ENTREVISTA al Prof. Dr. Antonio Alanís Huerta

 

La universidad pública: Las políticas educativas y las reestructuraciones curriculares de cara al 2030

 

The public university: Educational policies and curricular restructuring for 2030

 

Marco Antonio Salas Luévano | Universidad Autónoma de Zacatecas. México salasluevano56@uaz.edu.mx

orcid: 0000-0003-3624-0463

doi: 10.33255/26184141/1767e0023

 

Fecha de recepción: 5/10/2023. Fecha de aceptación: 19/2/2024. Fecha de publicación: 3/2024

 

Presentación

 

Antonio Alanís Huerta es un profesor mexicano que es pionero de los estudios de posgrado en educación en México; cuenta con una larga trayectoria en el ámbito de la educación y la investigación en México, Latinoamérica y en Francia. Es Doctor en Ciencias con especialidad en Ciencias de la Educación y Psicología Social, egresado de la Universidad de Caen, Francia, en 1984. Fue alumno distinguido de Gaston Mialaret (1918-2016), uno de los tres fundadores de las Ciencias de la Educación. Actualmente es profesor e investigador titular en el Centro de Actualización del Magisterio en Michoacán (camm); así mismo, es profesor invitado de posgrado en educación en diversas universidades públicas de México. Autor de 23 libros sobre educación y formación profesional, publicados en Editorial Trillas, Editorial Académica Española (eae), Jitanjáfora (Morelia) y la Universidad Autónoma de Zacatecas (uaz), entre otras. Es articulista especializado en educación y política de revistas digitales y de papel, de México (Panorama universitario y Contexto odontológico); Sappiens (Girona, España); El rapto de Europa (Madrid, España) Contexto educativo, (Buenos Aires, Argentina), Brasil y Francia, entre otras. Es miembro fundador del Grupo Internacional e Interdisciplinario edrac (abril de 2020) y Secretario General (2021-2025) de la Asociación Francófona Internacional de Investigación Científica en Educación (afirse). Autor de más de 250 artículos especializados sobre temas educativos (disponibles en la red digital) sobre educación, investigación educativa, pedagogía, planificación estratégica y prospectiva; sobre democracia, elecciones y gobernabilidad; sobre filosofía, semiótica y hermenéutica aplicadas a la escritura académica; así como sobre neurociencia y formación profesional. Su interés por la docencia, la investigación y las políticas educativas lo ha llevado a desarrollar más de 25 investigaciones e iniciativas de formación profesional de posgrado; así como a diseñar y operar 5 programas de Maestría y 3 de Doctorado en Educación. Actualmente, dirige el Programa de Doctorado en Educación con énfasis en Formación Profesional y Práctica Docente que se imparte en el camm, en Morelia, Michoacán, México. Correo electrónico: dralanis8492@hotmail.com


 

Es importante subrayar que esta entrevista, fue realizada en el marco del Programa de Estancias Académicas Nacionales de estudiantes de posgrado de la uaz, becados por el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencia y Tecnologías (conahcyt), a través del convenio vigente de colaboración interinstitucional.

 

Contextualización

 

La Secretaría de Educación Pública (sep) es la responsable de la regulación y operación del sistema educativo mexicano, mismo que está constituido por los niveles básico, medio superior y superior. En el nivel de educación básica se ofrece la educación inicial para niños y niñas desde los 40 días de nacidos hasta los 3 años de edad; luego, la educación prescolar, que comprende 3 grados, atiende a niños de 3 a 6 años; la educación primaria es de 6 grados y comprende las edades de 6 a 12 años; la secundaria, de 3 grados, abarca las edades de 12 a 15 años y el bachillerato, de 3 grados, comprende a los jóvenes de entre 15 y 18 años. Y hasta aquí, los servicios educativos públicos en México son gratuitos. Los libros de texto para la educación primaria y la secundaria también los financia y los entrega la sep gratuitamente a los estudiantes.

 

La educación superior pública (y también la de financiamiento privado) comprende los niveles de licenciatura, maestría y doctorado. Y en algunas instituciones como las formadoras de docentes, en el nivel de licenciatura, también el servicio suele ser gratuito.  Existe una Ley General de Educación que regula a todos los niveles educativos y una particular que se encarga de la organización, regulación y oferta de los servicios educativos de la educación superior.

 

Existen actualmente 34 universidades públicas estatales y 10 federales. 25 institutos tecnológicos federales, 122 institutos tecnológicos nacionales y 128 descentralizados. Además, existen en México 251 escuelas normales públicas de financiamiento federal y 34 Centros de Actualización de Maestros (cam). Empero, seguramente, restan algunas otras instituciones de educación superior que no han sido del todo contabilizadas y registradas como tales en los sitios oficiales de información disponibles.

 

La entrevista al Prof. Dr. Antonio Alanís Huerta fue realizada el 26 de agosto de 2022, en el contexto del Programa de Estancias Académicas Nacionales de estudiantes de posgrado, becados conhacyt, en el marco del Convenio de Colaboración Interinstitucional vigente, entre la Unidad Académica de Docencia Superior de la Universidad Autónoma de Zacatecas (uads/uaz) y camm, a través de los Cuerpos Académicos, uaz 190 «Problemas Educativos y Sociedad» y del camm, «Identidad y cultura de la profesión docente. Normativa pedagógica, escritura, neurociencia e innovación educativa». Es de destacar que el diálogo con el Dr. Alanís Huerta fue centralizado sobre el tema de la entrevista, cuyos conceptos, reflexiones y respuestas se presentan a continuación.

 

¿Qué es la educación superior en México y cuáles son sus funciones sustantivas?

