ARTÍCULO

 

Arte, ecología y poshumanismo en la Cuenca del Plata

 

Art, ecology, and posthumanism in the Cuenca del Plata

 

 

Diego Nicolás Albo | Instituto de Historia del Arte Argentino y Americano, Facultad de Artes, Universidad Nacional de La Plata. Argentina

orcid: 0000-0002-8235-4149

 

Natalia Matewecki | Instituto de Historia del Arte Argentino y Americano, Facultad de Artes, Universidad Nacional de La Plata. Argentina

orcid: 0000-0002-7659-279X

doi: 10.33255/26184141/1892e0032

 

Recepción: 23/1/2024  Aceptación: 17/5/2024 Publicación: ...6/2024

 

Resumen

En este artículo se parte de considerar las narrativas relacionadas con el poshumanismo, el ambientalismo y la ecología desde las perspectivas filosóficas de Gilles Deleuze, Félix Guattari, Bruno Latour, Donna Haraway y Rosi Braidotti, entre otros autores. Abarcando desde 1990 hasta la actualidad, se seleccionaron casos de arte y ambientalismo, o de arte ecológico, estudiados en el marco de una investigación en curso centrada en la Cuenca del Plata y cuencas subsidiarias, particularmente la del río Salado en la provincia de Buenos Aires. Las experiencias involucradas fueron llevadas a cabo por grupos y proyectos diversos entre los que se encuentran el Proyecto Orillas, Casa Río Lab, Ala Plástica, Proyecto Totoral y Arquitectura Rioplatense. Se pretende comprender la forma en que estos grupos integran lo no humano en imaginarios alternativos a través de experiencias situadas, proporcionando cambios en la subjetividad que impactan en las maneras de pensar las relaciones humanidad-naturaleza-cultura.

Palabras clave: arte,  poshumanismo, cuenca del plata

 

Abstract

This article begins by considering narratives related to environmentalism and ecology from the philosophical perspectives of Gilles Deleuze, Félix Guattari, Bruno Latour, Donna Haraway, and especially Rosi Braidotti, who views such narratives as inspiration for formulating a critical posthumanism. Spanning from 1990 to the present, cases of art and environmentalism, or ecological art, were selected within the framework of an ongoing research project focused on the Cuenca del Plata and its subsidiary basins, particularly the Salado River basin in the province of Buenos Aires. The experiences involved were carried out by diverse groups and projects, including Proyecto Orillas, Casa Río Lab, Ala Plástica, Proyecto Totoral, and Arquitectura Rioplatense. The aim is to understand how these groups integrate the 'non-human' into alternative imaginaries through situated experiences, providing changes in subjectivity that impact the ways of thinking about human-nature-culture relationships.


 

Keywords: Art, Posthumanism, Cuenca del Plata

 

El presente artículo se vincula con una investigación doctoral en curso centrada en conocer nuevas prácticas de arte y de archivo que se entrelazan con el ambientalismo y la ecología1. La investigación cuenta con el respaldo del Instituto de Historia del Arte Argentino y Americano (ihaaa) de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de La Plata (fda/unlp). Temporalmente, está acotada al período que va desde el año 1990 hasta la actualidad. Geográficamente, se circunscribe a la Cuenca del Plata, que es relevante en América Latina debido a su situación político-ambiental.

 

Los casos en estudio involucran experiencias de grupos diversos que abarcan variadas estrategias artísticas con objetivos de denuncia, visibilización e incidencia en la política ambiental. Algunos grupos resuelven problemas complejos con metodologías que integran la ecología. Entre ellos se encuentran el Proyecto Orillas (Fabiana di Luca y Juan Bautista Duizeide, activo desde 2013 hasta la fecha actual); Casa Río Lab (Alejandro Meitin y otros, desde 2017 hasta la actualidad); Ala Plástica (Meitin, Silvina Babich y Rafael Santos, desde 1991 hasta 2016); Proyecto Totoral (Hebe Argentieri y otros, con actividades desde 2021 hasta la actualidad); y Arquitectura Rioplatense (coordinado por Franco Palacios Beltran, desde 2017 hasta la actualidad).

 

El marco teórico abarca distintos referentes conceptuales, pero las principales contribuciones se toman de la teoría ecológica y de la teoría poshumanista (Gilles Deleuze y Félix Guattari, [1980] 2010; Guattari, [1989] 1996; Bruno Latour, 2007; Rosi Braidotti, 2015; Donna Haraway, 2019).

 

El artículo postula la idea de que estos grupos de arte desafían nociones antropocéntricas ligadas al ego del sujeto moderno que tiende a subordinar a la naturaleza. Por el contrario, ellos reconocen y valoran lo no humano cuando lo hacen formar parte de imaginarios alternativos por medio de experiencias situadas. Con no humano2, se hace referencia a seres como plantas y animales nativos y naturalizados, entre otros organismos vivos.

 

Continuum naturaleza-cultura

 

La teoría de Bruno Latour en Nunca fuimos modernos (2007) cuestiona los conceptos de «polo naturaleza» y «polo sujeto/sociedad» como forma de separar la naturaleza de la sociedad en lo que él denomina la gran división moderna. Se trata de un paradigma que coloca en un extremo a los sujetos en el mundo del lenguaje donde se construyen reglas racionales y universales que rigen el campo de acción social y política; y en el otro extremo se ubican las cosas y los animales, todo lo que no es humano y que pertenece al mundo material y técnico de la naturaleza.

 

El cuestionamiento de Latour va de la mano con lo planteado por Braidotti en Lo Posthumano (2015): «la oposición binaria entre lo dado [la naturaleza] y lo construido [la cultura], está siendo sustituida por una teoría no dualista de la interacción entre naturaleza y cultura» (p. 13).3  

 

Para Braidotti, tanto la conceptualización de naturaleza como la de cultura deben entenderse como constructos cuyos cimientos se hallan en el Humanismo, doctrina filosófica de los siglos xviii y xix, que ubica al sujeto cartesiano como perfección individual y colectiva. Bajo tal concepción, el Humanismo no representa la diversidad biológica y cultural de la existencia humana en su integralidad. Más bien, tiende a tomar como medida de todas las cosas al hombre blanco occidental4. Es por eso que Braidotti asegura que «el Humanismo se ha desarrollado históricamente como un modelo de civilización, que ha plasmado la idea de Europa como coincidente con los poderes universalizantes de la razón autorreflexiva» (2015, p. 26).

