Para citación: Farré, M. C. (2025). Continuidades y cambios en la construcción de la agenda de
ciencia y salud en la prensa argentina. del
prudente Saber y el máximo posible de Sabor, (21), 1-p. DOI: 10.33255/26184141/2259
Continuidades y cambios en la construcción de la agenda de ciencia y salud en la prensa argentina
Continuities and changes in the
construction of the science and health agenda in the Argentine press
María Cecilia Farré. Universidad Nacional de Buenos Aires. Argentina
ORCID: 0009-0004-7938-3397
DOI: 10.33255/26184141/2259
Recepción:
31/3/2025. Aceptación: 9/5/2025. Publicación:
Resumen
El artículo presenta el análisis y los resultados de
la indagación sobre los factores actuales que influyen en la selección de las
noticias que forman parte de la agenda diaria de ciencia y salud de la prensa
escrita en Argentina.
El estudio tomó en cuenta la incidencia de Internet y
las redes sociales, el cambio en los modelos de negocios de los medios de
comunicación, y las condiciones laborales de los periodistas.
Para ello se trabajó con un corpus de notas
informativas de las versiones impresas publicadas en los diarios de mayor
circulación y alcance nacional, Clarín y La Nación y del medio digital Infobae. Además, y de manera
complementaria a los resultados del corpus tras su análisis se entrevistaron a
10 periodistas que cubren ciencia y salud del staff permanente de medios
nacionales y provinciales.
El trabajo busca realizar un aporte en torno a la
comprensión de la labor del periodismo, en particular del científico, ante los
grandes cambios contextuales que se dieron en las últimas décadas.
En base a los resultados observados se propone un
esquema de análisis de la construcción de la agenda en la actualidad como un
aporte mínimo con la única pretensión de invitar a la reflexión e incluir las
transformaciones.
Los resultados presentados forman parte de la tesis
para la Maestría en Investigación en Ciencias Sociales de la Facultad de Ciencias
Sociales de la Universidad de Buenos Aires.
Palabras claves: periodismo
científico, agenda mediática, condiciones laborales de la prensa
Abstract
This
article presents the analysis and results of a research study on the current
factors influencing the selection of news items that are part of the daily
science and health agenda of the Argentine print media.
The
study took into account the impact of the internet and social media, changes in
media business models, and the working conditions of journalists.
For
this purpose, a corpus of news articles from the printed versions published in
the newspapers with the largest circulation and national scope, Clarín
and La Nación, and from the digital media Infobae, were used. In
addition, 10 journalists who cover science and health on the permanent staff of
national and provincial media outlets were interviewed.
This
study seeks to contribute to the understanding of journalism, particularly
scientific journalism, in the face of the major contextual changes that have
occurred in recent decades.
Based
on the observed results and as a reflection on these transformations, an
analytical framework for the current agenda-setting process is also proposed.
The
research is part of the Master's thesis in Social Science Research from the
Faculty of Social Sciences at the University of Buenos Aires.
Keywords: scientific journalism, media agenda, internet and media,
working conditions of the press
En las últimas cuatro décadas se produjeron
importantes cambios que tuvieron impacto en los medios de comunicación. Una de
ellas fue la globalización económica que comenzó en los años 80 y sus
consecuencias en el campo de la información, como la mercantilización de los
bienes culturales, la hiperconcentración de medios y la precarización del
trabajo periodístico, tal como señala Stella Martini (2017, p. 3).
En el libro Periodistas y magnates: estructura y concentración
de las industrias culturales en América Latina (Mastrini
y Becerra, 2006) se mencionan
los tres efectos más relevantes de la concentración de los medios de
comunicación que sintetizó el representante de Media Watch de Eslovenia, Lenart
Kucic, como la reducción de voces disidentes, la existencia de conflictos de interés al momento de
informar, y la necesidad de reducir costos y maximizar los recurso físicos y
humanos utilizándolos en diferentes unidades de negocios con el consecuente
perjuicio a la calidad de los contenidos.
Por otra parte, y acompañando la
concentración, a nivel global desde principios del siglo XXI las tecnologías de la información motivaron
cambios rápidos en los hábitos culturales que llevaron a transformaciones en la
prensa.
Según el
periodista y académico Brian Trench autor de Cómo Internet cambió al periodismo científico «es posible
afirmar que los periodistas han sido los más profundamente afectados por los
cambios tecnológicos en las últimas décadas que cualquier otro grupo
profesional» (Bauer y Bucchi, 2007, p. 133).
Si bien las nuevas
tecnologías favorecieron y agilizaron el trabajo periodístico en términos de
facilitar la comunicación y la búsqueda de la información, la contrapartida fue
la convergencia de medios y los cambios en las rutinas periodísticas. «El
encuentro entre las noticias de último momento, la posibilidad de difusión
inmediata y la obligación de actualización permanente, impone a los periodistas
dar la información aun cuando no tienen todas las fuentes y/o datos chequeados»
(Casini, 2017, p. 59).
Por otra parte, los modelos
de negocios característicos de la prensa a través de la publicidad y el pago
del ejemplar por parte del lector conviven con otros a partir del descenso de
la circulación del papel. Surgen distintos medios autogestionados o
patrocinados por distintas empresas, organizaciones, o instituciones. Todos
estos cambios están acompañados por una gran segmentación de la audiencia.
Cabe aclarar que los
problemas de financiamiento y la complejidad de concentrar lectores no solo
afectan a la prensa tradicional y a la circulación impresa. Así, de acuerdo a
un estudio presentado por Global Project Oasis (2024), 678 perfiles de medios
digitales de noticias fueron eliminados del Directorio Latinoamericano del
organismo a causa de cierre.
El reporte agrega que desde
2015, el año 2023 fue en el que más medios nativos digitales en América Latina
dejaron de existir. «Los cierres de medios son atribuibles a una variedad de
factores, incluida la inestabilidad económica y política en la región, los
financiadores que abandonaron o dejaron de invertir en los medios y la caída en
la priorización de las noticias en Facebook», indica el estudio.