 

De acuerdo con la normativa mexicana, las instituciones de educación superior (ies) son las responsables de la formación profesional en los niveles de licenciatura, ingenierías y posgrado (Especialidad, Maestría y Doctorado) que han de realizar tres funciones sustantivas: docencia, investigación y difusión. Así, con la primera función se atiende la enseñanza y los aprendizajes en las aulas, tanto en el nivel de licenciatura como en el posgrado; con la segunda se aborda la búsqueda y organización del conocimiento científico que llevan a cabo los profesores e investigadores y con la de tercera función se asegura la extensión de los servicios educativos a su comunidad.

 

Vale destacar que las instituciones de educación superior requieren difundir sus ideas, sus proyectos, logros y aspiraciones, así como construir su identidad y proyectar a sus profesores y estudiantes en el contexto donde se desarrollen. Con esta intención es útil tener en la institución educativa un proyecto de difusión y divulgación científica que impulse la producción académica y posicione a sus profesores en plataformas de reconocimiento científico nacional e internacional en sus espacios de actuación profesional. Y para ello el texto escrito es fundamental pues da cuenta de las ideas, de las investigaciones realizadas, de las planeaciones académicas institucionales y su aplicación en las aulas.

 

Hoy sabemos que el texto escrito es una especie de visibilización del pensamiento1; es la expresión gráfica que da voz perenne a la simple emisión de sonidos por medio de la verbalización que caracteriza a la docencia en las aulas. En otros términos, la escritura es la expresión externa de las ideas, por lo que su externalización se produce cuando tenemos la necesidad de darles forma visible, con la intención de trascender el tiempo y las propias generaciones sociales.

 

En esta perspectiva, vale considerar que en el texto las ideas del escritor de lo educativo toman un papel protagónico; por tanto, si queremos publicar y difundir las ideas a través de textos escritos habremos de asegurarnos de que los escribimos bien, sin olvidar que escribir un texto es mucho más que acomodar adecuadamente los sujetos, los verbos y los sustantivos. Escribir bien un texto es mucho más que eso; de hecho, escribir para los demás es asumir el interés del otro, es ofrecer ideas atractivas y útiles para sus intereses, es presentarle relatos de su experiencia, conceptos novedosos, saberes y procedimientos para fortalecer su saber hacer. En suma, a escribir se aprende leyendo y tomando notas, revisando y rehaciendo el texto, pero principalmente reflexionando, pensando y escribiendo.

 

De hecho, sin la difusión de lo que sabemos y de lo que hacemos, los sujetos profesionales y las instituciones educativas se quedan en los umbrales del anonimato. Es decir, no importa mucho qué tanto sabes o qué tanto haces si no lo compartes, si no lo difundes, si no lo publicas. En este sentido, las plataformas digitales y los sitios de internet constituyen hoy una posibilidad potencial para la difusión de las ideas, atendiendo, por supuesto, los filtros que establecen las revistas digitales especializadas y otros sitios digitales de universidades públicas y privadas. 

 

Entendemos que usted defiende la existencia y oportunidades de formación profesional que ofrecen las instituciones de Educación Superior Públicas, en particular las que ofrecen estudios de posgrado, ¿Qué nos puede decir al respecto?

 

 Desde mi punto de vista, la educación superior pública en México, que se ofrece por medio de grandes universidades nacionales e institutos tecnológicos y de investigación especializada, es la principal formadora de profesionales en las distintas áreas del conocimiento; se trata de una educación superior pública de amplia cobertura, incluso masiva, que alcanza a tocar una gran cantidad de la población; lo que permite que personas de escasos recursos que tienen como único medio de competencia su inteligencia, lápiz y papel, hayan podido realizar carreras universitarias, incluso de forma brillante; lo cual les ha permitido ofrecer un mejor nivel de vida a sus familias y superarse a sí mismos como personas. Me parece pues que la universidad pública juega un papel importantísimo, no solamente como medio de movilidad social sino como pilar fundamental de las políticas públicas institucionales en materia de educación superior y formación profesional para el trabajo productivo.

 

¿Cuáles han sido las principales dificultades que, desde su experiencia, se han enfrentado para impulsar esta visión de transformación y cambio en las mentalidades de los jóvenes estudiantes de posgrado en educación de México? 

 

En principio, el posgrado en educación en México es muy joven, en comparación con otros países de Latinoamérica y Europa. En el caso mexicano, el posgrado en educación se remonta a principio de los 80’s, sin embargo, ya a finales de los 50, se creó un doctorado sobre estudios pedagógicos en la Universidad Autónoma de México (unam) y otro, antes de los 80, en la Universidad Autónoma de Guadalajara (uag).

 

Cabe hacer mención de que las Ciencias de la Educación, como conjunto de disciplinas que estudian lo educativo,  se crearon en febrero de 1967 justamente por mi mentor el Profesor Gaston Mialaret; he de decir que, en mi experiencia, me tocó ser uno de los pioneros en los estudios de posgrado en educación en México, pues al regresar de hacer mis estudios doctorales en Francia en el año de 1984, tuve la fortuna de ingresar como docente e investigador en mi alma mater, la Escuela Normal Superior «Morelos», en Morelia, Michoacán, México; la cual, a principio de esa década, estaba haciendo grandes esfuerzos para abrir programas de posgrado para los maestros en servicio docente frente a grupo.

 

Fue así como se presentó la oportunidad de plasmar algunas de mis ideas para el desarrollo de la educación pública, dándome a la tarea de diseñar (saber) y poner en operación (saber hacer) una propuesta curricular de Maestría en Ciencias de la Educación con terminales en Investigación Educativa y en Administración Educativa. Cabe destacar que este modelo curricular de maestría se proyectó también en la uaz a principio de los años 90, dando inicio así la oferta de estudios de posgrado en educación con la Maestría de Ciencias de la Educación en esta importante universidad pública del norte de México.

