Para citación de este artículo: Mayorá, R., M. y Alonso, A., L. (2024). Estudiar las escenas culturales en la ciudad de Paraná: revisión teórica y estrategias metodológicas. del prudente Saber y el máximo posible de Sabor, (20) 1-. doi: 10.33255/26184141/2089e0039

 

 

 

Estudiar las escenas culturales en la ciudad de Paraná: revisión teórica y estrategias metodológicas

 

Román Eduardo Mayorá | Universidad Nacional de Entre Ríos, Argentina.

roman.mayora@uner.edu.ar

orcid: 0000-0002-5005-5566

 

Ana Laura Alonso | Universidad Nacional de Entre Ríos, Argentina.

ana.alonso@uner.edu.ar

orcid: 0000-0002-9098-8969

 

doi: 10.33255/26184141/2089e0039

 

Recepción: 27/8/24. Aceptación: 1/10/2024. Publicación:      /10/2024

 

 

Resumen

 

En este artículo sintetizamos algunas de las fuentes teóricas que informan el avance del Proyecto de Investigación (PID 3213): «Estética, política y ciudad. Escenas culturales en Paraná, 2022-2024» radicado en la Facultad de Ciencias de la Educación (FCEDU) de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER).

Nos centramos en exponer y discutir aspectos del concepto de escena vinculados a la infraestructura y las prácticas culturales, la producción estética y de imaginarios, la capacidad de agencia de los actores urbanos y los modos de practicar la ciudad y configurar la vida urbana.

Para ello repasamos algunos trabajos previos, discutiendo enfoques que el estudio de las escenas culturales ha tenido desde su formulación a fines del siglo XX hasta la actualidad. Luego, operacionalizamos la categoría de escena cultural, delimitando dimensiones y variables de análisis, y realizamos una descripción de nuestro enfoque de investigación en la ciudad de Paraná, capital de la provincia de Entre Ríos. Por último, proponemos un diseño de las estrategias de investigación en función de los interrogantes que estamos trabajando actualmente.

Como conclusión señalamos algunos de los principales datos encontrados hasta el momento y describimos las actividades de recolección de información en curso, aventurando algunas líneas de análisis preliminares.

 

Palabras clave: escenas culturales, ciudades intermedias, gestión cultural

 

Studying Cultural Scenes in the City of Paraná: Theoretical Review and Methodological Strategies

 

Abstract

In this article, we synthesize some of the theoretical sources which inform the progress of the Research Project (PID 3213): «Aesthetics, Politics, and the City. Cultural Scenes in Paraná, 2022-2024» located at the Facultad de Ciencias de la Educación (FCEDU) of the Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER).

We focus on exposing and discussing aspects of the concept of scene related to infrastructure and cultural practices, aesthetic production and imaginaries, the agency capacity of urban actors, and the ways of practicing the city and shaping urban life.

To achieve that aim, we review some previous works, discussing approaches that the study of cultural scenes has had since its formulation at the end of the 20th century up to the present. Then, we operationalize the category of cultural scene, delimiting dimensions and analysis variables, and we provide a description of our research approach in the city of Paraná, capital of Entre Ríos province.

Finally, we propose a design for research strategies based on the questions we are currently working on.

In conclusion, we point out some of the main data found so far and describe the ongoing information collection activities, venturing some preliminary lines of analysis.

 

Keywords: cultural scenes, intermediate cities, cultural management

Introducción

 

En el marco del Proyecto de Investigación PID 3213 «Estética, política y ciudad. Escenas culturales en Paraná, 2022-2024» radicado en la Facultad de Ciencias de la Educación (FCEDU) de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER)1, indagamos las relaciones entre las formas de producción cultural local y las maneras de habitar y significar la ciudad de Paraná. Hacemos foco en algunas escenas culturales urbanas, vinculadas con la producción performática, musical, visual y audiovisual, con el objetivo de explorar: ¿qué repertorios de espacios, actores, prácticas, circuitos, políticas, lenguajes, formatos y rasgos estéticos confluyen en estas escenas? ¿Cómo interviene, en y a través de estos repertorios, la construcción identitaria de la ciudad de Paraná y de sus habitantes? ¿Cómo opera la pertenencia territorial, en tanto base para el intercambio de significados y como mediación en la construcción de imaginarios e identidades que configuran la vida urbana paranaense? ¿Qué función asume, en estos lugares de activación cultural, la ciudad como forma espacial y específica de sociabilidad?

A partir de estos interrogantes, fuimos delineando una zona de problemas referidos a la configuración de las escenas culturales locales, que nos interesa investigar. A su vez, concebimos a las escenas como un lugar de acceso privilegiado a las interrelaciones que se producen entre los procesos de producción, circulación y apropiación de la cultura paranaense y su localización en la trama urbana, sus rasgos, formatos y lenguajes estéticos y las formas de habitar la ciudad de Paraná, de practicarla e imaginarla.