 

Con la emergencia del Antihumanismo, en las décadas de 1960 y 1970, Braidotti explica que se descubre que el prototipo de ser humano moderno (el «Hombre»), «era de hecho un concepto histórico y como tal era contingente y variable respecto de los valores y los lugares» (2015, p. 36).

 

En la época actual, el Poshumanismo se plantea como tercera vía que trasciende ambos modelos (el humanista y el antihumanista) al superar los binarismos hombre-mujer, humano-animal, cultura-naturaleza, local-global a partir de la idea de continuum.

 

 

Situación problemática en la Cuenca del Plata

 

La Cuenca del Plata, también conocida como Región Platina, abraza un extenso sistema de ríos y afluentes (muchos de ellos navegables) desplegado sobre cinco países de América del Sur: Bolivia, Paraguay, Brasil, Argentina y Uruguay. El nombre se lo da el Río de la Plata que, conforme al Comité Intergubernamental Coordinador de los países de la Cuenca del Plata (cic), es un estuario receptor de un sistema fluvial que desemboca en el Océano Atlántico (2016).

El estudio considera la noción de cuenca en su sentido hidrológico de vertiente o drenaje como área en la cual, según Ruiz de Galarreta y Rodríguez, «el agua que precipita corre por su superficie y, siguiendo distintos caminos, sale de dicha área por la sección del río considerada». (2013, p. 45).

 

En cuanto a su conformación, en Argentina, esta cuenca origina entornos naturales diversos en lo que remite a humedales: los del Río Paraná, los del Río Uruguay, los del Iberá, los del Delta del Paraná y los del Río de la Plata, entre otros (Canevari et al., 1999). Se trata de ecosistemas que se caracterizan por vivir ciclos de inundaciones intermitentes que nutren una espesa diversidad biológica. Ello ocurre en las superficies y en los lechos, en lo que circunda a los ríos, los arroyos y otras masas de agua.

 

No obstante, en la investigación se asume que la Cuenca del Plata representa algo más que una realidad natural. También representa narrativas entrelazadas en las formas con que las comunidades estructuran sus relaciones con la naturaleza y la historia.

 

El surgimiento del Río de la Plata, como una entidad diferenciada en el «Nuevo Mundo», se remonta a la exploración y la primera conquista realizada por los expedicionarios europeos durante el siglo xvi. Según plantea la historiadora María Juliana Gandini (2022), las representaciones cartográficas y las narrativas que describían estas tierras y que llegaron a Europa tuvieron un papel crucial en la ampliación de la conciencia geográfica de los europeos sobre este territorio «desconocido».

La investigación reconoce que la idea de la «emergencia» del Río de la Plata ha estado moldeada por una visión eurocéntrica. Asimismo, el paradigma del eurocentrismo, para Braidotti (2015), se ha impuesto como el modelo de civilización tanto en Europa como en las regiones colonizadas. Para esta autora, el Humanismo ha situado al sujeto asociado a la consciencia y a la racionalidad universal en una posición de dominio, mientras que ha relegado a la alteridad a una posición de inferioridad. Esta alteridad marginada se formula preguntas sobre el poder y la exclusión (Braidotti, 2015, p.27).

De este modo, los escenarios plantean tensiones permanentes entre miradas situadas de comunidades que reconocen la importancia de mantener un diálogo sostenible con el entorno, por un lado, y visiones modernizantes que conciben la «naturaleza» y la «cultura» de manera cosificada, por el otro. Así fue que la expansión de las formas urbanas de habitar el territorio significó la destrucción del bosque prístino y los humedales. Lejos de ser desérticos, estos ambientes han funcionado por milenios como reservorios de innumerable cantidad de especies de animales y plantas.

En 1969, los cinco países mencionados firmaron el Tratado de la Cuenca del Plata con el fin de promover programas conjuntos y la navegación fluvial. Además, desde 1987, el Ministerio de Defensa de la República Argentina, a modo de integración regional, promueve el desarrollo de la Hidrovía Paraná-Paraguay. Se designa con ese nombre a un corredor de transporte fluvial de más de 3.400 kilómetros de largo. La Hidrovía se extiende a través de los ríos Paraná y Paraguay, y permite la navegación continua entre los puertos de Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay.

En la Cuenca del Plata la frontera antrópica avanza sin pausa ni reparo, alterando hasta el límite del no retorno de las condiciones del suelo, del agua y de los ciclos biológicos. Es sabido que el fenómeno ha mostrado un recrudecimiento en las últimas décadas, alcanzando su punto más álgido en los años 1990. Ello no es arbitrario, pues coincide con la implementación de políticas que guardan una concepción extractivista de la naturaleza.

En respuesta a esa concepción, han surgido grupos de activismo artístico y ambiental conformados por profesionales de ámbitos artísticos y otros entornos de saberes. Son grupos que, reconociendo que cada acontecimiento en el entorno impacta en las poblaciones humanas y no humanas, abordan las problemáticas ambientales proponiendo prácticas que integran las complejidades biológicas y culturales del territorio.

Hoy es frecuente dar con menciones al Antropoceno, presentado como un nuevo período geológico originado por la actividad humana. Según Donna Haraway, «el término parece haber sido acuñado a principio de los años ochenta por el ecólogo de la Universidad de Michigan, Eugene Stoermer» (2019, pp. 79-80). Iniciados los años 2000, fue popularizado por el químico Paul Crutzen.