Aunque la llegada y el
desarrollo de Internet abrió la posibilidad de contar con nuevas herramientas y
soportes para la difusión de información como portales digitales, blogs,
podcasts y redes sociales, circulan de igual manera datos falsos o erróneos
como verdaderos, sin el filtro y el chequeo correspondiente que puede realizar
un profesional de la comunicación.
Internet aumentó la
cantidad de fuentes de la información, algo que en primera instancia puede
resultar positivo, pero al mismo tiempo se incrementó la dificultad para
diferenciar las noticias de la desinformación, en un contexto en el que quienes
pueden ser las y los «curadores» de datos se encuentran desplazados en número y
en muchos casos en situación de precarización laboral o multiempleo.
En Argentina los fenómenos globales señalados llevaron
a la progresiva pérdida de puestos de trabajo y cierre de medios de prensa.
Para contar con datos y con el fin de visibilizar la problemática, el Foro de
Periodismo Argentino (FOPEA) creó un registro de la pérdida
de puestos de trabajo en los medios de todo el país. Según el último Observatorio y alerta
laboral de periodistas (FOPEA,
2019) se registraron 1.791 puestos de trabajo perdidos en la prensa argentina
durante 2017 y 2018.
En cuanto a las condiciones laborales, la Encuesta
Integral del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) de 2022 en la que
respondieron más de 1.000 trabajadoras y trabajadores de 123 medios de comunicación
(públicos, privados y autogestionados) de prensa escrita, oral y televisada de
la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el 47 % cobró sueldos por debajo de la
canasta básica que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) determina. La situación empeoró en 2024, con un
76 % de los más de 1.000 periodistas encuestados del Área Metropolitana de
Buenos Aires, que en abril de ese año cobró un sueldo por debajo de la canasta
básica (Sindicato de Prensa de Buenos Aires, 2024).
El periodismo científico, del cual se ocupa este
trabajo, no fue ajeno a la situación descrita. Si bien desde la época colonial
y en los inicios de la constitución del país existían periódicos que incluían
notas sobre ciencia y salud (Pasquali, 2002), el periodismo especializado en
ciencia tuvo un importante desarrollo entre mediados de 1980 y en la década de
los 90 con profesionales formados a través de las becas de la Fundación
Campomar (hoy Fundación Instituto Leloir) y la creación de suplementos y
secciones específicas en los principales diarios del país, revistas y programas
de televisión.
Más allá de esta tradición y evolución, no pudo
escapar a la tendencia global antes descripta. Como para citar ejemplos de la
pérdida de espacios, en diciembre de 2011 el diario La Nación
informó que su versión en papel dejaría de contar con las secciones Información
General, Ciencia y Salud, y Cultura para pasar a tener tres nuevas secciones:
Seguridad, Sociedad y Ciudad. Aunque el medio aclaró que la sección Ciencia no
se cerraba, sino que se iba a integrar en Sociedad, lo cierto es que dejó de
tener el espacio diario con el que contaba.
Luego, el suplemento de
ciencia Futuro de Página/12 no se publicó más tras la muerte de su editor, Leonardo Moledo, en
agosto de 2014. En 2017 llegó el fin para la revista de divulgación científica Muy Interesante Argentina, mientras que sus
competidoras Descubrir y Conozca
más ya habían desaparecido. Lo mismo ocurrió con los suplementos de Ciencia de Clarín y La Nación
y la sección Ciencia del diario Perfil caducó en el año 2020.
De
acuerdo al censo que realizó la Red Argentina de Periodismo Científico en 2018
a sus asociadas y asociados, el 85 % de 61 participantes señaló que lo que más les preocupaba eran los
ingresos salariales bajos; seguido por la precarización/inestabilidad laboral y
la falta de oportunidades de trabajo, ambos ítems con un 77 %; y en tercer
lugar la sobrecarga y el estrés laboral, con 62,3 %.
La labor del periodismo científico condensa distintas funciones o
expectativas que describe Calvo Hernando (2002): la informativa (comunica y hace más accesible
al público masivo el contenido científico, al mismo tiempo que estimula la
curiosidad del público), de intérprete (precisa el significado y el sentido de
los descubrimientos y de sus aplicaciones) y de control (intenta que las decisiones
políticas se tomen teniendo en cuenta los avances científicos y tecnológicos y
con la vista puesta en el ser humano, especialmente al servicio de su calidad
de vida).
También consideraba que debe
«estimular el espíritu de análisis crítico que muestre los límites de la
ciencia, más que sus logros prodigiosos, y la esencia de importantes decisiones
políticas» (Calvo, 1999, p. 12).
En su trabajo Comunicación Científica y Democracia
los investigadores Bernard Schiele, Joëlle Le Marec y Patrick Baranger (2015,
p. 167) plantean que
«solo en la medida en que las
personas estén informadas podrán formarse opiniones válidas sobre la naturaleza
y el valor de la ciencia. Los comunicadores y los científicos insisten en que
el ejercicio de la democracia hoy exige que los hechos científicos sean puestos
en conocimiento del público y se discutan críticamente».
En función del valor del periodismo
científico y de las transformaciones tecnológicas y económicas descriptas cabe
preguntarse ¿Las prácticas, normas y rutinas periodísticas tradicionales que
constituyen el quehacer del periodismo se mantienen o sufrieron cambios? ¿Cómo
se construye la agenda de ciencia y salud en la prensa escrita Argentina en las
actuales condiciones laborales? Y ¿Qué factores influyen en esa construcción?
Interrogantes cuyas respuestas se desarrollarán en este trabajo.