Dado que la categoría de escena cultural juega un lugar central en la configuración del objeto de investigación, nos interesa comenzar trazando una especie de genealogía que reconstruye algunos de sus derroteros y derivas y nos permite pensar sus singularidades y su capacidad heurística, sabiendo, igualmente, que se trata de un recorte realizado en función de la investigación en curso. A su vez, la decisión de estudiar las escenas culturales de Paraná entre el 2022 y el 2024 desde las lógicas de la investigación cualitativa nos obliga a reparar en el grado de abstracción que porta la categoría de escena cultural y en las decisiones metodológicas que tomamos para volverla observable: las dimensiones y variables de análisis que delimitamos, el instrumental ideado para recolectar información relevante y las primeras derivas territoriales planificadas para ponerlo a prueba. Finalmente, nos detendremos en los primeros indicios significativos que hallamos y en la revisión de las conjeturas iniciales a la que nos han conducido.

 

Antecedentes y derivas del concepto de escena

 

La noción de escena, de uso extendido en la prensa y el lenguaje cotidiano2, se construye como concepto por parte de los Estudios Culturales en la década de 1990 para estudiar las músicas populares urbanas (Pedro et al., 2018, p. 65). Desde esta perspectiva disciplinar, las conceptualizaciones e investigaciones sobre las escenas suceden (en una línea temporal y de intereses académicos) a las realizadas en décadas anteriores sobre las subculturas (Hebdige, 2004).

Will Straw (1991) es el primero en definir las escenas como aquellos espacios culturales donde coexisten diversas prácticas, interactuando y diferenciándose al mismo tiempo según sus trayectorias y cruces. Se trata, además, de entidades sobreproductivas en términos simbólicos (Straw, 2006) ya que intervienen sobre variadas dimensiones de la realidad social de formas explícitas o implícitas, a través de su fuerte vinculación con el contexto inmediato en el que se desarrollan. Se transforman así en «recursos para la elaboración de una gramática del ordenamiento cultural» (Straw, 2006, p. 8). Dentro de la misma tradición, Bennett (2004) propuso la clasificación de escenas locales, translocales y virtuales, según se desarrollen en un espacio/tiempo cerrado sobre sí mismo, en vínculo con otras escenas similares de otros lugares/tiempos, o a través de la web, respectivamente.

          La perspectiva original de estudio de las escenas (Straw, 1991; Bennett, 2024) estaba enfocada de forma casi excluyente al sector musical y, en algunos casos, a las trayectorias desde el underground a la masividad (Slobin, 1993). Esto se debe a la tradición en la cual surge, asociada a los Estudios Culturales en América del Norte (que a su vez retoma cuestiones planteadas previamente por los Estudios Culturales británicos). Recientemente, desde esta línea teórica se ha ampliado el enfoque para el estudio de las escenas culturales nocturnas (Straw, 2021) o la cultura urbana (Boutros y Straw, 2010), y se ha destacado que su alcance está mucho más allá del estudio de la producción y el consumo musical en sentido estricto3, permitiendo analizar otras prácticas sociales que a priori no serían consideradas artísticas, como, por ejemplo, las deportivas (Omelchenko y Poliakov, 2017).

En el ámbito español se han retomado a los autores ya citados para definir a las escenas como «construcciones materiales y simbólicas desarrolladas en contextos urbanos en los que tienden a establecerse vínculos translocales e interculturales» (Pedro et al., 2018, p. 74) y donde interactúan creadores, públicos y lugares que constituyen así «contextos espacio-temporales glocales de experiencias» atravesados de forma cotidiana y colectiva «por diversos participantes con roles y grados de implicación diversos» (Pedro, 2018, p. 28).

El concepto de escena también se ha teorizado desde el urbanismo. El trabajo de Navarro et al. (2012) retoma algunos estudios urbanos de la cultura (Zuckin, 1995; Laundry, 2006) para definir las escenas culturales como espacios en los que se manifiestan valores, identidades y estilos de vida, expresando formas de ver y ser vistos a través de rasgos estéticos e identitarios. Para los autores, las escenas:

no son una infraestructura concreta ni determinado tipo de personas o el desarrollo de una actividad específica de una forma aislada. Suponen espacios en los que priman tipos concretos de consumo en torno a un conjunto localizado de equipamientos y servicios, ofreciendo así oportunidades para reconocer y reafirmar ciertos valores e identidades de forma compartida. (Navarro et al., 2012, p. 21)

 

Desde esta perspectiva, las escenas culturales son oportunidades de desarrollo urbano, turístico y económico, y de afianzamiento de la marca ciudad por parte de las políticas locales, especialmente en ciudades con una oferta cultural ya afianzada en el tiempo.

Por otro lado, Ruis y Zarlenga han retomado las tradiciones culturalista y urbanista del concepto para definir las escenas de un modo más amplio y como parte de una tipología de agrupamientos o clústeres culturales. Los autores se refieren a «escenas artísticas» (2014, p. 52) que se caracterizan por encuentros cara a cara que permiten el establecimiento de una comunidad de artistas y consumidores con lazos solidarios e identitarios entre sí y con un modo de organización y gestión de abajo hacia arriba (es decir, alejado de la lógica de imposición de las políticas públicas y/o el mercado), «a pesar de que sus participantes puedan llegar a obtener ayudas a la actividad por parte de las administraciones públicas» (2014, p. 60) y logren «producirse situaciones de enfrentamiento con los proyectos de las administraciones públicas que amenacen su desarrollo» (2014, p. 61).