 

Debo decir que no es tarea sencilla lograr plasmar bien las ideas para el desarrollo del posgrado en educación tanto en la dimensión de los saberes especializados como en la del saber hacer; principalmente cuando no se pierde de vista que el saber y el saber hacer toman forma y sentido cuando se configura la dimensión de saber resolver (problemas y necesidades de la comunidad educativa). Pero lo más importante es que la semilla que siembra un pionero ha de germinar en la construcción de propuestas curriculares en la docencia o en la investigación científica para ayudar al desarrollo educativo y académico del país. Y esta labor les ha correspondido a los egresados de estos primeros programas, a los sucesores, quienes se han convertido en la mayoría de los casos en los promotores del posgrado en educación en México; de lo cual el Dr. Marco Antonio Salas y su equipo son un buen ejemplo en la uaz.

 

Muchos de estos esfuerzos e ideas ya han dado frutos en otras instituciones donde he tenido la fortuna de colaborar con grandes maestros e investigadores. Tal es el caso de la creación y operación de un Doctorado en Educación Superior en la Universidad de Guadalajara (udeg), en 1991; y como ya señalaba antes, tanto en la uaz como en la Escuela Normal Superior del Estado de Baja California Sur (La Paz), se puso en operación un programa de Maestría en Ciencias de la Educación de mi autoría; sin faltar de mencionar otras intervenciones pedagógicas y de planificación estratégica en instituciones de educación superior de posgrado como en Tampico, Tamaulipas, en el Instituto Tecnológico de Sonora y por supuesto aquí en Morelia, Michoacán, donde sigo trabajando e impulsando los estudios de posgrado en el camm.

 

Cabe destacar que, como suele pasar en los inicios de un programa de posgrado, nuevo, no faltan los obstáculos y las descalificaciones a priori (lo que en México se le llama grilla política) de actores que no hacen nada pero que cuando alguien propone y hace algo tratan de tirarlo; así que nos ha tocado construir la credibilidad y la confianza en los programas de posgrado en educación impulsados con el apoyo entre los actores institucionales (profesores y estudiantes) con base en un estilo de trabajo serio y profesional que propone y resuelve problemas del entorno laboral inmediato; proporcionando los saberes y el conocimiento necesarios para saber actuar y saber resolver en el ámbito laboral.

 

En otras palabras, saber, saber actuar y saber resolver no solamente comprenden las acciones de docencia en cursos y seminarios de posgrado, sino que conlleva también el diseño y realización de proyectos de investigación, sin olvidar los programas de tutorías y del seguimiento de egresados, la organización de encuentros, congresos o coloquios para fortalecer los intercambios académicos y la divulgación científica de los saberes y los resultados de los estudios de posgrado; tanto entre pares académicos como por medio de la publicación de artículos, ensayos e informes a través de revistas tanto digitales como de papel.

 

¿Sigue aún vigente la línea del neoliberalismo en la educación que se imparte en las ies públicas de México?

 

El neoliberalismo de los años noventa en el siglo pasado, e incluso sus últimas expresiones en los albores del siglo xxi, ha sido catalogado como el ejecutor de políticas educativas autoritarias, lideradas por políticos, principalmente economistas, señalados como vende patria por quienes se asumen hoy, en este siglo, como los grandes y únicos salvadores de la humanidad; destacando que también se lo ha señalado como el origen de todos los males, respecto de lo cual considero que, evidentemente, ahí hay un error histórico de análisis e interpretación si partimos del hecho de que el liberalismo, como principio filosófico, es el sustento principal de la república mexicana que fundó Benito Juárez, básicamente como contrapeso frente a un conservadurismo recalcitrante de mediados del siglo xix, al menos en el caso de México.

 

Ahora bien, aunque ya se venían trabajando esas ideas, con la república restaurada que abarca un periodo de 10 años, de 1830 a 1840 (antes de Juárez), el liberalismo tomó un sentido nacionalista que buscaba la verdad a través de la ciencia positiva; lo cual estaba en boga en Europa, particularmente en Francia, hacia 1860, sustentada por Auguste Comte; pues se asumía que la ciencia natural era la base generadora de todo conocimiento. Así que, tomando en cuenta lo anterior, Juárez fue un gran liberal que propuso una idea de república independiente de otras fuerzas, separando la iglesia del Estado que, como instituciones, habían permanecido muy unidas desde la época de La Colonia en Latinoamérica.

 

Esa separación, llevada a rango constitucional en 1857, estableció una diferencia importante que hasta hoy está vigente en México, en el sentido de que el Estado no puede intervenir en los asuntos de la iglesia, pero tampoco ésta habría de intervenir en los temas de la educación. Así que, en la actualidad, la educación privada no es necesariamente confesional pues también lo es, en el caso de México, de orden empresarial y del tipo liberal. Sin embargo, desde mediados del siglo XIX, se distancia el Estado de la iglesia poniendo ciertas reglas a las órdenes religiosas para que la educación que se ofrezca —desde entonces— se ciña a los programas nacionales. Aunque en la práctica, hoy en día, sabemos bien que en bastantes escuelas de origen católico se disimula y se tolera la enseñanza religiosa a la par de la oficial, matizada, por ejemplo, de educación cívica y ética.

 

Así que, al hablar del liberalismo en México, en su expresión de neoliberalismo de la década de los 90 (siglo xx), es importante no perder de vista lo que Juárez planteó como liberalismo, que era una corriente filosófica que propugnaba por la búsqueda de la verdad a través del conocimiento científico. Sin embargo, también es importante no perder de vista que el planteamiento (y quizás error) que se hizo en los años 80 y 90 del siglo xx, en relación con el neoliberalismo, fue proclamarse como modelo de orden económico y político de manera global; incluso nos fue prometido como la gran palanca para salir del subdesarrollo y la pobreza.