Abordaje teórico y conceptual
La investigación adoptó como marco teórico principal
la teoría del establecimiento de la agenda de Maxwell McCombs y Donald Shaw y
los posteriores aportes y revisiones vinculados en lo que se refiere al impacto
de Internet y de las redes sociales en la construcción de la agenda. También se
incluyó la perspectiva sociológica de los medios de Pamela Shoemaker y Stephen
Reese (2014) que elaboraron el modelo de jerarquía de influencias en base a la
teoría antes mencionada.
McCombs plantea que la configuración
de la agenda temática de los medios implica la interacción de varias agendas
como las de la política, que incluye tanto a los funcionarios de gobierno como
de oposición, distintos organismos públicos, organizaciones, grupos de presión;
la mediática, constituida por las prácticas y rutinas periodísticas, la cultura
organizacional y las agendas de los distintos medios; y finalmente la agenda ciudadana.
Para analizar la construcción de la
agenda mediática, de ese menú diario de noticias, recurre a la metáfora de la
cebolla. «Las capas concéntricas de la cebolla representan las numerosas
influencias que están en juego en la configuración de la agenda mediática que
es el corazón de la cebolla» (McCombs, 2006, p. 191).
Las capas también representan
secuencias e influencias más internas o cercanas que incluyen las normas,
rutinas, prácticas y criterios periodísticos, y las más externas como las
fuentes.
Gráfico 1
Gráfico de la metáfora cebolla del establecimiento de la agenda mediática

Fuente: McCombs,
2006, p. 191
Si bien en la actualidad las
audiencias son cada vez más fragmentadas como consecuencia de las innovaciones
tecnológicas, McCombs duda de la desaparición total del establecimiento de la
agenda. El autor esgrime que «pocas personas tienen el tiempo o desean hacer el
esfuerzo que significa explorar esta biblioteca virtual con alguna profundidad,
excepto en circunstancias excepcionales» (McCombs, 2006, p. 278).
En su revisión de las posturas de
distintos autores ante la emergencia de nuevos medios en el establecimiento de
la agenda, Natalia Aruguete (2016) plantea que no hay un consenso generalizado
sobre el fin del establecimiento de la agenda mediática, aunque sí observa un
avance hacia la idea que sostiene que los medios digitales y las redes sociales
comienzan a disputarle a los tradicionales este monopolio.
Más allá de este debate abierto y de
los análisis de la capacidad de influencia o efectos en la audiencia, el
trabajo se concentró en la etapa previa de producción, en el momento en que se
construye la agenda mediática.
Desde una
perspectiva sociológica de los medios, Pamela Shoemaker y Stephen Reese
elaboraron el modelo de jerarquía de influencias, similar a la metáfora de la
cebolla de McCombs. De acuerdo a este modelo, hay varios factores que inciden
en la construcción de la agenda mediática que implican distintos niveles de
análisis que van desde el individual, vinculado con los factores que inciden en
el trabajo como las condiciones laborales, personales e ideológicas; las
prácticas y rutinas organizacionales; y otras instituciones y fuerzas sociales,
económicas y políticas. Finalmente, y como primer nivel se encuentra el macrosocial
que para estos autores consisten en «las presiones para apoyar el statu quo, para apoyar los intereses de aquellos en el
poder en la sociedad» (Shoemaker y Reese, 2014, p. 7).
En este trabajo nos centramos en los
niveles extra mediático (de las instituciones, organizaciones, fuentes externas
de las noticias); el de la organización periodística; el de las normas y
prácticas periodísticas; y el nivel individual del trabajador de prensa y sus
condiciones, con la noción de que estas capas se desenvuelven dentro de una
estructura ideológica superior de la que no pueden ser ajenas. En este sentido,
proponemos una combinación entre el modelo de jerarquía de influencias de
Shoemaker y Reese y la metáfora de la cebolla de McCombs.
Además, el trabajo retomó otros
conceptos relacionados al proceso de elaboración del menú diario de noticias
que ofrecen los medios periodísticos como el de gatekeeper de Kurt Lewis,
luego puesto a prueba en estudios por David Manning White, a través del cual
hay un proceso de selección que atraviesa distintas puertas para que un
acontecimiento sea elegido, construido en noticia e ingrese en la agenda. Según
Lewin y en base a su analogía estas puertas o filtros «se rigen por reglas o
por “guardianes” y en el último caso, un individuo o grupo está “en poder” para
tomar la decisión entre “adentro” o “fuera”» (White, 1950, p. 383).
En esa línea también se consideraron
los criterios de noticiabilidad o valores de la noticia que juegan en estas
elecciones. Para que un hecho sea tomado como noticia tiene que reunir
determinadas características e «implica una ruptura en cualquier ámbito,
privado o público, que se destaca sobre un fondo uniforme y constituye una
diferencia, y se define por los efectos en el tiempo y en el espacio en los que
ocurre» (Martini, 2000, p. 30).
A partir de este proceso de
múltiples influencias para seleccionar y verificar la adecuación de los
acontecimientos para ser noticias, surgen los criterios de noticiabilidad que
varían en cada cultura y sociedad.
La metodología abarcó el estudio de un corpus de 116 notas informativas
de las versiones impresas publicadas en los diarios de mayor circulación y
alcance nacional, Clarín
y La Nación
y del medio digital Infobae
en las semanas elegidas al azar del 11 al 18 de octubre, 1 al 7 de noviembre y
del 1 al 7 de diciembre del año 2022.
El propósito del armado del corpus de artículos periodísticos fue
analizar el origen de las notas (estudios publicados en revistas científicas
con referato; congresos y conferencias; informes de prensa; agencias de
noticias; agencias de noticias especializadas; funcionarios; redes sociales;
acontecimientos inesperados), los criterios periodísticos que reúnen; las
fuentes consultadas y si llevan firma o no.
El estudio del corpus llevó también
a la búsqueda en forma paralela de las gacetillas de prensa vinculadas al
mismo, para constatar si las notas informativas habían partido de material de
comunicación institucional de fuentes interesadas o no, y en caso positivo
observar su replicación parcial o total.