Las escenas forman parte de los posibles agrupamientos urbanos en el ámbito cultural y artístico, y son de interés para las políticas públicas (en sentido amplio), la sociología y la demografía. Zarlenga (2022) define las escenas culturales como «zonas urbanas caracterizadas por la densidad de espacios dedicados al consumo cultural (un) conjunto de espacios específicos de consumo cultural que, situados en un espacio urbano específico, lo dotan de ciertos valores y significados». Su estudio permite «analizar las prácticas culturales y los estilos de vida derivados que esta clase de espacios de consumo fomentan» ya que son «espacios simbólicos que promueven relaciones sociales significativas y determinados patrones de interacción social». (p. 137)

Guerrero (2016) parte de la etnomusicología y la antropología urbana para estudiar la denominada música de proyección folclórica en la ciudad de Buenos Aires, y enfatiza en el vínculo entre música y lugar. Al mismo tiempo, señala la poca importancia otorgada al lugar en los estudios culturalistas de las escenas musicales, y diferencia entre espacio (como abstracción), lugar (como concreción significante) y paisaje (como externo al agente u observador). A partir de allí señala, retomando trabajos previos, que es posible identificar rasgos en la relación entre lugar y música: «las circunstancias materiales en lugares particulares», las maneras en que se comunica «un sentido simbólico de identidad de un lugar», y «el reconocimiento y la interpretación» de cómo un lugar se vuelve significante (2016, p. 195).

 

Arribar a una definición operativa de escena cultural

 

El derrotero que reconstruimos muestra que la categoría de escena es propicia para analizar la dinámica territorial de la cultura, pero porta un grado de abstracción que vuelve difícil su observación. Para ponerla a jugar en los procesos de investigación empírica, necesitamos operacionalizarla: delimitar sus dimensiones y variables de análisis4.

En línea con la definición de Will Straw (1991), que piensa las escenas como espacios culturales, una de las dimensiones de análisis de esta categoría es la espacialidad, los tipos de espacios, de lugares, donde se desarrollan las acciones culturales. Trabajamos con un concepto amplio de espacialidad, que busca abarcar los distintos sitios para la creación, exhibición y encuentro cultural, activos en la ciudad de Paraná entre el 2022 y el 2024, producidos tanto por agentes públicos y privados como por la sociedad civil (Elías Pineda, 2023). Esta dimensión de estudio permite indagar no sólo las singularidades que presentan los espacios culturales de Paraná, sino también las relaciones que estos establecen con la configuración del espacio urbano en general.

El enfoque que subyace a la espacialidad como dimensión de estudio es tomado de Henri Lefebvre (2013), quien sostiene que el espacio urbano es siempre un producto social, es decir, que toda forma espacio-temporal materializa o es el resultado de una trama compleja de relaciones sociales y procesos históricos. Desde esta perspectiva, el espacio está compuesto por tres dimensiones interrelacionadas, que evidencian la complejidad de lo que entendemos por espacialidad: el espacio percibido, relacionado con la dimensión física del espacio que puede ser percibida por los actores citadinos en su vida cotidiana; el espacio concebido, que se vincula con las abstracciones e ideas realizadas sobre el espacio por parte de los especialistas para proponer o imponer determinadas representaciones de cómo debería ser el espacio; y el espacio vivido o de representación, relacionado con el espacio experimentado socialmente y, por lo tanto, investido de un carácter subjetivo, simbólico e imaginario.

En línea con estas delimitaciones y concepciones teóricas, en nuestra investigación el estudio de los espacios culturales de Paraná comprende, como variables, tanto a los recintos cerrados (biblioteca, centro cultural, museo, etc.) como a los espacios públicos abiertos de libre acceso (plazas, parques, costanera, etc.), que en algunos casos han sido creados e ideados como equipamientos culturales formales, es decir, pensados desde su origen para cumplir con determinados usos y funciones culturales, y en otros casos, se conformaron como espacios alternativos, no formales, cuyo uso original no era estrictamente cultural, pero la ciudadanía, a través de ciertas formas de habitar la ciudad se los ha reapropiado para el desarrollo de actividades culturales, poniendo en acto su capacidad de agencia (Ruesga, s.f.; Coelho, 2009). Estas definiciones conducen a observar las singularidades de la infraestructura del espacio urbano, referido no sólo al equipamiento formal, ideado desde su origen para el desarrollo de actividades culturales, sino también a todo aquel espacio pasible de ser ocupado culturalmente por la sociedad civil a través de diversas prácticas (por ejemplo: las plazas y parques, el transporte público, las paredes, las iglesias, los centros de salud, los clubes, etc.).