 

Asimismo, en Las tres ecologías, publicado originalmente en 1989, Félix Guattari advertía sobre la crisis ecológica planetaria:

 

El planeta Tierra vive un período de intensas transformaciones técnico-científicas como contrapartida de las cuales se han engendrado fenómenos de desequilibrio ecológico que amenazan, a corto plazo, si no se le pone remedio, la implantación de la vida sobre su superficie. [Y agregan que] la verdadera respuesta a la crisis ecológica sólo podrá hacerse a escala planetaria y a condición de que se realice una auténtica revolución política, social y cultural que reoriente los objetivos de la producción de los bienes materiales e inmateriales. (Guattari, [1989] 1996, pp. 7-9)

 

Para Braidotti (2015), la teoría poshumana se ha convertido en una herramienta crucial para revisar lo que significa ser humano durante el Antropoceno. Este período es entendido por esta autora como un «momento histórico en el cual “lo humano” se ha convertido en una fuerza geológica en condiciones de influir en la vida de todo el planeta». Y agrega que «por extensión, éste puede ayudarnos también a reconsiderar los principios fundamentales de nuestra interacción con otros agentes humanos y no humanos a escala planetaria» (Braidotti, 2015, p. 16)

 

En los diálogos mantenidos con miembros de los grupos de realización artística, objeto de este artículo, resuenan las posiciones filosóficas vinculadas con el poshumanismo y con la teoría ecológica de Deleuze y Guattari, en Mil mesetas. Capitalismo y esquizofrenia ([1980] 2010. Los artistas activistas, en efecto, no solo buscan destacar los problemas ambientales y ecológicos, locales y globales, también proponen soluciones que interconectan vida humana y no humana, cultura y naturaleza.

 

 

Estudio de casos

 

Metodológicamente, la intención de estudiar y conocer la singularidad de este tipo de prácticas artísticas situadas exige la inmersión ahí donde las experiencias toman forma y cobran sentido. En función de ello, es relevante el involucramiento con las obras, con las experiencias y con sus autores y comunidades partícipes. Además, la investigación realiza entrevistas con miembros de los grupos en sus espacios de trabajo. Asimismo, se hacen registros documentales de las exposiciones y eventos en entornos naturales. Por último, se analiza la documentación de sus archivos mediante una técnica específica y se promueven colaboraciones.

 

El primer caso de estudio corresponde a Casa Río Lab, definido como Laboratorio del Poder Hacer. Se trata de un centro de investigación, encuentro y capacitación vinculado a prácticas situadas con sede en la localidad de Punta Lara, sobre el estuario del Río de la Plata, en el tramo final de la Cuenca en cuestión. Las acciones emprendidas se focalizan especialmente en el corredor de humedales del Valle Central de la Cuenca5, y tienen una manifiesta preocupación en la integración territorial (Meitin, citado en Albo, 2022).

 

En el equipo de Casa Río Lab confluyen profesionales de distintas disciplinas (abogacía, artes, gestión cultural, arquitectura, biología, comunicación, informática). Su trayectoria incluye investigaciones forenses, cartografías y mapeos colaborativos, «todo ello guiado por una mirada artística de pensamiento y de acción» (Meitin, citado en Albo, 2022).

 

Casa Río Lab alberga en su acervo el archivo del colectivo Ala Plástica (Alejandro Meitin, Silvina Babich y Rafael Santos, 1991-2016), visitado por artistas y profesionales de la ciencia por ser pionero regional en abordajes del arte ecológico. Durante la conversación personal con Albo, el artista y abogado Alejandro Meitin, director Casa Río Lab, comentó que el grupo no se identifica con la palabra «ambientalismo» y que prefiere usar la palabra «ecología» para describir su labor. Entonces, explicó así la diferencia:

 

Los ambientalistas emplean argumentos políticos y de denuncia, mientras que los ecologistas, en sus fundamentaciones, son más científicos y tratan de encontrar respuestas a problemas complejos. En nuestro caso, un poco y un poco, pero como metodología de investigacion estamos más cerca del ecologismo que del ambientalismo (07 de diciembre de 2023).

 

Por combinar la sensibilidad territorial, los abordajes desde las artes, las perspectivas jurídicas y socio-ambientales, Casa Río Lab se destaca por la aproximación multidisciplinar a los desafíos que enfrenta. Conceptualmente, entonces, se alinea a la «ecosofía» planteada por Guattari en Las tres ecologías ([1989] 1996) al remitirse al no dualismo humanidad-ambiente.

Según señala Meitin, el trabajo que realizan incluye los ejes socioeconómicos, ecológicos y sociales. Primero se los trabajó en las propuestas de Ala Plástica (1991-2016) y, posteriormente, en Casa Río Lab (desde 2017) abordando la complejidad biológica y cultural del territorio.

La conexión entre la propuesta de Casa Río Lab y el concepto de «ecosofía» se manifiesta en la búsqueda de superar dicotomías y simplificaciones con el fin de comprender que los planos sociales, ambientales y mentales forman parte de una realidad única. Por extensión, la conexión promueve la comprensión completa y dinámica de las interrelaciones entre lo humano y lo no humano; y lo hace según prácticas éticas que consideren la diversidad y el intercambio en la toma de decisiones y la acción social. La labor de Casa Río Lab puede entenderse como una manifestación práctica del principio ecosófico formulado por Guattari.

Asimismo, la «territorialidad rizomática» —expresión deleuziana— se revela como un concepto clave para abordar las problemáticas territoriales desde la metáfora de la emergencia. Con ese enfoque y los argumentos de la Teoría de la Complejidad, Meitin explicó que la transformación de los territorios consiste en fomentar la emergencia del trabajo activo junto con las comunidades que lo habitan (conversación presencial en Casa Río Lab con Albo; 25 de octubre de 2023).

 

Como antecedente, Meitin mencionó la experiencia titulada Junco-Especies Emergentes, realizada por Ala Plástica en 1995 y documentada en el archivo de Casa Río Lab6 (Figura 1). Sus características y funciones ecológicas se hicieron presentes durante el proceso de producción y el de reflexión artísticas, que implicaron reuniones con pobladores y junqueros locales, artesanos de cestería, científicos, naturalistas y ambientalistas. La experiencia tuvo el apoyo del British Council/Argentina y la participación de Ian Hunter y Celia larner de Projects Environment/Littoral Art Trust.

 

Figura 1.