Además, la investigación consta de
10 entrevistas semiestructuradas de carácter anónimo a periodistas que escriben
sobre ciencia y salud en forma permanente en medios gráficos nacionales y
provinciales. El propósito fue indagar sobre las prácticas y rutinas
periodísticas diarias, la influencia de la organización periodística en el
armado de la agenda, el modo en que se seleccionan los acontecimientos y temas
para construir las noticias, el vínculo con las fuentes, las condiciones
laborales, y las diferencias que encuentran respecto de años atrás.
Diez de los nueve periodistas
entrevistados (siete mujeres y tres hombres) tienen más de 20 años de
experiencia en la profesión, y uno 12 años. Nueve tienen formación
universitaria y uno terciaria. La mayoría (siete) provienen de carreras de
grado como licenciaturas en ciencias de la comunicación o periodismo, o
terciario en periodismo. El resto se graduó en carreras del área de ciencias
sociales o humanidades y cursaron maestrías o terciarios sobre especialización
en periodismo.
El pluriempleo también se da en la
mayoría. Así, ocho de los diez requieren tener otro u otros trabajos para
completar los ingresos monetarios que requieren. De los tres restantes, uno
planteó que lo necesitaría pero que no le resulta posible por el horario que le
demanda el medio.
Otra cuestión que señalaron es la
necesidad de capacitación y actualización continua que requiere la
especialización de los temas sobre los que informan, formación que corre por
cuenta propia.
Ambos instrumentos, el corpus y las
entrevistas, funcionaron de manera complementaria. El corpus aportó datos que
permitieron orientar mejor las preguntas, y a su vez las respuestas de los
periodistas permitieron validar el análisis u observar diferencias, además de
comprender mejor el proceso de trabajo y las condiciones que llevan a esos
resultados.
En
la cocina del menú diario de las noticias de ciencia y salud
Para el análisis de los actores y factores que
influyen en la construcción de la agenda, se retomó el esquema de los anillos
concéntricos del modelo de jerarquía de influencias y de la metáfora de la
cebolla de McCombs. De todos modos, vale remarcar el proceso constante de
diálogo, intercambio e influencias mutuas y juegos de poder entre niveles muy
integrados en un proceso complejo caracterizado por la velocidad.
Se trata de un intercambio permanente y mutuo en el que también los
editores proponen notas para que los periodistas cubran en base a lo que leen
en otros medios nacionales o internacionales, a la información que reciben de
las fuentes interesadas (instituciones y autores de estudios), a las
herramientas tecnológicas, y a las directivas de instancias superiores de la
organización periodística.
Más allá de cierto protagonismo del periodista/redactor, el papel de
quien edita no solo es ajustar los criterios de selección de los
acontecimientos y temas que pueden ser incluidos en la agenda, sino que es el
portador de la línea editorial y de notas que responden a necesidades
ideológicas o comerciales del medio. El editor o jefe de sección es una suerte
de puente entre el nivel individual y el organizacional. Algunos ejemplos en
los testimonios:
Periódicamente
tenemos algún pedido de líneas superiores de cargos jerárquicos, incluso
accionistas del medio que piden hacer foco en determinados temas. Por suerte no
pasa todo el tiempo. (Periodista 2)
De las
solicitudes de notas para hacer hay una parte, te das cuenta no es que te lo
dicen, que es un compromiso con algún actor que tal vez tenga capital en el
diario en términos de publicidad. (Periodista 10)
Otro actor mencionado en las respuestas es el «equipo SEO» o el criterio SEO (Search Engine Optimization, según sus siglas en inglés) destinado a optimizar los motores de búsqueda de la nota en Internet. En algunos medios hay personas encargadas de seguir los temas de la conversación en redes sociales o de los más consultados en la web, con una visión de negocio más que periodística. En otros casos son los editores los que lo han incorporado como una especie de criterio de noticiabilidad basado en lo que dictan los algoritmos. La incorporación de este actor en ocasiones genera conflictos. Así los periodistas plantearon:
Hay una negociación entre gente que se dedica al periodismo y gente que quiere responder a lo que se está buscando en Google y a la tendencia. Me ha pasado de decir yo no voy a hacer una nota sobre la enfermedad de Wanda Nara porque todavía no dijo lo que tiene1. Está esa tensión entre los equipos, pero el criterio SEO es un criterio que también tiene peso. (Periodista 5)
Tengo
una editora más joven que está mucho más entrenada en herramientas SEO y al principio la pasaba mal. Uno tiene el desafío
de hacer un producto atractivo que intente cautivar a una mayor cantidad de
público con las premisas que se están pidiendo desde el marco de las redes.
(Periodista 9)
En lo que se refiere al proceso de
armado de la agenda mediática, por lo general hay una coincidencia en señalar a
«la actualidad», «la realidad», «lo que marca el día a día», «lo nuevo que
irrumpe», como gran pauta de selección y eje ordenador. En un segundo término,
y una vez que se cubre lo que marca la actualidad y la organización, aparecen
factores más relacionados con decisiones de los periodistas definidos como
«interés propio», «experiencia», y «olfato».
Cubrir los hechos ruptura y
pseudoeventos (acontecimientos organizados para convertirse en noticias como
conferencia de prensas, anuncios, manifestaciones) son la prioridad y lo que
algunos de los entrevistados definen como «la agenda caliente», mientras que en
la «agenda fría» hay espacio para las propuestas de los redactores.
Para la fracción de la agenda
propuesta por periodistas, los entrevistados refirieron consultar las revistas
científicas con referato o plataformas que anticipan la publicación de
investigaciones bajo el compromiso del embargo; y boletines o estudios de
organismos nacionales. Además, están atentos a las redes sociales de
instituciones científicas e incluso de investigadores que difunden sus
estudios.