 

En el caso de México, a través de la política neoliberal, se nos prometió la proyección e ingreso al mundo de la ciencia, la educación, la cultura y la economía del primer mundo; integrándonos al bloque más rico del orbe, por medio de un tratado trilateral de libre comercio (ttlc) con los Estados Unidos de América (usa) y Canadá. Empero, el levantamiento Zapatista de enero de 1994 y los magnicidios de dos importantes políticos, Luis Donaldo Colosio (marzo) y Francisco Ruiz Massieu (septiembre) de ese fatídico año, nos despertó del sueño y nos bajó del barco de la tierra prometida.

 

Empero, hay que decir que el neoliberalismo de los noventa permitió la apertura de las naciones y de las instituciones a la cultura del mundo; así, en el año 1992, en la reunión de Maastricht, una pequeña ciudad de Holanda, se definió la reorganización de la Comunidad Económica Europea (cee), definiéndose también que la comunidad de los 12, debería tener una sola moneda (el euro) y una misma política exterior; lo cual, en el marco de la visión neoliberal fue aparejado con la política  de la globalización de la ciencia, la cultura, la política y la economía.

 

En consecuencia, entendiéndolo así, el neoliberalismo sustentó una visión de ruptura de fronteras locales e ideológicas, planteando a los jóvenes estudiantes de fines del siglo xx las posturas de no quedarse con las ideas de lo local (algunas retrógradas y otras ideológicamente tergiversadas), incitándolos a que se abrieran al mundo cambiante, que, de manera vertiginosa, se estaba abriendo ante sus ojos y estaba siendo transformado por la política, la economía y la cultura. Entonces, la educación pública no podría quedarse a la zaga, pues tenía que caminar a la par en ese sentido y adoptar/adaptar políticas y estándares educativos de calidad internacionales impulsados por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (unesco por sus siglas en ingles) y la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (ocde).

 

Así, en el marco del neoliberalismo exigía, a través de sus cinco pilares de educación, ciencia, cultura, economía y política, que se homologaran ciertos patrones de formación profesional, entre ellos los concernientes a la enseñanza de la ciencia, la lengua nacional y las matemáticas. Es decir, se evaluaría el conocimiento aplicado en competencias de lectura, matemáticas y ciencias, por medio de pruebas estandarizadas como la del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (pisa por sus siglas en inglés), auspiciada por la ocde.

 

Así, en los años 90 del siglo xx, se plantearon otras estrategias operativas para conseguir los resultados esperados en el marco de la asociación de naciones en el mundo global. Tal es el caso de la creación de redes del conocimiento, asociación de investigadores, convenios de colaboración interinstitucional, evaluación de pares, realización de investigaciones colectivas e impulso del trabajo colegiado, entre otras, a efecto de aprovechar la globalización del conocimiento y la cultura. En el campo de la economía y la política, se planteaba la apertura hacia el mundo, es decir, debía romperse con los tabúes locales respecto de la existencia de monopolios de producción inoperantes, como la explotación y comercialización del petróleo y la electricidad, administrados por empresas estatales.

 

Así mismo, en el marco de la política neoliberal se planteaba la generación y oferta de energías limpias a bajos costos, el impulso de políticas de cooperación internacional estratégicas, la integración de capitales extranjeros para invertir en el desarrollo de los países locales. Lo cual implicaba, necesariamente, la modificación de programas curriculares en las universidades públicas con la consabida homologación de los contenidos y competencias en matemáticas, el español y la ciencia.

 

Desde mi perspectiva y experiencia, considero que fue mal entendido y mal estudiado el concepto de neoliberalismo; fue fundamentalmente político y economicista; por eso, en la segunda década del siglo xxi, ha sido arrinconado por ser el apestoso del sistema. En otros términos, para no ser políticamente incorrecto, ideológicamente habría que estar en su contra.

 

Si bien a principio de los 90´s cuando se creó el bloque económico de América del Norte (México, USA y Canadá) no se enfatizó una unificación de enfoque político sino comercial; posiblemente por ello se constituyó en uno de los mercados más grandes del mundo, apurando incluso a Europa a reagruparse para reconfigurarse para competir con América del Norte como un mercado fuerte.

 

Así mismo, surgen con fuerza otros bloques regionales en América del Sur y en Asia del Pacífico, a los cuales se unió México. Sin embargo, si bien las asociaciones fueron principalmente políticas y económico-comerciales, se descuidaron las políticas de integración social, cultural y educativa entre los países que conformaron estos bloques emergentes. En cambio, en Europa, sí se integraron estos elementos, recibiendo a mucha gente de varias partes del mundo, ofreciendo carreras y profesiones para todos, con esas ideas de atravesar fronteras, porque un principio básico de apertura global a nivel europeo era la ruptura de fronteras físicas y de mentalidad.

 

En México, con la intención de formar a los jóvenes en las universidades con una nueva visión del mundo, ya no en una perspectiva endógena y nacionalista sino exógena y de mentalidad abierta, se impulsó la enseñanza de los idiomas como herramientas de comunicación y de acceso a la información digital, más acorde con una nueva generación de jóvenes universitarios con ganas de comerse el mundo;  unos jóvenes que desarrollaron las actitudes, las competencias culturales y profesionales para perder el temor a salir del país y a hablar, al menos 2 idiomas extranjeros.

 

A la par, en mi experiencia como docente e investigador y escritor de asuntos educativos y pedagógicos, orientamos la formación de profesionales de posgrado en educación hacia temas relacionados con la planificación estratégica y prospectiva, particularmente en el camm y en la uaz. Fue así que, y a finales de los 90, generamos programas de divulgación de la ciencia sobre asuntos de la futurización y el diseño de escenarios de desarrollo educativo, deseables y posibles, lo cual quedó plasmado en artículos, ensayos y reportes de investigación que se publicaron en libros de papel y digitales. Estos textos se orientaron hacia la formación de profesionales para la sociedad del tercer milenio.