 

Ala Plástica. Junco-Especies Emergentes (1995).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nota. Plantación de rizomas junto a junqueros, artesanos de cestería, científicos, ambientalistas, representantes políticos y de empresas con impacto en la ribera rioplatense. Foto de archivo, gentileza de Alejandro Meitin.

 

«Junco» es el nombre vulgar de un conjunto de plantas con flores inconspicuas, poco llamativas.7 Se las puede encontrar a lo largo del continente americano, desde el hemisferio norte hasta Argentina. Observables en la Ribera Platense, los juncos conforman agrupamientos extensos denominados juncales. Cabe decir que los juncos poseen rizomas horizontales y tallos aéreos (Lahitte y Hurrell et al., 2004).

 

La estructura biológica del rizoma presente en los juncales permite su propagación vegetativa. A menudo el rizoma fue malinterpretado como una estructura de raíz, pero el naturalista, y el co-habitante de estos ecosistemas, sabe de estos asuntos y lo explica como una adaptación del mismo tallo de la planta. Al alcanzar el sustrato impregnado de humedad, el rizoma desarrolla raíces siguiendo una fuerza horizontal que da lugar luego a una generación nueva de individuos que brotan en las inmediaciones de la planta madre.

 

Esto significa que es posible trazar una analogía entre el fenómeno biológico relacionado con la capacidad de expansión y multiplicación del juncal y el concepto de «territorialidad rizomática» en contextos humanos, especialmente en entornos culturales y sociales. Desde esta perspectiva, las experiencias situadas en territorio invitan a adentrarse en el rizoma desde un punto de vista epistemológico como el propuesto por Deleuze y Guattari ([1980] 2010). En sentido metafórico, el rizoma les permite a estos filósofos ilustrar un modelo de pensamiento que incorpora a la multiplicidad y a la heterogeneidad frente a las formas dicotómicas del pensamiento habitual. En otras palabras, discuten el diagrama del árbol de las relaciones sintácticas según la teoría del lingüista estadounidense Noam Chomsky8:

 

Las multiplicidades son rizomáticas y denuncian las pseudomultiplicidades arborescentes. No hay unidad que sirva de pivote en el objeto o que se divida en el sujeto. No hay unidad, ni siquiera para abordar en el objeto o para «reaparecer» en el sujeto. […] Estamos cansados del árbol. No debemos seguir creyendo en los árboles, en las raíces o en las raicillas, nos han hecho sufrir demasiado. Toda la cultura arborescente está basada en ellos, desde la Biología hasta la Lingüística. (Deleuze y Guattari, [1980] 2010, pp. 14, 20)

 

 

En cuanto al «principio de conexión» y al de «heterogeneidad» que admite la forma rizomática, la conexión es libre. De modo que un punto cualquiera del rizoma puede conectarse con cualquier otro.

 

[...] eslabones semióticos de cualquier naturaleza se conectan en él con formas de codificación muy diversas, eslabones biológicos, políticos, económicos, etc..., poniendo en juego no sólo regímenes de signos distintos, sino también estatutos de estados de cosas. En efecto, los agenciamientos colectivos de enunciación funcionan directamente en los agenciamientos maquínicos, y no se puede establecer un corte radical entre los regímenes de signos y sus objetos (Deleuze y Guattari, [1980] 2010, p.13).

 

Tanto el concepto de rizoma de Deleuze y Guattari ([1980] 2010) como el de pensamiento tentacular9 propuesto por Haraway (2019) apuntan a formas alternativas de hacer y pensar en un mundo contemporáneo. En esta misma línea, Braidotti (2015) plantea una serie de criterios metodológicos para la teoría poshumanista para explicar las dinámicas actuales, entre los que se encuentran: la «precisión cartográfica» que refiere a una lectura teórica y política del presente que desvela las ubicaciones del poder y de nuestra posición como sujetos, es decir, una lectura situada en términos geopolíticos e históricos; la «combinación de figuraciones creativas y marcos críticos» al establecer representaciones alternativas que se sitúan en los espacios intermedios entre naturaleza/cultura, local/global, pasado/presente con el fin de desafiar los modelos preconstituidos puesto que son transversales, no lineales, inmersos en el proceso y no determinados por ningún concepto; el principio de la «no linealidad», que es la expresión operativa para el pensamiento poshumano que avanza en zigzag por considerar la complejidad de la ciencia contemporánea y de la economía global que se asemeja a una red, difusa y policéntrica (este tipo de operación se distancia de los métodos que basan su explicación en la descripción de causas y consecuencias); y las estrategias de «desfamiliarización», que son procesos que invitan a la reflexión a través del cual el sujeto se libera de la visión normativa dominante del ego para alcanzar un contexto poshumano.

 

Por su parte, Deleuze y Guattari ([1980] 2010) señalan los principios de «cartografía» y de «calcomanía» a partir de los cuales concluyen que tanto el «mapa» como el rizoma (o el mapa en tanto que rizoma) admiten múltiples entradas explorables. En las investigaciones llevadas a cabo por Casa Río Lab se emplean metodologías vinculadas a los mapas y a las cartografías para comprender las relaciones que surgen en diversos ámbitos y niveles, tales como la estructura de la naturaleza, los saberes y las prácticas culturales. Estas representaciones cartográficas contribuyen a situar el poder en las redes de personas y organizaciones que interactúan, cuando entran en diálogo en el área de intervención.

 

Desde 2017, Casa Río Lab trabaja en la definición y consolidación del Anillo Biocultural del Gran La Plata (abcgp), lo hace en el marco de un programa titulado Humedales Sin Fronteras. La iniciativa tiene por objetivo crear cartografías públicas, analizar los imaginarios y las características de la región del gran La Plata, la cual integra los centros urbanos y las periferias de los partidos de La Plata, Berisso y Ensenada (Casa Río Lab, 2023). (Figura 2).

 

Figura 2.

 

Casa Río Lab. Corredor Biocultural del Gran La Plata (desde 2017 a la actualidad)

 

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Nota. Imagen: gentileza de Alejandro Meitin.