Los entrevistados también
mencionaron a los organismos de gobiernos, instituciones, empresas,
investigadores y organizaciones no gubernamentales (ONGs),
universidades como actores estratégicos que suelen advertirles o enviarles
información novedosa o documentación que el medio luego evalúa su difusión.
El nivel en el que confluyen los
demás
Con temas que requieren cierto grado de formación y
experiencia, junto con el eje de la actualidad, el nivel individual cobra
importancia en la agenda de ciencia y salud.
Por su especialización y
trayectoria, el periodista que cubre estos temas suele tener un papel central
en el momento de selección, no solo en lo que se refiere a la propuesta de
notas sino también en el descarte por falta de evidencia o información
equívoca. Por un lado, se observa la confianza que la organización tiene en el
periodista especializado y con trayectoria, no sin que aparezcan tensiones ante
el cambio de modelo de negocios y de las prácticas que hacen al oficio.
También el conocimiento y la
especialización que tienen estos periodistas funcionan de filtro para la
información que llega al diario, no solo en términos de criterios de
noticiabilidad sino de verificación de la información y búsqueda de evidencia
científica. En un contexto de noticias falsas, el periodista dedicado a ciencia
y salud cumple también el papel de descartar o desmentir aquello que no tiene
asidero, por más que prolifere en las redes sociales.
En esta participación activa del periodista
de ciencia y salud en la selección y construcción de la agenda, hay que tener
en cuenta que estas decisiones no están libres de las prácticas, rutinas y
criterios que impone la organización periodística y que el trabajador de prensa
incorpora para poder cumplir con lo solicitado. «Estoy muy atenta a la agenda
de todo lo que es epidemiológico. Hay temas que son de mi interés, pero que
también te marcan la agenda», aclara en ese sentido Periodista 10.
Así, más allá de la curiosidad o
gusto, todos los periodistas mencionaron la actualidad y la novedad como
criterios rectores al momento de elegir una información o acontecimiento.
Incluso aquellos cuyas secciones o suplementos que no cubren la noticia diaria,
tienen la exigencia de contar algún aspecto novedoso o poco conocido a lo ya
informado.
Los otros criterios que mencionaron
fueron: afectación, proximidad, gravedad, magnitud del impacto, interés
público, jerarquía de las personas implicadas (autoridades, enfermedad que está
afectando a alguna persona famosa), consecuencias a futuro, la curiosidad, y la
legibilidad. En este sentido, se observa una similitud con los criterios a los
que corresponden las notas del corpus, con el agregado del llamado «criterio SEO».
Nuevas prácticas y rutinas. Cuando Internet
le ganó a la calle
Otros factores que varios de los periodistas
entrevistados tuvieron en cuenta en la selección de temas y acontecimientos es
el seguimiento de lo que es tendencia en las redes sociales y a lo que publican
las principales fuentes de sus noticias.
Además, las redes como canal directo
ponen en cuestión la función de intermediario de los medios que deben estar
alertas para no quedar afuera: «Muchas personas y entidades se comunican a
través de redes sociales en lugar de convocar a los canales o mandar correos
formales, eso también es un desafío» (Periodista 4).
Sin dudas, las tecnologías de la
información y la comunicación modificaron las prácticas y rutinas
periodísticas. En la construcción de la agenda mediática la tensión es mayor a
partir de la influencia de otros actores, a costa del poder del mismo medio y
de los periodistas. «Esto del SEO
hace 15 años no lo teníamos, lo de estar pensando todo el tiempo en vamos a
hacer una nota respondiendo a la pregunta o a la tendencia tal. El tema de las
redes sociales ganó también un montón de relevancia en los últimos años»,
indica Periodista 5. También agrega entre los cambios que «hay menos salida.
Ahora es muy extraordinario que vaya a cubrir algo afuera de la redacción».
Por su parte Periodista 9 señala:
Hoy cambiaron las prioridades. Hay que estar más atentos al clic, por ejemplo».
Eso no implica que otros temas que no suelen sumar «clics» no tengan espacio en
la agenda si cumplen con los criterios tradicionales, tal como mencionaron
algunos entrevistados con ejemplos como las llamadas enfermedades desatendidas
y el cambio climático. Aún el periodista de ciencia y salud cuenta con cierto
margen para proponer notas.
De esta manera se observa una mezcla
entre los criterios de noticiabilidad y las herramientas tecnológicas que
permiten conocer hacia dónde se centran las preocupaciones o gustos del
público. Cabe destacar que, luego de la «actualidad» el criterio «interés
público» es al que más respondieron las notas del corpus analizado, en una
suerte de amalgama entre lo nuevo y lo tradicional pero ahora con datos
estadísticos.
A diferencia del pasado en el que se
recurría a encuestas y estudios complejos y acotados para poder conocer las
características y el perfil del lector de determinado medio, diariamente los
editores pueden saber qué tipo de artículos y temas son los más leídos. La
llamada actualidad también pasa a ser aquello que está en la «conversación»
digital.
Por
otro lado, si bien para Periodista 9 la actualidad y la proximidad son los
criterios principales, indica que «en general me van interesando los temas que
creo que pueden interesarle a la gente». En un sentido similar, aunque más
utilitario, Periodista 7 explica: «Intentamos hacer notas de servicio, en las
que podamos brindarle herramientas al lector y concientizar».
Si bien hallar información es más
sencillo que hace 20 años, la contracara es que no toda es confiable (lo que
requiere mayor chequeo) y que los tiempos de producción son menores. El tiempo
de análisis con el que contaban en el pasado los periodistas de prensa escrita
con la posibilidad de definir el acontecimiento a cubrir al mediodía, buscar la
información y redactar la nota por la tarde/noche para verla publicada al otro
día, ya es mínimo. La difusión vía digital modificó sus prácticas y rutinas, la
competencia ya no son solo los otros diarios, sino la televisión. Estos cambios
generan tensiones:
Yo trabajaba en un suplemento que salía una vez por
semana y hacía dos notas por semana o una y pasé a hacer una nota por día. El
consumo del diario a través de la web se tiene que renovar con información al
ritmo de la radio o la tele». (Periodista 6).