Así, por ejemplo, en el libro sobre Educación y Formación Profesional para la Sociedad del Tercer Milenio, publicado por el Instituto de Ciencias y Estudios Superiores de Tamaulipas (icest), en octubre de 2000, ya planteaba la necesidad de una educación virtual y la importancia que tenía la ruptura de fronteras físicas y mentales, la apertura hacia el mundo y la ruptura de los atavismos intelectuales de los jóvenes; lo cual ahora se ha puesto de moda, con la contingencia pandémica. Es decir, lo planteaba desde hace ya casi 25 años y señalaba que era necesario pensar en miniatura y actuar con precisión, pero sin perder de vista el entorno local y el internacional, pues en ambos nos vemos como actores y como transeúntes en los foros de discusión académica y educativa.

 

¿Cuáles son los retos que todavía se tienen que afrontar para lograr una educación de alta calidad frente al neoliberalismo aún vigente en la educación pública?

 

En lo personal yo abandonaría la dicotomía de un neoliberalismo como malo y la educación popular como buena, porque siguen siendo extremos en la perspectiva ideológica; lo que enseñó ese periodo de apertura mundial fue la posibilidad de  fortalecer el ambiente en que se aprende y se enseña la lengua nacional y la escritura; es decir, aprender a leer y a escribir adecuadamente para poder comunicarnos mejor, siempre será benéfico y necesario para todos los mexicanos y latinoamericanos, sin duda alguna.

 

Ahora, también eso nos enseñó que debemos poner mucha atención en el conocimiento y aplicación de las matemáticas para el desarrollo científico y para la vida cotidiana; para la explicación de nuestras ideas e incluso para acceder a la información existente en el banco global, pues no habremos de olvidar que la gran tarea de las instituciones de educación superior es la formación de profesionales competentes. Primero, para que los egresados tengan trabajo (laburo), segundo, para que cuando vayan al mercado del empleo tengan algo que ofrecer en términos de capacidades y de expertise, para solución de problemas; porque, en la actualidad, en el mundo en que vivimos, se exigen soluciones prácticas ante problemas prácticos. Es decir, este mundo no se conforma con soluciones teóricas o con recomendaciones de discurso, se requieren soluciones efectivas y prácticas que hagan más llevadera la vida cotidiana. Así pues, los profesionales de la educación superior tienen ese gran reto en su horizonte laboral.

 

Así mismo, el desafío lo tienen las ies, pero son los profesores quienes han de realizar la tarea de enseñar y demostrar, que saben proponer proyectos y resolver los problemas. Consecuentemente, si ese reto es superado desde las aulas, generará egresados bien capacitados para insertarse, con éxito, en las cadenas de producción de bienes y de servicios en el ámbito laboral. Estos jóvenes egresados de hoy, son exigidos de hablar, al menos, 2 idiomas adicionales distintos; es decir, el propio y otros dos para abrirse camino en un entorno competitivo y poco amable. Además, habrán de desarrollar actitudes proactivas para generar escenarios de aceptación en sus procesos de inserción laboral, mientras son nuevos en la organización.

 

Entonces, hay que insistir en una formación de profesionales que dominen su materia, el contenido de su profesión (ya sean médicos, biólogos, ingenieros, odontólogos o profesores en educación), de tal manera que su contenido (saber) y conocimientos profesionales se conviertan en herramientas para la solución de problemas (saber hacer/saber resolver) en el ejercicio de su profesión.

 

En suma,  no podemos quedarnos con la idea de una formación profesional solamente discursiva; necesitamos, además, poner atención en el diseño y la construcción de procesos para la solución de problemas reales del mundo del trabajo, así como en el manejo procedimental de las herramientas para la resolución de problemas; y a eso se enfrentan a diario los jóvenes en el mercado del trabajo. Así que, quienes no tengan esas competencias o esa actitud proactiva para la convivencia, que son muy importantes en la vida cotidiana, difícilmente van a tener un desarrollo exitoso en el ámbito laboral.

 

¿Usted considera que es necesario reestructurar un modelo educativo para México, como usted dice, orientando los esfuerzos de política, planificación y docencia para lograr una educación de alta calidad en los aprendizajes de los estudiantes?

 

De hecho, las reformas a los planes y programas de estudio que han venido acompañando el desarrollo de la historia de la educación en México, en distintos niveles durante este siglo xxi, representan bien el esfuerzo del estado mexicano por conseguir mejores niveles de calidad educativa desde la educación preescolar hasta el Doctorado. Subrayando que, desde hace ya veinte años, se pueden contar al menos cuatro reformas al modelo educativo de la educación básica y la superior. Y, de hecho, en el caso de la educación elemental, la propuesta actual de la Nueva Escuela Mexicana (nem) constituye una gran apuesta para fortalecer nuestra educación a nivel cultural e identitario, pues uno de sus principales propósitos es configurar una educación para los jóvenes de México con una cultura auténticamente mexicana; pero no habremos de perder de vista el mundo laboral exigente y competitivo en el que vivimos; entonces, considero que es ahí donde aún hace falta poner atención y mayor énfasis. Es decir, no perder de vista el mundo global pero tampoco desatender lo pequeño, pues «tan importante es el árbol como lo es el bosque».

 

En el caso de la educación superior es innegable que tendrán que modificarse algunas carreras y reestructurarse e integrar nuevos contendidos. Por ejemplo, incorporar a los programas profesionales de carreras universitarias la inteligencia artificial aplicada y la programación automatizada para apoyar el desarrollo de los programas en las universidades. Además del diseño y la generación de material didáctico por medio de las copiadoras en tercera dimensión en 3d, para que los maestros elaboren sus propios materiales para la modelización y de apoyo en la docencia.

 

Se trata pues de innovaciones que tocan la educación básica y para eso todavía no están suficientemente preparadas las escuelas normales ni las instituciones de educación superior que forman profesionales para la docencia: No sé si en el campo de las otras disciplinas como las ciencias de la salud, las ingenierías, por ejemplo, ya estén trabajando en eso; pero si no lo estuvieran haciendo, tienen que trabajar urgentemente de forma acelerada para incorporar estas nuevas soluciones.