 

 

El concepto de «corredor biocultural» que propone Casa Río Lab va más allá de la conectividad ecológica, puesto que incluye conocimientos y expresiones culturales y potencia los roles de las comunidades urbanas, ecológicas y agrícolas, siempre con el fin de preservar identidades y la biodiversidad (Casa Río Lab, 2023).

En 2021 Casa Río Lab coordinó el Festival Biocultural del Anillo del Gran La Plata, hecho que pone en evidencia la participación activa de la comunidad en la resolución de problemáticas y oportunidades territoriales. Un antecedente a destacar como parte de la misma iniciativa es la presentación en 2022 de un Proyecto de Ley para la Provincia de Buenos Aires cuya finalidad es «promover el reconocimiento, la promoción y la protección de los Corredores Bioculturales en el territorio de la Provincia de Buenos Aires» (Casa Río Arte y Ambiente Asociación Civil, Proyecto de Ley de Corredores Bioculturales en la Provincia de Buenos Aires, 2022).

Ahora bien, los casos mencionados directamente a continuación tienen lugar en la Cuenca del río Salado, subsidiaria de la Cuenca del Plata. Situada en la región de la Pampa Húmeda, dentro de la provincia de Buenos Aires, la Cuenca del Salado está alejada de los humedales mayormente conocidos. A lo largo de su recorrido, los afluentes del Salado transportan un significativo caudal de agua dulce para el procesamiento y consumo en variadas localidades, entre ellas Junín y Chivilcoy, desembocando finalmente en la Bahía de San Borombón.

En el marco de esta investigación, esta Cuenca se entiende como un nodo innovador para el estudio de las prácticas integrales de arte y ambientalismo y arte ecológico. Cabe aclarar que esas prácticas representan una fracción de un conjunto más amplio que también está siendo estudiado. 

En la Cuenca del Salado, Casa Río Lab trabaja desde 2023 junto con el proyecto Arquitectura Rioplatense en una propuesta de diversificación de usos de totora, mimbre y junco en torno a la laguna El Carpincho y la concadenación de lagunas bonaerenses. 

 

Por medio de comunicaciones mantenidas entre Albo y Franco Palacios Beltran, el arquitecto y artista visual que coordina Arquitectura Rioplatense, un proyecto activo desde 2017, se pudo saber que el propósito general inicial fue, conforme sus propias palabras, «vivenciar y conversar en obras de arquitectura, junto a sus autores y autoras, en plan de reconocer obras que no salen mucho en las revistas.» (Albo, 2023) El proyecto, iniciado a partir de la colaboración de Marco Artigas, un arquitecto paulista que es pionero en Brasil de este tipo de recorridos, ha atravesado diversas variantes operativas.

 

Para muchos estudiantes y graduados de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de La Plata que, con regularidad, visitan las obras arquitectónicas del siglo pasado y las contemporáneas construidas en la ribera noroeste del Río de la Plata —especialmente las del área que une la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Gran La Plata, en dirección hacia la localidad de Magdalena—, el proyecto Arquitectura Rioplatense se ha transformado en un fenómeno de culto. 

 

Gratamente, es factible reconocer una tendencia en el proyecto Arquitectura Rioplatense: el diseño del paisaje como parte del proyecto arquitectónico. Se identifica así un desplazamiento: del foco de atención limitado a diseñar el habitar los espacios interiores, a la atención del diseño de los espacios a cielo abierto.

 

Se debe tener en cuenta que, desde el siglo xv y hasta el siglo xix, la Arquitectura occidental buscó disponer, ordenar y controlar a las formas naturales para alcanzar una forma «bella», hoy es tiempo de cohabitar el mundo respetando aquello que precede y procede a la existencia humana. Ahora es imprescindible discutir estrategias para hacer frente al cambio climático, trabajando en armonía con los ciclos biológicos de las plantas y otros seres vivos.

 

Retomando la propuesta conjunta Casa Río Lab - Arquitectura Rioplatense, ella se enfoca en la regeneración del humedal de la laguna El Carpincho, comunicada con el río Salado a la altura de la localidad de Junín (Figura 3).

Figura 3.

 

Arquitectura Rioplatense y otros. Usos diversificados de totora y junco en el humedal de la laguna El Carpincho (2023)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nota. Fotografía: gentileza de Franco Palacios Beltran.

 

 

Además de Meitin por Casa Río Lab y de Palacios Beltran por Arquitectura Rioplatense, en la propuesta colaboran Jesu Antuña (licenciado en Filosofía y becario del iech, unr, conicet), Carlos Gorard (productor mimbrero y artesano), Silvina Arán (referente del comedor Los Totoreros) y recibe el apoyo de la Municipalidad de Junín.

 

Los ciclos de vida de las totoras comienzan con la dispersión de sus semillas, que puede producirse por medio de la acción del agua y el viento, también por la interacción con las aves y algunos mamíferos, o bien por el agenciamiento de seres humanos. Una vez que cada semilla haya alcanzado un sustrato que le sea favorable, ésta germinará para dar lugar a la emergencia de la radícula o raíz inicial. La supervivencia de una plántula estará asociada a las condiciones de su ambiente. En un entorno natural sin contaminación (por supuesto, este no es el caso), la planta estará creciendo en la forma en que marca su hábito, sin requerir la intervención del ser humano. Así, la planta de totora desarrollará sus estructuras reproductivas, permitirá el desarrollo de nuevas generaciones y la continuidad del ciclo. Asimismo, las totoras pueden reproducirse mediante rizomas.

 

En las conversaciones vía Whatsapp entre Albo y Palacios Beltran, éste contó que, en la laguna El Carpincho, hasta la implementación en 2023 de Arquitectura Rioplatense y Casa Río Lab, la fibra natural se vendía en atados sin valor agregado a localidades del Gran Buenos Aires (octubre de 2023).