A su vez, Straw (2006) señala que las escenas, en tanto espacios culturales, son lugares donde coexisten una diversidad de prácticas, que también precisan ser estudiadas para comprender la dinámica territorial de la cultura. En función de este señalamiento, las escenas son interrogadas desde la relación territorio-acción colectiva (Reguillo Cruz, 1995), demarcando como otra de las dimensiones de análisis la performatividad. Esta dimensión nos permite hacer foco en las prácticas, es decir, en los modos en que diferentes actores vinculados con la cultura local, así como los practicantes ordinarios de la ciudad, viven y experimentan los espacios culturales y su relación con el espacio urbano en general. Aquí se problematizan las maneras de hacer vinculadas con la cultura local, con la capacidad de agencia que los actores despliegan a través de sus prácticas de espacio y sus repertorios corporales, así como su relación con la ciudad como forma espacial y específica de sociabilidad (Entel, 1996; Reguillo Cruz, 1997). Esta dimensión nos permite explorar la ciudad practicada, vivida: ese conjunto de prácticas, usos, tácticas y desvíos (De Certeau, 1996), que dan cuenta del mundo de la vida e implican una apropiación del espacio por parte de los actores citadinos (Badenes, 2007). Dentro de esta zona se indaga, como variables, la diversidad de prácticas que configuran las escenas culturales locales, su inscripción o no en determinados sectores culturales, tipos de organización y enfoques.

Ahora bien, al estudiar cómo los actores habitan-practican los espacios culturales, las diversas maneras de poner en escena la cultura local y su particular relación con las singularidades territoriales de la ciudad de Paraná, también queremos indagar las resignificaciones que allí se producen. Esto nos lleva a determinar, como otra de las dimensiones de estudio, las mediaciones simbólicas. Teniendo presente que las escenas culturales se configuran como construcciones no sólo materiales sino también simbólicas (Pedro et al., 2018) y, además, tienen la singularidad de ser entidades sobreproductivas en términos simbólicos (Straw, 2006), una de las zonas ineludibles del problema está conformada por el «conjunto de los procesos sociales de producción, circulación y consumo de la significación en la vida social» (García Canclini, 2005, p. 34). La observación de estos procesos nos permite explorar el complejo entrelazamiento entre relaciones de sentido y relaciones de fuerza que se ponen en juego en las escenas culturales locales. Aquí se abren interrogantes que indagan los modos de significar los espacios, las prácticas, los actores y las políticas culturales, así como sus relaciones con la espacialidad y las dinámicas urbanas. En los modos de significar las escenas locales, buscamos indicios que remitan a la configuración de ciertos imaginarios urbanos (Silva, 1992; García Canclini, 1999; Entel, 2007) que los sujetos tienen en relación a la propia ciudad y a su cultura, así como los posibles vínculos de estos imaginarios con determinados posicionamientos políticos y trayectorias ciudadanas. En esta zona, nos interesa explorar cómo, al habitar los espacios, los actores citadinos los cargan de nuevos sentidos que, en algunas situaciones, pueden entrar en conflicto con aquellos significados desde los cuales fueron ideados. A su vez, la producción estética de las escenas locales, es decir, las obras, manifestaciones, intervenciones o activaciones que allí se despliegan, también nos brindan indicios significativos sobre los procesos simbólicos e imaginarios, así como de su incidencia en la producción de ciertas subjetividades colectivas.

 

Ciudades intermedias

 

Antes de pasar al diseño de las estrategias de investigación, es necesario mencionar algunas singularidades del contexto con el que mantienen un vínculo co-constitutivo las escenas locales: la ciudad de Paraná. Sin desconocer sus relaciones con otras escenas culturales translocales e interculturales, inscriptas en otro espacio-tiempo, y con escenas que se desarrollan a través de las redes, plataformas y entornos virtuales (Bennett, 2004), nos interesa enunciar algunas particularidades del contexto urbano inmediato.

La ciudad de Paraná es la capital de la provincia de Entre Ríos, que está ubicada en el centro-este de la Argentina, forma parte de la región geográfica Mesopotamia (junto a las provincias de Corrientes y Misiones) e integra en términos políticos y administrativos la Región Centro (junto a las provincias de Santa Fe y Córdoba). En tanto ciudad capital de provincia, Paraná opera como centro político y administrativo de una extensa región. Se localiza al oeste de la provincia, en uno de los márgenes del río Paraná, del que toma su nombre, que significa «pariente del mar». Está a una distancia de 31 kilómetros de la ciudad de Santa Fe, 198 kilómetros de la ciudad de Rosario y 493 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Por su condición fluvial y por su cercanía territorial, mantiene fluidos intercambios y vinculaciones con la ciudad de Santa Fe, capital de la provincia homónima, con la cual se conecta a través del Túnel Subfluvial y la ruta nacional N.° 168 desde 1969.

Según los datos definitivos del Censo 2022, la población total de Entre Ríos es de 1.425.578 habitantes y Paraná es su ciudad más poblada, contando con 268.889 habitantes. A su vez, Paraná y las tres localidades que la limitan: Oro Verde (sur), Colonia Avellaneda (este) y San Benito (sureste), conforman el aglomerado urbano denominado Gran Paraná (Carlota et al., 2017), que alcanza una población total de 391.696 habitantes, posicionándose como el departamento más poblado de la provincia. Podría decirse que se trata, entonces, de una aglomeración intermedia que crece de modo centrífugo hacia sus bordes y va adquiriendo una fisonomía metropolitana (Soldano, 2020), en la que persisten los espacios híbridos o rururbanos que, por el paisaje y los usos del suelo, evidencian el carácter difuso de las fronteras entre lo rural y lo urbano.