Hay más presión por el tiempo, si la competencia salió
y uno todavía está elaborando la nota, hay que salir rápido porque ya está en
los canales, lo tiene la competencia (Periodista 4).
Inteligencia artificial en las
redacciones
La inteligencia artificial (IA) ha llegado a las redacciones de los medios de
distinta forma ya sea para transcribir entrevistas grabadas, resumir grandes
volúmenes de información, hacer traducciones, analizar datos, hacer sugerencias
de títulos y texto, e incluso escribir notas. Sin dudas este nuevo actor
influye en las prácticas y rutinas periodísticas y se complementa con las
presiones laborales.
La mayoría de los entrevistados
refirieron que desde la organización mediática se promueve su uso a través de
capacitaciones que se dan en el marco de la jornada laboral y de la provisión
de programas o aplicaciones en sus computadoras. Así uno de ellos, señalaba:
Si tengo una nota, una exclusiva, el programa la
desgraba en cinco minutos y después tranquilamente podés tener dos o tres horas
para elaborarla. Entonces es más fácil después completar con otras dos notas
simples que vengan de cables, de gacetillas y ahí contás con las tres notas por
día que pide el diario. El ChatGPT lo utilizo para
procesar documentos. Finalmente, el ChatGPT termina
haciendo una nota, que luego se revisa, siempre se toma como un ayudante que te
simplifica. (Periodista 4)
El uso de inteligencia artificial no
es un tema tabú para las empresas periodísticas, por el contrario, se alienta
en el día a día para facilitar la labor. Entre las aplicaciones mencionadas
para recopilar y analizar datos, observar cuantas veces se replica una palabra
en un discurso de un funcionario (o la ausencia de ciertos términos), se suma
el desarrollo de herramientas «para que el equipo de visión de negocio del
periódico pueda evaluar cómo el género o los temas que trata afectan al
rendimiento de un artículo» (Oliver, 2021).
A nivel individual, la mayoría de
entrevistados refirieron su uso en alguna oportunidad en especial para ahorrar
tiempo (transcripciones, traducciones, síntesis de documentos) además de
conocer los temas que son tendencia en Internet. Bajo la supervisión humana, la
IA se volvió un actor más que también influye en la
construcción de la agenda.
Las nuevas tecnologías favorecen la
segmentación del público y la selección de notas «a medida» en función de los
intereses del usuario. Aplicaciones como Google Discover ofrecen
recibir novedades sobre temas de interés o de sitios de noticias favoritos, sin
tener que buscarlos. Esto compite con la agenda general construida y propuesta
por los medios que ahora también intenta responder e ingresar a esas
selecciones individuales a través de la IA.
Aunque la mayoría indicó que en sus
medios se aplica la IA para redactar notas, es una cuestión
que evitan hacer, aunque algunos no lo descartan si hay poco tiempo o para
artículos que requieren menor producción.
El poder de las fuentes
El vínculo del medio con las fuentes
es permanente, lo que permite tejer lazos de reciprocidad, confianza y
priorización de unas sobre otras. El quehacer diario crea una agenda o red de
fuentes a la que los periodistas recurren para consultas al momento de elaborar
las notas, o son los científicos quienes avisan sobre su próximo paper, la
investigación que están realizando o que presentarán un hallazgo.
Además de esta red de fuentes
propias del periodista basadas en el beneficio mutuo en pos de comunicar, están
las oficinas de prensa de instituciones, empresas y organizaciones que difunden
información que llega a periodistas y editores, y que tienen un papel importante
en la construcción de la agenda.
Para la mayoría de los periodistas
entrevistados el material de prensa que reciben diariamente de distintas
fuentes es «un insumo clave» para el armado de sus notas cuando responden a los
criterios de selección del medio.
El análisis del corpus dio cuenta de
una importante influencia de las fuentes interesadas en que un hecho se dé a
conocer en los medios de comunicación. Así, el 81,89 % de las notas parten de
comunicados o acciones de prensa institucional. El 18,1 % restante corresponde
a aquellos artículos que surgen de una motivación del medio/periodista o de la
necesidad de cobertura de un hecho-ruptura (brote o aumento de casos de una
enfermedad, emergencias y desastres, etc).
Además, en un 53,44 % de los casos
se observó una incidencia de las fuentes en un nivel más profundo, en el del
contenido de la nota. De ese porcentaje, 36,2 % está conformado por artículos
con fuentes de la misma institución, organismo o empresa y cuyo origen responde
a alguna acción de prensa, a los que se le suman datos de contexto de otras
fuentes accesibles al público en general de manera previa y que no requirieron
de una consulta periodística directa y puntual. El resto (17,24 %) son textos que reproduce total o en gran parte gacetillas y
comunicados.
En ese sentido, en el
corpus también se halló que el 65,52 % del total de
116 notas no están firmadas. Vale aclarar que los periodistas indicaron que los
medios en los que trabajan suelen motivarlos a firmar las notas y que es una
decisión de ellos hacerlo o no. Como para citar algunos ejemplos:
La bajada de línea es firmen, firmen, firmen, posiciona mejor una nota firmada. Yo no firmo todas las notas si tomé mucha información de un comunicado o repliqué casi en su mayoría una gacetilla de prensa y le agregué apenas algunas cositas. Si no hablé con alguien que interpretó los resultados yo no la firmo. (Periodista 5)
Por lo general se firman las notas que son producidas, las que le
das un valor agregado a la información. Es a criterio del periodista. Si es una
nota que refiere a un servicio a la gente, pero resulta una propaganda para un
gobierno yo no la firmo. (Periodista 2)
La firma suele estar ligada a
brindar un aval, alguien se responsabiliza por lo escrito, le imprime su sello,
implica un valor agregado. Funcionan como una marca de diferenciación con las
notas de cables de agencia, de comunicados de prensa, o de las notas a pedido o
«que vienen de arriba» y no fueron propuestas por los mismos periodistas y
desconocen su origen.