 

Cuando digo que es urgente y necesario hacer uso de las herramientas digitales y de la inteligencia artificial aplicada en las soluciones de los problemas de la vida cotidiana, me refiero al diseño de modelos de solución de problemas del mercado del empleo, en aquellas disciplinas que constituyen la base competencial para la oferta de soluciones. Consecuentemente, vamos a tener nosotros enfrente cada vez más evidencias de inteligencia artificial aplicada, más allá de los Smartphone, o de los robots que nos guían en los trayectos urbanos como el Google Maps, o el Waze por medio de Alexia, o Siri que son, precisamente, robots de inteligencia artificial aplicada.

 

Eso mismo podemos hacer nosotros en educación superior en distintas actividades; es decir, hay que llevar todas las ideas a la parte práctica y hacer el esfuerzo por generar propuestas evidentes de inteligencia artificial aplicada para la resolución de problemas. De hecho, las clases remotas, virtuales y a distancia tomaron forma, sentido y conquistaron un territorio durante el periodo pandémico; lo cual abarcó los sistemas educativos nacionales, el medio laboral y el de las comunicaciones familiares, sociales y profesionales. En otros términos, el lema de la Agenda 2030, no dejar a nadie atrás, se convierte en un gran desafío y divisa para la sociedad del tercer milenio; y, particularmente, para las instituciones formadoras de profesionales.

 

¿Cuáles son los desafíos que aún tenemos enfrente para lograr las metas del escenario prospectivo de la Agenda 2030, para las ies?

 

En el año 2015, la comunidad internacional, a través de sus representaciones en la Organización de las Naciones Unidas (onu), acordó la definición de un conjunto de compromisos para el desarrollo sostenible a nivel global. Así, creó la Agenda 2030, bajo el lema de no dejar a nadie atrás, que corresponde a la expresión Leaving no one behind (lnob por sus siglas en inglés), asumiendo como fundantes y fundamentales cinco dimensiones, reconocidas como sus 5 pilares: Las personas, la prosperidad, el planeta, la participación colectiva y la paz en el mundo.

 

Sin embargo, en este gran marco de participación de las naciones y de sus instituciones, no pueden perderse de vista, por lo menos, dos asuntos: uno, la cobertura; es decir, brindar la oportunidad de educación a la mayor parte de la población en edad de recibirla, porque es una obligación del Estado; habrá de ser una cobertura educativa con buena calidad, con profesores bien calificados; con las instalaciones y la infraestructura adecuadas. Además, de acompañar a los estudiantes con becas para que puedan dedicarles el tiempo necesario a sus estudios sin tener la necesidad de distraerse en algún trabajo o labor productiva.

 

Por otra parte, la Agenda 2030, además de plantearse no dejar atrás a nadie en lo que concierne a la educación, también ha de tener en cuenta que el mundo ha cambiado de forma vertiginosa, y que hoy, nos guste o no, más allá de los encontronazos ideológicos, la ciencia y la tecnología han puesto en nuestras manos recursos y herramientas para abordar los problemas de manera distinta a la que estábamos acostumbrados. Sin embargo, a esto no se accede de la noche a la mañana, ni por arte de magia, se requieren recursos económicos suficientes para adquirir esas herramientas.

 

De manera contingente, como sociedad, fuimos sorprendidos por una pandemia de salud pública que nos sacudió en todos los niveles, principalmente en el sector educativo; así, de pronto, se tuvo que cambiar drásticamente el modelo de dar y recibir clases; pasando drásticamente de una clase presencial a una clase a distancia, generando la ruptura del vínculo pedagógico y de las interacciones cotidianas. Sin duda los efectos del periodo pandémico han sido violentos para las instituciones, los profesores y loa padres de familia; y por supuesto también lo fueron para los jóvenes pues esta ruptura trajo como consecuencia, evidentemente, un cambio de rumbo para entender y atender los procesos educativos de formas distintas.

 

Esto implica que, ahora más que antes, los que se dedican a la investigación y a la docencia, salgan de los puntos comunes y busquen otras maneras de acercarse al problema educativo; que vayan más allá de la pedagogía, estrictamente hablando e integren, de manera transversal, otras disciplinas para transitar mejor en la formación profesional en otros campos y fortalecer la manera de dar clases. Y es ahí donde la universidad tiene el reto de formar nuevos profesionales para la docencia, con nuevas y mejores herramientas pedagógicas y metodológicas; con mejores estrategias y actitudes docentes; pero principalmente, con la idea más fresca de atender una mente o un cerebro más joven, más abierto, con amplios deseos de cambiar el mundo. Y parece que es ahí donde está uno de los grandes retos de la educación superior, por lo que es en esa línea en que habrán de orientarse los esfuerzos institucionales y profesionales para conseguir las metas del horizonte de la Agenda 2030 para, verdaderamente, no dejar a nadie atrás.

 

¿Cuál es su visión desde la docencia, la investigación y la innovación en las IES públicas en el escenario 2030?

 

Cabe subrayar que los sistemas políticos y económicos de los países de la región latinoamericana se encuentran, en la actualidad, ante una coyuntura no sólo de alta complejidad (aumento de la incertidumbre y la diversidad social, política y cultural) sino de crucial peligro para la viabilidad de sus sociedades y su cultura (incluida su educación en sus distintas versiones y modalidades), le plantean a los sistemas educativos enormes retos que habrán de ser abordados en condiciones de escenarios tendenciales poco favorables.   

 

Ahora bien, si le sumamos a este panorama que a la educación básica y superior se le impone un pasado cargado de rezagos (acceso incierto, sinuoso y de movilidad social malograda) que acumula ahora la exigencia de una oferta de servicios educativos de mejor calidad, con equidad e inclusión de la diversidad cultural. En cuyo sentido, los retos del futuro para las ies se presentan como grandes desafíos que tendremos que entender, atender y superar en el corto plazo; los cuales atañen a las tareas fundamentales de la educación superior, principalmente, en sus tres funciones básicas: la docencia, la investigación y la difusión de la ciencia y la cultura.