Debido a su peso demográfico y a sus dimensiones físicas, Paraná se inscribe dentro de lo que se conoce como ciudades de tamaño mediano (Vidal-Koppmann, 2021). En la mayoría de los casos, se caracterizan por cumplir «funciones de mediación e intermediación entre los territorios donde se encuentran ubicadas y conforman sistemas de novedosa estructura (redes, regiones urbanas, extensiones, etc.)» (Soijet et al., 2017, p. 18). En el caso de Paraná, esta posibilidad se potencia por su cercanía con otra ciudad intermedia —también capital de provincia—, la ciudad de Santa Fe. Ambas conforman:

 

sistemas susceptibles de denominarse áreas metropolitanas a partir (…) de un alto nivel de interrelación —física, social, económica, productiva, etc.— entre ellas, una cierta capacidad de autogestión del área para asumir emprendimientos infraestructurales (…) y cierto avance en articulaciones institucionales y administrativas entre las distintas jurisdicciones gubernamentales. (Soijet et al., 2017, párr. 22)

 

A su vez, estos roles de mediación e intermediación también se intensifican por la ubicación de Paraná en el cruce de dos corredores productivos y logísticos transnacionales: el eje bioceánico Mercosur-Chile y el eje norte-sur fluvial y carretero que conecta con Paraguay y Brasil.

La decisión de abordar a la ciudad de Paraná como caso de estudio implica atender sus particularidades como ciudad intermedia: su potencial para crear relaciones, tejer redes y cumplir un rol de mediación entre zonas rurales y urbanas, entre ciudades medianas y de mayor y menor escala, así como su capacidad para participar en instancias supranacionales que se vinculan con procesos globales (Llop et al., 2019; Bellet y Llop, 2004; Bolay y Rabinovich, 2004; Vapñarsky y Gorojovsky, 1990). Sin ánimo de incurrir en un localismo, nos interesa indagar si esta singularidad de las intermediaciones entre lo rural y lo urbano, entre lo local y lo global, relacionadas con los procesos de urbanización, de desarrollo económico y de administración, también deja su impronta en los procesos culturales, en la configuración de las identidades y en las dinámicas que traman la vida urbana paranaense5.

Existen pocos antecedentes de investigación sobre las escenas culturales en ciudades medianas o intermedias de Argentina. Desde la gestión cultural, López (2015) aborda las escenas culturales de la ciudad de La Plata. El autor sostiene que las escenas de la ciudad son diversas y engloban actores y prácticas heterogéneas: de artes plásticas (con varios niveles, desde las prácticas curatoriales hasta los grafiteros urbanos), la musical (de gran relevancia en esa ciudad a partir de las bandas indie6), la literaria, la teatral, etc. Estas escenas sectorizadas no son espacios estancos, sino que se producen entre ellas cruces y apuestas en común. A partir de los conceptos de campo cultural de Pierre Bourdieu (que permite definir un nivel macro social) y de formación cultural de Raymond Williams (que describe una intermediación, al articular diferentes escenas para promover cambios e influencias sobre el campo social y cultural), este trabajo define a las escenas como «un nivel microsocial de prácticas culturales» (López, 2015, p. 301), desarrollándose en «espacios concretos de activación cultural que conectan prácticas, discursos y sensibilidades, que pueden (o no) articularse en cierta «formación cultural» alternativa para disputar posiciones y definiciones en el «campo cultural» y en un campo social más general» (2015, p. 302). Al caracterizar las escenas platenses, López destaca el valor otorgado allí a la autogestión, algo que también hemos detectado en indagaciones previas sobre la producción musical en la ciudad de Paraná (Mayorá, 2021).

 

Una propuesta de investigación

 

La estrategia de investigación se inscribe en las lógicas cualitativas y busca combinar una serie de herramientas metodológicas que permitan acercarnos de forma exploratoria y descriptiva al problema estudiado: análisis de fuentes secundarias, encuestas, entrevistas semi-estructuradas a informantes clave, observación participante, mapeos colaborativos, relevamiento y descripción de producciones artísticas y culturales.

