ARTÍCULO
Mapear saberes, compartir conocimientos
ANDRÉS GABRIEL WURSTEN | Facultad de Ciencias de la Educación, Universidad Nacional de Entre Ríos, Argentina
andres.wursten@uner.edu.ar | orcid: 0000-0002-0837-1039
CATALINA RUFINI | Facultad de Trabajo Social, Universidad Nacional de Entre Ríos, Argentina
rufinicatalina@gmail.com | orcid: 0009-0003-7378-2672
PAULA LEGARIA | Facultad de Trabajo Social, Universidad Nacional de Entre Ríos, Argentina
paulalegaria24@gmail.com | orcid: 0009-0003-7251-7375
ANA CORNEJO | Facultad de Ciencias de la Educación, Universidad Nacional de Entre Ríos, Argentina
anaekornejo@gmail.com | orcid: 0009-0000-5315-1898
JUAN IGNACIO LEGARIA | Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Instituto de Estudios Sociales, Facultad de Trabajo Social, Universidad Nacional de Entre Ríos, Argentina
juanignacio.legaria@uner.edu.ar | orcid: 0000-0001-5320-4742
GUADALUPE RANIERI | Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Instituto de Estudios Sociales, Facultad de Ciencias Económicas, Universidad Nacional de Entre Ríos, Argentina
guadaranieri@gmail.com | orcid: 0000-0003-4389-9928
Recepción:
22/08/2023. Aceptación: 26/10/2023. Publicación: /11/2023
doi:10.33255/26184141/1716e0021
Resumen
El siguiente artículo da cuenta del proyecto de extensión «Mapeando
Saberes» de la Facultad de Ciencias de la Educación, Universidad Nacional de
Entre Ríos, (Argentina). El mismo pretende, por una parte, conceptualizar la
cartografía social, la comunicación pública de la ciencia y la extensión
universitaria, conjugando sus perspectivas teóricas y metodológicas con una
experiencia concreta. En segundo lugar, se procura analizar un trabajo de mapeo
colectivo realizado en los barrios Arroyo Los Berros y La Cantera de la ciudad de Paraná (Entre Ríos), el cual consistió en describir y contar los territorios —no solo
desde la perspectiva geográfica— sino también desde lo simbólico, a través de
distintos métodos y técnicas para exponer las significaciones que los propios
habitantes le otorgan a la historia y realidad de los barrios.
De esta manera buscamos
profundizar en tres hitos observados en el
transcurrir del proyecto que dan cuenta de cambios entre los y las
participantes: 1) reflexión y acción sobre el territorio; 2) reconocimiento y
apropiación de la facultad y universidad pública; 3) superación de la dicotomía
universidad/sociedad. Los mismos se describen a partir de los registros de los
distintos talleres, encuentros y capacitaciones, realizados de forma conjunta
entre los miembros del equipo de extensión y los habitantes del barrio.
El proyecto buscó generar un espacio de encuentro e intercambio, promoviendo la participación de los diferentes agentes, trabajando desde la horizontalidad y el diálogo para lograr una transformación social.
Palabras clave: comunicación pública
de las ciencias, cartografía social, extensión
universitaria
Mapping knowledge,
sharing knowledge
Abstract:
The following article reports on the
extension project "Mapping Knowledge" of the Faculty of Education
Sciences-National University of Entre Ríos (Argentina). On the one hand, it aims at conceptualizing Social
Mapping, Public Communication of Science and University Extension, combining
their theoretical and methodological perspectives with a concrete experience.
Secondly, it seeks to analyze a collective mapping work carried out in the city
disticts Arroyo Los Berros and La Cantera (Paraná, Entre Ríos), which consisted in describing and
narrating the territories —not only from the geographical perspective— but also
from the symbolic dimension, through different methods and techniques to expose
the meanings that the inhabitants themselves give to the history and reality of
the neighborhoods.
In this way, we seek to deepen in three
milestones observed in the course of the project which show changes among the
participants: 1) reflection and action on the territory; 2) recognition and
appropriation of the Faculty and the Public University; 3) overcoming the dichotomy
university/society. These are described on the basis of the records of the
different workshops, meetings and trainings, carried out jointly by the members
of the extension team and the inhabitants of the neighborhood.
The project aimed at generating a space for meeting and exchange, promoting the participation of the different agents, working horizontally and through dialogue to achieve social transformation.
Keywords: public communication
of sciences, social cartography, college extension
Introducción
En el límite suroeste de la ciudad de Paraná (Entre Ríos) se encuentran
los barrios Arroyo Los Berros y La Cantera. Ambos presentan características
demográficas similares: condiciones ambientales desfavorables, escasa
salubridad, urbanización precaria, zonas de anegamiento; falta de acceso a los
servicios básicos —tales como agua potable, electricidad, gas natural—;
población en situación de pobreza y marginalidad; vulnerabilidad política,
económica y cultural; discriminación,
estigmatización y exclusión social. Debido a ello, estos territorios y sus
habitantes poseen una historia de lucha en común por paliar las adversidades y
generar mejores condiciones de vida para su comunidad. Actualmente, la
organización vecinal junto a agrupaciones políticas territoriales sostienen
cinco comedores que se encargan de distribuir el almuerzo y merienda a las y
los niños y adolescentes. También gestionan el Predio Cultural y Deportivo Los
Berros, un espacio en común donde se desarrollan diferentes prácticas deportivas
y talleres educativos, artísticos, de oficio, entre otros. Asimismo, existen
diversos emprendimientos colectivos —bloquera, ladrillera, panadería, textil—
que forman parte del movimiento de la economía popular.