 

Ahora bien, el fenómeno climático de la Niña ha provocado una extrema escasez de lluvia y la consecuente sequía del suelo y el ambiente, lo cual afectó los campos productivos de Argentina y la región. El desarrollo de las plantas de totoras no fue ajeno al fenómeno. Los tallos llegaron a alcanzar solo 30 centímetros sobre el agua cuando, en condiciones óptimas, superan el metro de altura. En consecuencia, se han impulsado intercambios con productores de junco y mimbre procedentes del anillo cultural del Gran La Plata, en especial de productores mimbreros de la zona de Berisso, como Carlos Gorard (tercera generación de artesano mimbrero y cuarta generación como productor).

 

En el marco de estudio de estas prácticas de arte y ambientalismo, o de arte ecológico, se ha avanzado en la identificación y la descripción de las relaciones dialógicas entre las experiencias y sus entornos. Profundizar en el conocimiento acerca de las características ambientales resulta crucial tanto para la investigación sobre las experiencias como para los propios grupos que las llevan a cabo.

 

En la subcuenca del río Salado, una de las perturbaciones ecológicas más notables acontece en torno a sus aguas, atribuida al avance del monocultivo de oleaginosas (como la soja) y la consiguiente fumigación con pesticidas y herbicidas de uso agrícola, conforme a investigaciones en torno a la gestión de cuencas que datan al menos de la década de 1990. Lo mismo sucede en otras zonas destinadas al cultivo, «el agua de arroyada arrastra las sustancias químicas con las que se abona la tierra y es llevada a los ríos contaminándolos, principalmente con los fertilizantes nitrogenados.» (Zalazar, 1996, p.18)

 

Otro caso de estudio es Proyecto Totoral que, desde 2021, desarrolla prácticas artísticas situadas alrededor del habitat que comparten las totoras con otros tipos de plantas y microorganismos. Sus obras, en efecto, han registrado y documentado cambios en las condiciones ambientales.  

 

El Proyecto Totoral se compone de un grupo de artistas diversos en formación y disciplinas artísticas: Hebe Argentieri, Guillermo Marzullo, Susana Nazer, Palacios Beltran, Sabrina Silvestri Mansilla y Silvina Torviso. Todos ellos están vinculados identitariamente a la región, por ser oriundos, residentes o porque desarrollan sus prácticas en diálogo permanente con sus comunidades. El nombre del grupo es en referencia directa al agrupamiento de totoras. 

 

Desde el punto de vista biológico, las totoras conforman un género y no solo una especie. Son parte de las angiospermas o plantas con flores. Dentro de esta categoría, de gran variabilidad biológica, se ubican las plantas de los géneros totora y junco. Vernon H. Heywood señala que las angiospermas en su conjunto tienen un rol ecológico de importancia para el ser humano (y también para otros seres sintientes) en cuanto al resguardo de los vientos y la protección contra la erosión, entre otros roles. (1985, p.1)

 

Como parte de su trabajo, Proyecto Totoral ha realizado caminatas y reflexiones que resultaron significantes para los imaginarios sociales de su comunidad. Por medio de sus obras, a la totora se la presenta y representa como planta nativa destacando su papel ecológico y como elemento de uso material. La totora es, para las obras de Proyecto Totoral, fundamento de la producción simbólica.

 

La documentación de sus acciones situadas y un corpus de otras obras en artes visuales formaron parte de la exposición titulada «Traer el Río» llevada a cabo en el Centro Cultural Néstor Kirchner de la localidad de Chivilcoy, en 2022.

 

En una nota de crítica acerca del Proyecto Totoral se describe la vinculación del grupo con su lugar, pero también con su tiempo, un tiempo que entrelaza el presente con los acontecimientos de un pueblo que creció en comunidad con la totora:

 

Sus obras dicen de los arcos temporales de la vida y de los ciclos del río, la alternancia entre crecidas y sequías, así como de los cambios en la coloración y composición del agua, acentuados por la acción humana. (Albo, 2022)

 

 

Los artistas de Proyecto Totoral prefieren presentar sus obras evitando hacer énfasis en las autorías personales, conducta que pone en valor el trabajo compartido más allá de las contribuciones individuales (Torviso en comunicación telefónica con Albo, octubre de 2022). Y de esa manera el Proyecto se alinea al arte contemporáneo y la teoría poshumanista, poniendo en cuestión la autoría individual de las creaciones artísticas propias de la modernidad.

 

En «Traer el Río» (2022), la totora aparece incorporada de diversas maneras en la producción de objetos de arte portable, sea como biomaterial o como fibra para obras de arte textil. En el recorrido de la exposición se muestran objetos encontrados y recolectados, incluyendo barro de la ribera del río Salado, que sirvieron para la realización de acuarelas e ilustraciones. Sobre una pared opuesta de la sala, los totorales se representan relacionados a la figura humana en pinturas de lienzo de gran formato. Se incluyeron fotografías sobre costumbres locales vinculadas al río y se exploró el modo de obtener pigmentos a partir otras plantas de ambiente palustre. Sobre una mesa se dispuso el registro de un afloramiento de cianobacterias y de una intervención urbana e ilustraciones que consideran la observación científica y la artística acerca de dicho fenómeno. (Figura 4).

 

Figura 4.

 

Proyecto Totoral. Exposición «Traer el Río» (2022)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nota. Centro Cultural Néstor Kirchner de Chivilcoy. Fotografía de archivo, gentileza de Silvina Torviso.

 

 

En el marco de la exposición «Traer el Río», se realizaron dos propuestas abiertas a la comunidad a partir de la invitación por parte del grupo y la colaboración de dos artistas externos: Elementos y objetos en torno al cauce del río Salado (un conversatorio coordinado por Diego Nicolás Albo) y Manifiesto de una grieta viva (una acción performática y colaborativa de Celeste Fresedo). 

 

En virtud de lo expuesto, las acciones de educación ambiental, sobre todo las prácticas de sensibilización en territorio como las organizadas por Casa Río Lab, Arquitectura Rioplatense y Proyecto Totoral, incorporan a la totora para su reconsideración como parte del desarrollo de una comunidad organizada. En esas acciones educativas se le reconoce a la planta sus funciones en los procesos de purificación del agua, como también lo hacen en los humedales otros géneros y especies.

 

Es posible reconocer que la búsqueda de soluciones a los problemas sociales y ambientales, locales y sistémicos a la vez, tiene en cuenta la interconexión entre la vida humana y la no humana.