Ante la escasez de información actualizada y sistematizada sobre las escenas culturales de Paraná, decidimos iniciar las actividades territoriales con una jornada de mapeo colaborativo, destinada a relevar los espacios culturales de Paraná activos entre el año 2022 y 2024. Convocamos a estudiantes avanzados y egresados/as de las carreras Licenciatura en Comunicación Social y Tecnicatura en Gestión Cultural, en tanto se trata de personas especializadas en temáticas afines al campo cultural.  La elección de una metodología colaborativa como el mapeo, no sólo obedece a la necesidad de generar información cultural geolocalizada, sino también al interés de propiciar una reconstrucción colectiva del entramado físico, simbólico e imaginario de cada uno de estos espacios culturales. A su vez, instalar el mapeo como práctica reflexiva y como herramienta crítica, es un modo de formar redes de trabajo, porque «arma lazo: cuando escuchamos a otro poner en juego sobre el mapa sus recorridos, apuestas, intenciones, nos conectamos con una experiencia de habitar el territorio como espacio común y a la vez siempre singular» (Risler, J. y Ares, P, 2013, p. 58). La actividad de mapeo se llevó a cabo en mayo de 2024, y se relevaron más de 100 espacios culturales en la ciudad7. Las categorías de información nos permitieron diferenciar entre infraestructura específica para el desarrollo cultural (tales como salas teatrales o de conciertos) y aquellos espacios urbanos reapropiados o adaptados para usos culturales (como viviendas convertidas en centros culturales o plazas utilizadas para ensayos de percusión). También se realizó una diferenciación entre tipos de organización (autogestivo, con personería jurídica formalizada o informal; gubernamental municipal, provincial o nacional; privado comercial y sin fines de lucro) y sector cultural al cual dedican sus actividades principales8.

Otra de las técnicas de recolección de información que implementamos para indagar los modos de practicar los espacios, de significarlos y de imaginar su relación con el espacio urbano en general por parte de quienes habitan la ciudad, entendiendo que permiten producir un encuentro con modos estéticos (Silva, 2023), fue un cuestionario aplicado a ciudadanos/as en espacios públicos. Se trata de una exploración de las formas culturales valoradas por la ciudadanía en un sentido amplio. Para poder abordar esta dimensión, se realizaron breves encuestas por fuera del radio céntrico, para indagar en torno a la percepción ciudadana sobre lugares culturales significativos, su frecuencia de uso o visita, el tipo de actividades o prácticas en las que participan9. Entendemos que:

 

los estudios de los imaginarios urbanos no buscan la verdad en sus resultados, sino que quieren entender o captar la percepción del mundo. Al no tener como objetivo la realidad en sí sino la percepción de los ciudadanos sobre sus realidades se comprende que no es la ciudad física sino la imaginada la que se busca. (Silva, 2023, p. 18)

 

Por otro lado, consideramos que una escena no incluye únicamente a quienes producen o participan directamente en una actividad, sino que también la conforman «espectadores, transeúntes aleatorios y habitantes que, al registrar la existencia y localización de una escena se convierten en participantes de la producción cultural» (Omelchenko y Poliakov, 2017, p. 116). Si bien al momento de escribir este artículo estamos comenzando a sistematizar los datos obtenidos por las encuestas realizadas, podemos adelantar que se observa una valoración positiva de cierta infraestructura cultural tradicional y patrimonial de la ciudad consagrada a la actividad artística (como el Teatro Municipal 3 de Febrero), pero también se perciben como culturales algunos lugares habitualmente no asociados a esta categoría, como iglesias, clubes de barrio, organizaciones vinculadas a la salud, ferias populares o clases de disciplinas deportivas como artes marciales, que se desarrollan en espacios abiertos o cerrados que, en su origen, no fueron pensados para cumplir con una función cultural. A su vez, los espacios reconocidos como culturales se localizan, en su mayoría, en el radio céntrico de la ciudad. En pocas ocasiones los encuestados identifican como significativos espacios culturales que se localizan en su mismo barrio o en zonas suburbanas.

Otra de las actividades de recolección de datos (actualmente en proceso) surge de la comprensión de que las escenas se producen y se registran a partir de la participación en instancias de comunicación y acceso a significados comunes, que en muchos casos se dan de forma mediatizada (Omelchenko y Poliakov, 2017). Teniendo en cuenta esto, realizamos un abordaje sistemático de las agendas culturales publicadas en algunos medios de comunicación de la ciudad en el período estudiado (2022 – 2024) a fin de contar con un registro pormenorizado de la oferta cultural de la ciudad10. Diferenciamos para ello entre sectores culturales (Vives, 2009), tipo de acceso (gratis o pago), y lugar donde se desarrolla (tipo y localización). Esperamos que esto nos permita además analizar cuantitativamente la oferta cultural en términos de cantidad de eventos por sector, variabilidad en el tiempo (incremento o disminución de la oferta cultural) y porcentaje de actividades en espacios gubernamentales y no gubernamentales en el período de tiempo estudiado. Si bien la investigación es de tipo cualitativa y se propone como un estudio exploratorio, la combinación con instrumentos de recolección y análisis de datos cuantitativos brinda información de suma importancia para acceder a una posible reconstrucción de las escenas culturales locales y su vínculo con otras escenas translocales y/o virtuales.

Por último, nos interesa ahondar en la densidad espacial, performática, simbólica e imaginaria que condensan algunos de los espacios que articulan las escenas locales, para poder vislumbrar las dinámicas y articulaciones que se traman entre diversos sectores culturales. A través de entrevistas y recopilación de información11, pretendemos relevar datos significativos sobre las formas de organización, los vínculos con las políticas culturales y sus vasos comunicantes, lo cual nos brindará información de contraste para realizar entrecruzamientos con los datos encontrados a través del mapeo, las encuestas y el relevamiento de agendas culturales mediatizadas.