Cabe destacar que, durante las
entrevistas las y los profesionales distinguían en sus respuestas dos tipos de
notas: «con producción», y por otro lado las «notas simples o de comunicados»
que se basan o replican gacetillas. A estas últimas suelen recurrir para
cumplir con lo que demanda el criterio de actualidad, y con la cantidad de
notas que deben presentar por día.
Los entrevistados aclararon que la
mayoría de las veces al tomar el material de prensa suelen intentar ampliar la
información y/o hacer algún agregado para diferenciarse de los otros medios.
Sin embargo, agregaron que a veces esta tarea se dificulta por falta de
disponibilidad de las fuentes citadas en el mismo comunicado y de tiempo.
Cuando el tiempo apremia: la agenda
y las condiciones laborales
Las entrevistas incluyeron preguntas vinculadas a las
condiciones laborales que inciden en la práctica periodística como la cantidad
de notas que deben realizar por día o semana laboral y el tiempo que lleva
elaborar una nota con diversidad de fuentes.
En función del medio y de la sección
o suplemento, la exigencia de la cantidad de notas puede variar entre 15 y 2 en
los 5 días laborales por semana con jornadas de 8 horas. Cuanto menor es la
necesidad de responder al ritmo de la actualidad, la presión por la cantidad de
notas desciende.
Cuando la exigencia del medio por la
cantidad es fuerte, los periodistas toman distintas decisiones según el medio,
su posición o la circunstancia. Entre las opciones se mencionó: no cumplir la
meta pautada y justificar esta decisión en defensa de la calidad de la
información o recurrir a gacetillas de prensa y cables de agencias de noticias.
Tenemos que hacer por día 1,5 notas. Esto quiere decir que en 5 días
tenés que hacer más de 7 notas. Yo no la cumplo porque no llego y de alguna
manera no estoy de acuerdo con hacerlo. Esta exigencia surgió hace más de tres
años y a partir de ahí en el diario hay mucha más llegada de todo lo que tiene
que ver con prensa institucional o anuncios de gobiernos e instituciones por la
necesidad de hacer cantidad. (Periodista 10)
Más allá de la cantidad de artículos
solicitados por semana, al momento de indagar sobre el tiempo que les lleva la
gestión de la información y la redacción, la mayoría marcó la diferencia entre
«notas de producción» y luego las que parten de un comunicado del cual se toma
gran parte de la información. Al describir las llamadas notas de producción
mencionaron que contemplan diversidad de fuentes, propuesta de tema o enfoque
propios, búsqueda de información y mayor dedicación en términos de horas de
trabajo.
Salvo excepciones, las notas más
elaboradas requieren de una jornada o dos en función de la demora de la
respuesta de las fuentes y del conocimiento que se tenga del tema, o en su
defecto de horas de distintos días en las que se gestionan varias notas en
paralelo. En ese lapso se intercalan los artículos de mayor y menor producción.
También se observó que, en algunos
medios, las notas de producción apuntan a generar suscripciones ya que solo se
puede acceder a ellas de ese modo. En estos casos la demanda semanal de notas
es menor, así como también la presión por el criterio de actualidad.
Los entrevistados coincidieron que su experiencia y especialización les
permite contar con conocimiento en el área y acceso a fuentes específicas. De
esto se valen para poder responder a las presiones del medio en cuanto a
cantidad de notas en poco tiempo. En ese sentido consideran que las condiciones
laborales actuales implican grandes barreras para quienes se inician, más allá
de las tecnologías disponibles y de que el medio cuente con los contactos con
las fuentes.
El problema es que, además de la
presión por la rapidez, hay menos periodistas en el staff permanente en las
redacciones según refirieron, lo que a veces se compensa con colaboradores
externos que «suman contenido todo el tiempo y dan aire para trabajar en la
semana a los periodistas de planta», tal como afirma Periodista 2. En uno de los
medios al que pertenece uno de los entrevistados, la mayoría de las notas sobre
ciencia, salud y ambiente son elaboradas por colaboradores externos.
Palabras finales
La metáfora de la cebolla del
establecimiento de la agenda mediática de Maxwell McCombs, al igual que el
esquema de anillos concéntricos del modelo de jerarquía de influencias de
Pamela Shoemaker y Stephen Reese, son útiles para llevar adelante un análisis
de los distintos actores y factores involucrados en la construcción de la
agenda mediática.
Sin embargo, y a partir de las
modificaciones que se dieron en el último tiempo a nivel social y mediático
traccionados por las aplicaciones de la tecnología digital, al momento de
estudiar y describir el proceso complejo de armado de la agenda se requiere
hacer reformulaciones.
Más allá de que los autores
consideran las influencias e intercambios, observamos que la división que
proponen con límites claros, de capas diferenciadas con distinta proximidad al
corazón o centro, la agenda mediática, puede resultar engañosa. Además, surge
la necesidad de incluir nuevos actores y disposiciones entre los mismos.
Los cambios que describimos en este
trabajo sin dudas influyeron en la capacidad y características de «portería» de
la prensa, los filtros son más flexibles cuando el tiempo es poco, el recurso
humano escaso, y el modelo de negocios de los medios impone nuevas prácticas y
criterios.
Como se observó, el nivel
extramediático de las fuentes tiene gran poder de influencia en el contenido de
los medios. Las áreas de prensa institucional y las fuentes potenciales con
interés en comunicar, se han convertido en grandes proveedoras de pseudoeventos
y de información, más que en el pasado. Al reducir los costos y aumentar la necesidad de renovación constante de notas,
el material de prensa se convierte en una especie de subsidio de contenidos.