 

En este punto se presenta otro de los casos de estudio, el denominado Proyecto Orillas, impulsado, desde 2013 a la actualidad, por la artista visual y docente de la Universidad Nacional de La Plata, Fabiana di Luca, junto al escritor Juan Bautista Duizeide. El proyecto se desarrolla en torno al Delta Paranaense en la Provincia de Buenos Aires, abordando acciones estético-políticas que fomentan contactos sensibles entre la naturaleza y la comunidad, así como la conexión entre el ambiente y los procesos histórico-políticos que configuran esos territorios.

 

En cada diálogo establecido en Proyecto Orillas se reflejan las asociaciones de reciprocidad entre especies. Recientemente, Di Luca ha integrado un grupo de niños residentes en las islas del Delta para formar el colectivo Los Benteveos, creador de obras artísticas colaborativas que incluyen grabados en tela de gran tamaño presentadas como banderas (Figura 5).

 

 

Figura 5.

 

Proyecto artístico «Acá cerca y ahora mismo» (2022)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nota. Los Benteveos - Fabiana di Luca. Fotografía: fondo documental de Albo.

 

 

Las imágenes de los grabados, resultado de aplicar procedimientos contemporáneos en artes visuales, incorporan conocimientos sobre aves, bibliografía especializada y experiencias directas in situ. El Colectivo logra generar reflexiones en los encuentros y en las observaciones mutuas entre los seres humanos y no humanos.         

 

Las obras artísticas de Los Benteveos formaron parte del proyecto Acá cerca y ahora mismo (2022), estableciendo una relación de intertextualidad con el libro autobiográfico escrito en 1918 por el naturalista Guillermo Enrique Hudson, Allá lejos y hace tiempo. (Albo, 2023) 

 

Las realizaciones de Los Benteveos se focalizan en la representación de aves y de plantas autóctonas, e incluyen leyendas que revisitan luchas políticas de larga data, como el pedido de sanción de una ley integral para la protección del humedal. Las banderas se activan en el espacio público de las islas cuando se colocan en los muelles, dando origen al nombre de la acción, Los muelles dicen.

 

Además de las finalidades estéticas y políticas, las imágenes poseen un carácter pedagógico. Efectivamente, los usos simbólicos de plantas y aves enriquecen los imaginarios sociales, a la vez que explican sus funciones dentro de la red ecológica. Cuidar a las aves y a las plantas que cuidan del humedal se vuelve prioritario. Cuidar el humedal implica la salvaguardia de otras «especies». Y esta es la clave para Haraway: en tiempos precarios en los que el mundo está en riesgo a causa de exterminios, genocidios y extinciones, los haceres reales y situados de historias y prácticas multiespecies son los que realmente importan (2019, p. 95).

 

En tanto que, desde la perspectiva propuesta por Braidotti, las narrativas relacionadas con el ambientalismo y con la ecología representan «diferentes recursos de inspiración para las actuales reconfiguraciones del posthumanismo crítico» (2015, pp. 62-63). Tales narrativas se fundamentan en un profundo sentido de interconexión entre el individuo humano y los otros seres no humanos que forman parte del ambiente. 

 

En vistas de lo anterior, las experiencias presentadas no solo denuncian los problemas ambientales, sino que también generan imaginarios inclusivos allende los límites construidos históricamente entre lo humano y lo no humano.

 

Síntesis conclusiva

 

En este artículo se abordó la problemática de la Cuenca del Plata (en la que está incluída la cuenca del río Salado), una región relevante en América Latina debido a los desafíos que enfrenta en materia socio-ambiental. En esta área, el avance de la frontera antrópica ha alterado las condiciones de suelo, poniendo en peligro la subsistencia de los humedales y de la flora y fauna nativas.

 

En este contexto, a partir de la década de 1990, se han conformado diferentes grupos de activismo artístico ambiental, o de arte ecológico, que buscan incidir en la política ambiental integrando las complejidades del territorio. Sus prácticas artísticas han abordado metodologías que integran arte y ecología.

 

Se presentó, así, un corpus de la investigación conformado por experiencias variadas

 

-De Casa Río Lab y Ala Plástica se abordaron las experiencias situadas en el territorio, el trabajo cartográfico y el abordaje multidisciplinario como metodologías críticas. Además, se ha destacado la forma en que estos grupos han realizado intervenciones directas y significativas, en un diálogo colaborativo con distintos actores de la sociedad.

 

-De Arquitectura Rioplatense se destacaron especialmente las prácticas artísticas y socio-ambientales relacionadas con las plantas de totora en la laguna El Carpincho y la emergencia de un proyecto productivo de tejido de fibras naturales de plantas nativas y naturalizadas.

 

-De Proyecto Totoral, con su forma de considerar los totorales, se destacó su aspecto simbólico y su potencialidad a la hora de construir figuraciones que integran lo humano y lo no humano.

 

Tanto Arquitectura Ríoplatense como Proyecto Totoral han incorporado a la totora para su reconsideración como parte del desarrollo de una comunidad organizada. Además, se reconoció el aporte realizado en la divulgación de esta planta autóctona en cuanto a sus funciones ecológicas, destacando su importancia como especie purificadora del agua.

 

-De Proyecto Orillas se destacó la relación entre arte, territorio y activismo ambiental desde el taller situado en la Primera Sección de Islas del Delta Paranaense en la provincia de Buenos Aires. Se destacó el trabajo con una comunidad de niños isleños que dio lugar, a su vez, a la conformación del colectivo Los Benteveos. La obra de este colectivo desde las artes visuales refleja un profundo entendimiento de la naturaleza local. Además, sus actividades fortalecen los lazos comunitarios y promueven la conexión con otras especies, especialmente las aves, abogando así por la protección urgente del humedal.

 

De acuerdo con las perspectivas filosóficas de Guattari en Las tres ecologías y de Braidotti en Lo posthumano, se interpreta que las estrategias adoptadas por los mencionados grupos revelan enfoques ecosóficos y poshumanistas.