 

A modo de cierre

 

La perspectiva teórica y metodológica de las escenas culturales urbanas es válida y pertinente para situar investigaciones en ciudades intermedias, dado el nivel de circulación de las producciones locales, las dimensiones de la mancha urbana y la cantidad de habitantes que poseen. Las escenas culturales son dinamizadoras de la vida social y de los imaginarios urbanos en este tipo de aglomerados, y tienen particularidades que las distinguen de ciudades de gran escala o globales.

Nuestra investigación apunta a explorar y describir multidimensionalmente las escenas locales: a partir de su infraestructura (desde un mapeo realizado por especialistas); a partir de sus imaginarios y percepciones (desde encuestas realizadas a ciudadanos sobre conocimiento y acceso a espacios culturales); a partir de sus formas de producción y gestión (a través de entrevistas y relevamiento de datos); y a partir de la oferta cultural ofrecida y comunicada (con el análisis de agendas culturales mediatizadas). En todos los casos, resulta fundamental el carácter significante y estético de las escenas culturales y su función estructuradora de la vida urbana. La interpretación de todas estas fuentes de datos y su entrecruzamiento nos permitirá en el futuro aventurar nuevas hipótesis sobre los sentidos compartidos y las formas de vivenciar, habitar e imaginar culturalmente la ciudad.

Con los datos hallados hasta el momento, podemos adelantar que en la ciudad de Paraná existe una escena cultural macro, percibida de tal modo por la ciudadanía y los medios de comunicación, con una oferta cultural relativamente consolidada que incorpora eventos oficiales e independientes; y al mismo tiempo hay numerosas escenas micro, definidas por su nivel de especialización, por cuestiones identitarias y, en menor medida, por su localización, percibidas principalmente por artistas y productores culturales que participan y constituyen cada escena, que dialogan con la cultura urbana de diferentes maneras y que anhelan, aceptan o rechazan en grados variables su participación en eventos, instancias de premiación y espacios de carácter oficial o gubernamental.

En nuestra perspectiva de análisis, el doble carácter cultural y urbano de las escenas sitúa las preguntas de investigación en una zona compleja y no exenta de contradicciones, dado que:

 

la interacción entre el espacio físico y el espacio social son las dos caras de una misma moneda, donde el primero estructura el funcionamiento del segundo en una relación dialéctica, lo que se retraduce en la posesión del capital en sus diferentes especies (económico, cultural, simbólico). (Mascías, 2023, p.38)

 

En este sentido, las escenas «reúnen fenómenos culturales y los dotan de coherencia» (Straw, 2014, p. 479) al vincular, habitar y utilizar de modos variables la infraestructura urbana, produciendo prácticas diferenciadas sectorialmente y vinculadas a los imaginarios sociales y las subjetividades, para producir así significados que construyen ciudadanía, tramitan conflictividades y expresan posicionamientos políticos.

 

 

 

 

 

Notas:

 

1 El mencionado PID está dirigido por Ana Laura Alonso, co-dirigido por Román Mayorá, cuenta con dos docentes investigadoras, Rocío Piccoli y Luz Victoria Lozano Rendón, una colaboradora externa, Emilia Ghiglione, y una becaria, Azul Balmas. El proyecto inició en noviembre de 2023 y tiene una duración total de tres años. Durante los meses transcurridos desde el inicio de la pesquisa, el equipo se encuentra abocado a las tareas de relevamiento del estado actual del conocimiento sobre el tema, revisión del marco teórico-metodológico y en el diseño y aplicación de las estrategias de investigación.

 

2 Originalmente la noción de escena fue utilizada por la prensa especializada para referirse al mundo de los músicos de jazz de los 40 en Estados Unidos, y desde el uso cotidiano su sentido (aún vigente) se asemeja al de «circuito» o «movida», aquellos puntos de la geografía urbana donde existen espacios que programan shows de músicos en su mayor parte locales (Mayorá, 2017, p.96). En los últimos años, la persistencia de la noción de escena en el habla cotidiana y desde las políticas culturales se asocia fuertemente a los discursos sobre la «ciudad creativa» (Straw, 2014, p. 477).

 

3 Straw destaca que el énfasis en lo espacial es una de las claves para comprender las ampliaciones sucesivas del concepto. Al mismo tiempo señala que:

 

las escenas podrían verse como todo lo siguiente: como colectividades marcadas por alguna forma de proximidad; como espacios de reunión dedicados a reunir variedades de fenómenos culturales; como lugares de trabajo dedicados (explícita o implícitamente) a la transformación de materiales; como mundos éticos moldeados por la elaboración y mantenimiento de protocolos de conducta; como espacios de recorrido y preservación a través de los cuales pasan energías y prácticas culturales a velocidades particulares; y como espacios de mediación que regulan la visibilidad e invisibilidad de la vida cultural y el grado de su inteligibilidad para los demás. (2014, p. 477)

 

4 En lo que sigue, destacamos con cursiva aquellas dimensiones y variables que resultan de interés para esta investigación.