A esto se le suma la posibilidad de
las fuentes para expresarse sin intermediarios a través de sus propios canales
(redes sociales, sitio web) y generar contenido para su propia audiencia. Si la
fuente y la información es de interés, los medios de comunicación se apresuran
a replicarla (no siempre con la posibilidad de aportar otra fuente o
perspectiva) para no quedar fuera de la agenda pública.
Por otra parte, la facilidad de
acceso a la información de todo tipo de manera gratuita ha llevado a las
empresas periodísticas a introducir cambios en su organización para continuar
siendo rentables. Esto implica el desafío de lograr que los lectores deseen
adquirir sus productos bajo contraprestación monetaria o atraer suficiente
cantidad de auspiciantes y ofrecer sus contenidos sin cargo para quienes leen.
La presión por redactar y publicar
rápidamente una información que ya se difundió en otros medios escritos, o
incluso en otros soportes (redes sociales, televisión y radio), y la exigencia
de cumplir con una determina cantidad de notas en un lapso breve para renovar
constantemente la web, impactaron en las prácticas y rutinas periodísticas.
Estas modificaciones afectan la
búsqueda de diversidad de fuentes, el chequeo de la información, la indagación
de datos, y la redacción de la nota, tal como mencionaron los periodistas. Sin
contar que en la elaboración de algunos textos ya hay intervención de la
inteligencia artificial.
Entre estas fuerzas en juego, y a
partir de las tecnologías de la comunicación y de la información también es
necesario sumar al esquema a los lectores y a la «ciudadanía o comunidad
virtual».
Si bien lo que circula en la agenda
ciudadana nunca fue ajeno a los medios de comunicación, en el pasado se
centraba a dar a conocer acontecimientos o reclamos a partir de acciones con
gran visibilidad (manifestaciones, marchas, escraches, filas extensas ante la
escasez de un recurso), o lo que el periodista percibía a través de su
experiencia cercana y fuentes.
Ahora los medios también están en
constante escucha de lo que circula en redes sociales y de lo que se busca en
Internet para incorporarlo como contenido. Surge así un nuevo criterio distinto
de noticiabilidad, del que parten artículos para responder preguntas, más allá
de que haya o no una novedad.
En el nuevo esquema que se propone
en este trabajo claramente los distintos actores funcionan como fuerzas que se
comunican permanentemente, negocian, e interactúan al momento de construir la
agenda mediática (aunque la capacidad de influencia no sea siempre igual ni
equitativa).
El esquema consta de tres anillos
que rodean a la agenda. El primero es el nivel de las influencias
e intereses, de aquellos actores o fuerzas que con sus acciones,
presiones o decisiones influyen en el contenido de la agenda. Allí se
encuentran tres componentes: las fuentes, la organización mediática, y la
ciudanía virtual.
Si bien ejercen distintas funciones,
estas tres fuerzas se ubican en el mismo nivel por su capacidad de influir en
los otros dos niveles, que los ubicamos más próximos al quehacer específico del
proceso de la construcción de la agenda.
Así, en el segundo nivel encontramos
a las normas, prácticas y rutinas periodísticas, y
el tercero es el nivel individual, el del periodista
con su formación, intereses propios y condiciones laborales.
El segundo nivel es crítico y es el
qué más se encuentra en tensión ante los cambios, junto con el individual.
Aunque continúa en proceso de transformación, de alguna manera todavía sigue
regulando al resto de los niveles. Consideramos que aún ciertas reglas se
mantienen y cuando los desvíos son muy evidentes o grandes, surge la crítica
pública y la pérdida de credibilidad. Incluso al interior del medio se observa
cuando hay una desaprobación de una nota o disvalor con la ausencia de firma de
autor.
Esta regulación juega un papel
fundamental porque define qué es noticia, el valor de la información y cómo
debe ser trabajada, es decir, el quehacer periodístico, y lo que se espera
socialmente del producto de un trabajo con reglas y ética profesional. Son las
reglas de ese corazón y los periodistas, sus guardianes, quienes las sostienen,
a veces con el acompañamiento de la organización, y otras con la presión de
esta para transgredirlas.
Es probable que el contexto, la
evolución del uso de la tecnología y las otras fuerzas, sigan modificando esas
reglas y rutinas, por lo cual proponemos este esquema con la cuasi certeza de
su carácter transitorio, pero con la intensión de integrar los cambios
observados y la situación actual e invitar a la reflexión.
¿Hasta cuándo se modificarán estas
normas y prácticas sin dejar de ser periodismo? Es un gran interrogante. Al
momento presenciamos los cambios y las tensiones que estos generan. Sin
embargo, somos conscientes de que estas transformaciones tienen un límite, si
no dejará de ser periodismo para convertirse en algo distinto.
Finalmente, tal como observamos el
nivel individual es donde se concentran todas las influencias y presiones de
las distintas fuerzas y normas que a su vez se cruzan con las condiciones
laborales del periodista, sus principios éticos como profesional y su
formación.
Notas
1. En
julio de 2023, la conductora Wanda Nara fue internada en Buenos Aires luego de
realizarse análisis de rutina. A pesar de su carácter mediático, Nara comunicó
que tenía leucemia tres meses después de que lo hiciera el periodista Jorge
Lanata en su programa de radio Mitre. El conductor recibió muchas críticas de
sus colegas por no respetar la intimidad. En ese sentido, Nara indicó en su
cuenta de Instagram: «Al principio le decía “esa cosa que tengo yo”. Después
pude decirle “esa enfermedad”. Y ahora lo llamo por su nombre. Perdón a quien
sintió que debía adelantar mis propios tiempos». Más información: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/wanda-nara-confirmo-que-tiene-leucemia-ahora-llamo-a-la-enfermedad-por-su-nombre-nid28102023/#:~:text=En%20julio%2C%20Wanda%20Nara%20fue,en%20Instagram%20que%20tiene%20leucemia
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