 

Empero, es de vital importancia hacer notar que cuando hablamos de escenarios recurrimos a la planificación estratégica y prospectiva para el diseño y operación de propuestas curriculares y de reorganización funcional de las instituciones para hacer frente a los desafíos del siglo xxi. En estas tareas hemos dedicado bastante tiempo y esfuerzos intelectuales al estudio de los escenarios deseables y posibles, así como al diseño de proyectos y acciones orientadas hacia el horizonte que queremos transitar.

 

Sabemos bien que los escenarios tendenciales (seguido indeseables) se van a dar siempre como representantes  del status quo de las instituciones, pero hay que considerar también que en la planificación estratégica y prospectiva los escenarios deseables guían y han guiado las ideas de proyección y transformación institucional, basadas en la investigación educativa. Sin embargo, en la perspectiva de esos escenarios deseables, contrapuestos en gran medida con los escenarios tendenciales de fuerte influencia, nos enfrentamos a los escenarios posibles y éstos se configuran con todo un conjunto de acciones estratégicas para que no se perdieran en el horizonte del futuro por fuerza de los escenarios de contrapeso que son fundamentalmente  tendenciales.

 

Puede afirmarse que los escenarios posibles son aquellos que se configuran con la lucha constante de las ideas, las acciones de los investigadores y de los administradores de las instituciones educativas para no hacer lo mismo que se ha venido haciendo durante toda la vida. Entonces, esos esfuerzos van configurando escenarios posibles y es ahí donde se trabaja como prospectólogos, como especialistas en la planificación estratégica y prospectiva.

 

Por ejemplo, en el caso del camm, que es la institución de educación superior donde trabajo, así, se han planteado escenarios deseables de gran importancia académica; particularmente en lo que concierne a los diseños de propuestas curriculares de maestrías o de doctorados que hoy ofrecemos. Y es precisamente hacia allá donde se orienta el esfuerzo, sabiendo que durante ese proceso se tiene en contra a los escenarios tendenciales que los van a frenar. Entonces, nos planteamos la pregunta, ¿qué se debe hacer para frenarlos? Sin duda se habrán de duplicar los esfuerzos en el campo de la investigación y la docencia, pero sin descuidar la función sustantiva de la difusión de lo que hacemos.

 

Pero ¿qué pasa con el conocimiento? En los 90, del siglo pasado, yo planteaba que teníamos los saberes y el conocimiento cautivos en los libros, pero ya empezamos a usar computadoras; ya podemos grabar información en discos de 3¼ (no existían aún los CD’s), una gran cantidad de información. Pero, ¿qué estamos haciendo? Lo grande lo estamos haciendo pequeño; estamos ante la presencia de la miniaturización de los procesos de divulgación de la ciencia y la cultura. Entonces, ese concepto de la miniaturización de la ciencia y la cultura, me dio pauta para pensar que, en efecto, mi maestro y mentor Gaston Mialaret tenía razón, cuando me comentaba que el almacenamiento de la información iba a ser posible, considerando el hecho de que la necesidad del almacenamiento de información iba a ser tan grande que pronto sería posible idear y crear procesos matemáticos para guardar datos, de manera inversamente proporcional al tamaño de la fuente de información y de almacenamiento.

 

En esa misma época, hacia el año 1992, cuando dirigía el Doctorado en Educación Superior en la udeg, les decía a mis estudiantes: «esto que hoy son chips, que almacenan información de 40 megas (que era lo máximo de almacenamiento posible) en el futuro cercano eso, se va a tener que reducir de tamaño y también va a poder almacenar más información». Esto lo planteé a principios de los 90 hace ya 30 años, como producto de abducciones metafísicas (una especie de iluminaciones), derivadas de los ejercicios e investigación realizadas con herramientas de planificación estratégica y prospectiva en mis cursos y seminarios de investigación sobre estos temas. Lo cual quedó publicado en una de las revistas digitales pioneras de la Argentina, Contexto Educativo (hoy extinta), bajo el título de El abcd de la planeación prospectiva (pdf disponible en diversos sitios digitales). Aquí mismo, se publicó en el 2005, otro texto sobre los procesos del cambio en las instituciones bajo el título de Concepción y diseño del cambio, N.° 35.  Es decir, que cuando se ha pasado por el campo de la investigación y la planificación prospectiva se piensa y se actúa de forma distinta; así que, en mis seminarios trato de inculcar en mis estudiantes la idea de que piensen fuera de la caja, de manera distinta; que hagan el esfuerzo por pensar y escribir diferente y no como lo hace todo mundo; ese es el esfuerzo que nos queda aún por hacer en los programas de posgrado.

 

Para finalizar la entrevista, nos interesa saber su opinión respecto de las propuestas de planeación y desarrollo de las clases de los profesores en las aulas en relación con la visión evaluativa que tienen los estudiantes.

 

¿Cuál es su opinión académica respecto de la planeación que presentan los profesores y la apreciación que tienen de ella los estudiantes de los centros escolares? 

 

Podemos dividir el abordaje de la pregunta en algunos aspectos distintivos pues en principio la planeación general se refleja en los diseños curriculares de las carreras ¿no? Segundo, cada diseño curricular exige una planeación específica de cada materia y eso lo hacen los profesores responsables de llevar a la práctica el proyecto de escenario deseable al aula, influenciado, interpelado y conflictuado por los escenarios tendenciales que existen en la propia institución y probablemente eso que planearon para realizarlo en un 100 %, como escenario deseable, lo realicen en un 40 % posiblemente. Entonces, es ahí donde habría de centrarse la evaluación por parte de los responsables de los programas académicos, incorporando por supuesto las voces de los estudiantes. Esta evaluación tendría que plantearse en referencia a los objetivos iniciales del proyecto educativo, de cualquier tipo, ya se trate de propuestas curriculares de carrera o de programas sintéticos o analíticos de cursos o seminarios.