 

5 Si bien es parte de los interrogantes de investigación, en una caracterización inicial podemos afirmar que la infraestructura específica para la actividad cultural en Paraná está dividida entre salas estatales y salas independientes. Entre las primeras se cuentan las instalaciones municipales, como el Teatro 3 de Febrero, el Centro Cultural Juan L. Ortiz, el Anfiteatro Héctor Santángelo y el Centro Experimental de Imagen y Sonido Gloria Montoya; y las instalaciones dependientes del gobierno provincial, como el Centro Cultural La Vieja Usina o la Casa de la Cultura de Entre Ríos. En todos los escenarios mencionados precedentemente se realizan actividades artísticas y culturales de diverso tipo. En cuanto a las salas independientes, algunas son emprendimientos privados y otras son asociaciones de diverso tipo (cooperativa, asociación civil, entre otras formas jurídicas). Suelen adoptar la denominación «centro cultural», desarrollándose en locales o casas, en muchos casos ofrecen servicio de bar y/o comidas, y desarrollan actividades diversas de acuerdo a sus posibilidades (espectáculos teatrales o musicales, exposición o venta de obras, talleres y capacitaciones, entre otras).

 

6 Existen varios trabajos sobre la escena musical indie en La Plata (Boix, 2017 y 2019; Igarzábal, 2018; Cingolani, 2022; entre otros). Existen además trabajos sobre otras escenas musicales en Argentina, por ejemplo las investigaciones de Lenarduzzi (2012) o Gallo (2015) sobre la escena de la música electrónica, o Abeille (2020) sobre la escena hip-hop en la ciudad de Rafaela.

 

7 Este mapeo se realizó en las instalaciones del espacio cultural Casa Boulevard / Sala Metamorfosis, y contó con la participación de los mapeadores: Cristina Witschi, Ayelén Alfaro, Mariana Bolzán, Ciro Nehuen Montiel, Valencia Lescano, Soledad González, Daniela Farfala, Micaela Romero Carranza, María Elena Vasquez, Pedro Peterson, Marina González, Natalia Varón, Paz Gallo, Selena Kinderknecht, Victoria Ruiz Díaz y Sergio Otero. La organización estuvo a cargo de los docentes-investigadores: Ana Laura Alonso, Román Mayorá, Luz Victoria Lozano Rendón, María Emilia Ghiglione, y contó con la colaboración de las estudiantes Azul Balmas (becaria), Valencia Lescano (becaria) y Jazmín Fellay (auxiliar). Como resultado, se construyó un mapa físico con referencias, y una base de datos digitalizada.

 

8 Para definir los sectores culturales tomamos la propuesta de Vives, quien sostiene que «cada sector cultural comprende diversas manifestaciones y/o especialidades que comparten una o más infraestructuras, y uno o más aprendizajes» (2009, p. 311). El autor defiende que los sectores culturales «pueden encontrarse organizados de otra forma, bien porque se agrupen conceptos, bien porque se desdoblen», dependiendo de «un interés pragmático» (2009, p. 312). Teniendo en cuenta esto, en nuestra investigación delimitamos los siguientes sectores culturales: Patrimonio, Teatro, Artes visuales, Artesanía, Audiovisual, Fiestas y prácticas culturales tradicionales, Literatura y mercado editorial, Música, Danza, Turismo, Medios de comunicación (tradicionales y digitales), Artes circenses.

 

9 Las encuestas fueron diseñadas por el equipo de investigación y realizadas por estudiantes de primer año de la carrera Tecnicatura en Gestión Cultural (FCEDU-UNER) como parte de actividades de investigación curriculares en el marco de la cátedra «Ciencia, arte y problemática del conocimiento» durante el primer cuatrimestre de 2024. Se realizaron 100 encuestas en el espacio urbano conocido habitualmente en Paraná como «fuera de bulevares», es decir, el radio extra-céntrico de la ciudad. La localización seleccionada para las encuestas obedece a un criterio teórico-metodológico y se funda en información obtenida en el mapeo, donde observamos que la infraestructura cultural más importante se encuentra condensada en el radio céntrico de la ciudad, mientras que al mismo tiempo existe una amplia variedad de espacios culturales más pequeños (y en algunos casos informales) en distintos barrios periféricos que están parcialmente invisibilizados.

 

10 Estamos realizando actualmente un relevamiento de las dos agendas culturales mediatizadas más importantes de la ciudad en el período de la investigación: Agenda Cultural El Embudo y Semanario Análisis Digital, que cuentan con información detallada y perfiles diferentes en cuanto a la oferta cultural que publicitan y el público al que se dirigen.

 

11 Una primera etapa de esta recopilación de información se realizó durante 2023 como parte de actividades de investigación curriculares en el marco de la cátedra «Arte y cultura de masas», junto a estudiantes de las carreras Tecnicatura en Gestión Cultural y Tecnicatura en Producción Editorial (FCEDU-UNER), que relevaron información sobre galerías y talleres artísticos que participaron de la Feria de Arte organizada por la Subsecretaría de Cultura de la Municipalidad de Paraná. Actualmente estamos trabajando en el diseño de entrevistas semi-estructuradas para su realización durante los últimos meses de 2024.

 

 

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