Las culturas políticas en la reforma constitucional de 1994

  • Bernardo Reinaldo Carrizo UNL
Palabras clave: Reforma constitucional – culturas políticas – historia argentina

Resumen

Aniversarios y conmemoraciones pueden convertirse en oportunidades para motivar la reflexión sobre la sociedad y su historia en pos de dilucidar su trayectoria como comunidad política y, además, propiciar la desafiante indagación sobre su presente. El cuarto de siglo transcurrido desde la reforma constitucional de 1994 es un buen marco temporal para abordar la experiencia argentina a partir de las culturas políticas que animan los territorios del poder.

Citas

Una versión preliminar fue presentada en octubre de 2019 en la mesa redonda “A 25 años de la Reforma de la Constitución: una lectura desde las Ciencias Sociales”, organizada por el Proyecto CAI+D “Culturas políticas y discursividad. Santa Fe, 1912-2001 y el Grupo de Investigación sobre Estudios Políticos Contemporáneos del Centro de Estudios de los Discursos Sociales (CEDiS), Facultad de Humanidades y Ciencias, Universidad Nacional del Litoral. Agradezco a los colegas las preguntas compartidas y al público sus comentarios.
El período que se inaugura en 1983 presenta, como expresa el historiador Luis Alberto Romero, “una democracia que aunque se decía restaurada, resultaba verdaderamente novedosa” (Romero, 2010, p. 67). El mismo autor define como “segunda experiencia democrática” al período que inicia en 1983, siendo la primera la que se encuadra entre 1912 y 1955.
En una clave similar, la constitución justicialista de 1949 había incorporado la reelección inmediata hasta que la Convención Constituyente de 1957, ya con el peronismo en la proscripción –dispositivo que abonó una forma particular de pensar y practicar la política durante casi dos décadas– reinsertó el límite de seis años en la duración del mandato presidencial.
Espacio plural que aspiró a sostener el proceso democrático a través del trabajo sobre diversos temas, por ejemplo, la reforma constitucional, el traslado de la capital federal y una nueva ley de radiodifusión. Fue coordinado por Carlos Nino (con un equipo de colaboradores) con la participación de figuras del ámbito cultural, intelectual y político.
En el discurso político, ciertas palabras clave comenzaron a formar parte de consignas y slogans partidarios sin que signifiquen lo mismo –podría decirse que remiten a lo contrario– que “segunda república”. En particular, “tercer movimiento histórico” o “tercera etapa del movimiento histórico” dando por sentado que el yrigoyenismo y el peronismo eran los primeros, construyéndose una secuencia que explicaba la historia argentina del siglo XX a partir de liderazgos fuertes. Estas fórmulas remitían a una matriz populista de “dicotomización del espacio comunitario que oponía el pueblo a sus enemigos” (Aboy Carlés, 2010, p. 74). Sin embargo, la fórmula no era novedosa. En 1964 se publicó Del peronismo al tercer movimiento histórico elaborado por el Movimiento de agrupaciones y ligas para la organización nacional. En 1973, el Ateneo de la nueva generación publicó Hacia el tercer movimiento histórico. Qué es y qué quiere la nueva generación.
Debajo de la fórmula puede observarse una aspiración fundacional que se proponía marcar un quiebre respecto de la historia argentina. Así, se consideraba “primera república” al período que había finalizado en 1930. De esta manera, no solo se rescataba la Argentina radical (1916-1930) sino que además quedaba en las sombras la Argentina peronista (1946-1955) junto a otras experiencias políticas.
Publicado
2020-12-16
Sección
Contribuciones y avances