 

Entonces, ¿qué hace o debería hacer un profesor cuando planifica el proyecto de su práctica docente? Lo pone en práctica, en el aula, lo desarrolla y lo evalúa. En consecuencia, la evaluación tendría que hacerse comparando los resultados obtenidos con lo que planificó el profesor en su programa analítico; así, tendría que emitir un juicio de valor en relación con los aspectos considerados en su propuesta de planeación académica y los resultados obtenidos durante y al final del proceso de enseñanza/aprendizaje. Es decir, tendría que evaluar lo que aprendieron los estudiantes de eso que él planteaba como aprendizaje deseado a partir de su intervención pedagógica, asignando una nota que represente el nivel de aprovechamiento del estudiante.

 

Sin embargo, la esencia de la evaluación no está ahí, está en cada estudiante pues cada uno de ellos tiene su propio punto de partida, que, con frecuencia, es distinto al punto de partida del otro. Entonces, la evaluación efectiva del estudiante tendría que hacerse en relación con ese punto cero de partida, porque si se compara ese punto cero con el promedio más alto o con la nota más alta del promedio del grupo, realmente no estaríamos evaluando en sí mismos los avances o logros del estudiante, sino la dinámica del grupo.

 

Ahora bien, las instituciones educativas y los programas curriculares de las carreras y particularmente las del posgrado, son evaluados para efectos de financiamiento y justificación de recursos otorgados para su desarrollo, lo cual se hace con criterios que son comunes a los grandes propósitos que dieron origen al programa. Así que, en función de esos planteamientos iniciales y de logros, se emiten los juicios valorativos, teniendo en consideración a un máximo y a un mínimo permisible de logros. Con lo cual se asegura que puedan seguirse financiando los programas de las carreras profesionales, pero en última instancia estas valoraciones de las capacidades logradas por los estudiantes, en su tránsito por las instituciones formadores de profesionales, posiblemente serán mejor evaluadas cuando el nuevo profesional se incorpore al mercado del trabajo. Es probable que este profesional sea rechazado pues el mundo laboral es inclemente y exige resultados en función de lo que compra; el ámbito laboral compra tiempo de los profesionales para resolver problemas de sus cadenas de producción de bienes de consumo y de servicios.

 

Bien vale tener en cuenta que, en el ámbito de la producción de bienes y servicios para el consumo, el profesional es contratado para producir y vender. Entonces, al final de cuentas, en el mercado laboral lo más importante es la generación de productos para vender y si éstos no se venden no funcionan los profesionales ni las organizaciones empresariales; consecuentemente no hay salario. Es ahí, en el mundo laboral que, por ejemplo, un ingeniero en mecatrónica, especializado en inteligencia artificial y en nuevas energías tiene que vender sus proyectos. Es decir, tiene por propósito convencer al cliente para que los acepte, porque estos proyectos representan a la empresa y si logra venderlos, la empresa gana y él gana. Así de pragmática es la vida profesional en cualquier actividad del ámbito laboral donde se ejerza una profesión u oficio. Y ahí, en esos escenarios de pragmatismo puro, es que entra en conflicto una formación profesional sustentada en una docencia romántica.

 

Los mercados laborales, en menor o mayor medida, venden bienes y servicios; aquí podemos discutir y concluir incluso que se puede configurar una suerte de arrinconamiento ideológico, respecto de la cosificación del profesional de la educación (y del profesionista al en general), pero entonces, seamos pragmáticos también. Es decir, quienquiera que sea un profesional que ofrece un servicio o una institución educativa que ofrezca una carrera, es para resolver necesidades y problemas. Así que, si no los resuelve a satisfacción del comprador del servicio, no lo contratan. Entonces, no perdamos de vista el escenario pragmático, de generar en nuestros estudiantes, un conjunto de habilidades y competencias para resolver problemas sin dejar de lado el desarrollo humano.

 

Por otra parte, como sustento o como complemento, la vertiente del desarrollo humano es fundamental e implica que el estudiante o el egresado de una carrera profesional, sea alguien mejor capacitado, más competente, que conozca el mundo, que entienda y conviva con la gente; pues quien no sabe convivir, así sea muy bueno en la solución de problemas va a quedarse corto en el ámbito laboral. Puede decirse que, a veces, en los procesos de inserción institucional la competencia de la convivencia laboral es más importante, incluso, que las propias competencias pragmáticas para la solución de problemas.

 

Esto mismo concierne a las cualidades que debiera poseer el buen docente de la educación superior, por lo que habrá de estar siempre actualizado en su campo, todo el tiempo, hoy y mañana, porque si la docencia como parte de la educación que nosotros configuramos para nuestros estudiantes es el ejemplo, entonces ¿qué ejemplo daremos a los estudiantes si ven que realmente no somos congruentes con lo que decimos, con lo que hacemos o lo que mostramos? Así que, necesitamos buscar formas distintas de hacer la docencia; no quedarnos con la fórmula que nos funcionó bien hace veinte o treinta años, sino estar generando o reconfigurando estructuras didácticas y propuestas pedagógicas para ofrecer nuestra función docente a los alumnos, para que aprendan y tengan más posibilidades de transitar con éxito por este mundo tan competitivo.

 

Notas

 

1. De acuerdo con la Real Academia Española (rae), la voz visibilización es un derivado correctamente formado a partir de visibilizar y -ción para aludir a la acción y efecto de visibilizar. : https://www.rae.es/observatorio-de-palabras/visibilizacion#:~:text=La%20voz%20visibilizaci%C3%B3n%20es%20un,acci%C3%B3n%20y%20efecto%20de%20visibilizar