 

Sus métodos y prácticas de abordar las problemáticas de la Cuenca del Plata coinciden con los principios de «conexión», «cartografía» y «calcomanía» que describen Deleuze y Guattari; también con el principio de la «no linealidad», las estrategias de «desfamiliarización» y la «combinación de figuraciones creativas» que menciona Braidotti. Así como, con el concepto de «tentacularidad» de Haraway. Todas estas nociones, que presentan puntos en común, describen los modos de pensar y actuar de estos grupos artísticos que abordan problemáticas ambientales globales de manera situada.

 

Por esta razón, se interpreta que cuando los grupos estructuran sus trabajos en torno a las especies nativas y naturalizadas de plantas (como la totora y el junco) y de aves (en el caso de Proyecto Orillas y del colectivo Los Benteveos), contribuyen a ampliar los imaginarios de las comunidades humanas arraigadas culturalmente a estos territorios, hacia la consideración de lo no humano como parte esencial de sus entornos.

Es allí, en los espacios marginales como las orillas de los ríos y arroyos de la Cuenca del Plata, a menudo menospreciados por las comunidades urbanas, las prácticas artísticas y ecológicas son parte de un viento que, con fuerza, marca cambios de rumbo en los modos de habitar el territorio.

 

Notas

 

1. El título provisional de la investigación es «Las nuevas prácticas de arte y de archivo en la Cuenca del Plata (1990 a la actualidad)».


2. El término no humano se repite en autores como Latour (2007), Braidotti (2015), Haraway (2019) o Jane Bennett (2022), entre otros, para abordar la importancia de establecer relaciones interespecíficas en el contexto actual. Por esta razón, lo utilizamos en este artículo para referirnos a los seres orgánicos no humanos que forman parte del planeta. Hablar de no humano parece plantear una paradoja al interior del poshumanismo pues sugiere que se toma como parámetro valorativo aquello que se pretende cuestionar. Sin embargo, el poshumanismo no cuestiona la categoría de ser humano sino el concepto de sujeto moderno cartesiano.

Quien propone algunos otros términos para dar nombre a los seres no humanos es Haraway (2019) que prefiere hablar de «especies compañeras», «bichos» o «parientes», ya que incluyen tanto a los humanos como a los animales, plantas, hongos y microorganismos.

Actualmente, existe un creciente cuerpo de literatura que señala la importancia de reconsiderar la relación entre los seres humanos y otros seres, lo que podría enriquecer las perspectivas planteadas por el poshumanismo. Por ejemplo, el antropólogo Viveiros de Castro (2013), al estudiar comunidades originarias del Amazonas, destaca que para estas comunidades no existe una distinción similar a la planteada por el Humanismo entre lo humano y los animales. Desde este autor, estas comunidades interpretan que tanto las plantas como los animales son seres humanos que han perdido su forma humana.

 

3. La adición entre corchetes no está presente en la cita original; se ha incluido para clarificar el contexto.


4. Esta figura, caracterizada por el
Hombre de Vitruvio de Leonardo Da Vinci, se presenta como un modelo sistematizado de reconocimiento a partir del cual los demás pueden ser valorados, reglamentados y asignados a una posición social que instrumenta prácticas de exclusión y discriminación de los otros sexualizados (mujeres, LGTBQ+), racializados (nativos, no europeos) y naturalizados (animales, ambiente, tierra).

 

5.  En el marco de un programa denominado Humedales sin fronteras, el proyecto Corredores de Casa Río Lab aborda el área mencionada. Sus principales autores son Brian Holmes (concepto y cartografía), Alejandro Meitin (textos, fotografía, entrevistas radiales y coordinación general), Dani Lorenzo (diseño gráfico), Andrés Irigoyen (videografía) y Majk Shkurti (programación).

 

6. El proyecto Junco - Especies Emergentes fue la génesis de la Iniciativa biorregional de Ala Plástica iniciada en 1995.

 

7.  El nombre vulgar (o común) de una planta hace referencia, fuera del contexto de la Botánica, al término coloquial adoptado por las comunidades para identificarla. En el caso del nombre común “junco” se asocia a dos familias botánicas: Ciperáceas y Juncáceas. Cabe destacar que el nombre científico de la planta mencionada en el proyecto Junco especies emergentes de Ala Plástica es Schoenoplectus californicus (c.a.mey.) soják, clasificada dentro de las ciperáceas (Lahitte y Hurrell, et al., 2004).

 

8.  El «diagrama de árbol de relaciones sintácticas» es una representación gráfica común en Lingüística para visualizar la estructura interna de las oraciones. Según la teoría lingüística de Noam Chomsky, este diagrama refleja la organización jerárquica y las relaciones gramaticales establecidas entre las palabras de una oración.


9.  El pensamiento tentacular es un pensamiento colectivo, un pensamiento con, de rutas y senderos que no están determinados, son abiertos y a la vez anudados (Haraway, 2019, pp. 60-61). Por otra parte, lo tentacular atañe tanto a lo orgánico (humanos, cnidarios, arañas, calamares, medusas, células neuronales, trenzas de miofibrillas, microbios, fúngicos) como a lo inorgánico (figuras de cuerda, textiles navajos, quipus incaicos). De modo que, para Haraway, lo tentacular trata también de las reciprocidades entre los objetos y las ecologías.

 

 

Referencias bibligraficas

 

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Acerca de los autores:

 

Diego Nicolás Albo es licenciado en Artes Plásticas y becario doctoral por la Universidad Nacional de La Plata (ihaaa/fda/unlp). Directora: Mag. Marcela Andruchow. Co-directora: Dra. Natalia Matewecki. Es integrante del Proyecto de Investigación y Desarrollo acreditado por la UNLP con código 11/B397.

 

Natalia Matewecki es doctora en Artes por la Universidad Nacional de La Plata, especializada en Bioarte y en la relación entre Arte, Ciencia y Tecnología. Es directora del Proyecto I+D 11/B397 «Estudio de casos artísticos y culturales argentinos de los siglos xx y xxi en el marco de la historia del arte, la cultura visual y la estética de los medios» (ihaaa/fda/unlp).