Desde la Facultad de Ciencias de
la Educación de la
Universidad Nacional de Entre Ríos (fcedu-uner) desarrollamos el proyecto de extensión «Mapeando
saberes»1. El propósito fue la realización de un
mapeo de los barrios referidos con el fin de identificar los territorios, sus
agentes y relaciones para dar cuenta de la situación local, sus potencialidades
y necesidades. Para ello conformamos un equipo de trabajo integrado por
estudiantes y especialistas en diferentes disciplinas —geografía, comunicación,
trabajo social, economía— que junto con la comunidad barrial llevamos a cabo
diversas instancias de reflexión y producción colectivas para problematizar la
realidad territorial, darle visibilidad y generar acciones en base a las
necesidades y deseos de las y los vecinos. En el plano teórico, la propuesta
integró la comunicación pública de las ciencias (cpc)
y la cartografía social (cs), como campos de conocimientos
específicos que permitieron abordar la relación entre la realidad social y las
ciencias como respuesta a las problemáticas comunitarias. Asimismo, estos
aportes se complementaron con los estudios latinoamericanos sobre extensión
universitaria (eu) que, en líneas generales, analiza
e interviene el espacio
simbólico de encuentro e intercambio entre la academia y la comunidad
extra-académica.
Comunicación pública
de las ciencias
La comunicación pública de las ciencias se ocupa de los procesos que
pretenden compartir conocimientos científicos y tecnológicos a un público lego
(Burns et al., 2003). Ello contempla prácticas que posibilitan el acceso, la
comunicación y apropiación social de las ciencias (Wursten, 2022; Legaria,
2022) a aquellas personas que no son expertas en determinadas áreas
disciplinares, comprendiendo que se trata de temas de interés y relevancia
social (Castelfranchi y Fazio, 2021).
El proyecto en cuestión estuvo orientado por el modelo etnográfico-contextual de la cpc
y los aportes sucesivos, que proponen un enfoque complejo y situado de la
relación entre ciencia y sociedad. Desde esta perspectiva, la ciencia no es un
cuerpo de conocimiento objetivo y universal sino una práctica social que se
construye y negocia. Este modelo permite superar la visión reduccionista del
público como receptor pasivo, y abre la posibilidad de una comunicación
dialógica y participativa.
Entre las y los especialistas del campo frecuentemente se debate
sobre la asimetría epistémica y social que se genera
entre las comunidades intervinientes. La asimetría epistémica refiere a la desigualdad existente entre los
grupos de expertos y los públicos en cierta área de conocimientos que
condiciona el diálogo entre agentes pero, lejos de ser un problema, es un punto
de partida ineludible para cualquier investigación y práctica en cpc (Cortassa, 2012). Por su parte, la noción de
asimetría social permite comprender que la situación socio-económica de las
personas actúa sobre
el grado de interés, conocimientos y participación de la población en los temas
científico-tecnológicos (Polino, 2019). En líneas generales, Polino
(2019) demuestra que una situación económica precaria, un nivel educativo bajo
y el hecho de vivir lejos de los centros urbanos y ciudades capitales van en
detrimento del acercamiento, la intervención y curiosidad de las personas sobre
las ciencias.
En este sentido, el proyecto propuso un trabajo colectivo
entre —al menos— dos grupos epistémicos y sociales diferentes. Por un lado, el
equipo universitario con un capital simbólico específico en las áreas de
abordaje de la propuesta y una intervención relevante en la esfera pública. Por
otro lado, la comunidad barrial con bajos niveles educativos y marginada de las
discusiones ciudadanas. Reconocer estas desigualdades es una posición realista
«tan exenta de prejuicios descalificadores como de pretensiones
reivindicativas» (Cortassa, 2012, p. 46) que permite encarar una propuesta superadora de la
realidad social. De hecho, como se analizará, las propios vecinas y vecinos de
los barrios marcaron estas diferencias continuamente en los encuentros.
Cartografía social
La cartografía social (cs) estudia la construcción
de narrativas colectivas sobre el espacio compartido. En contraposición a la
definición de mapa como representación objetiva del territorio, enfatiza el
papel de agentes, prácticas sociales y vivencias que habitan el espacio-tiempo.
De este modo, se puede comprender
que los barrios se construyen socialmente siendo constantemente reinterpretados
y resignificados por sus habitantes (de
Certeau, 2000). En palabras de Carballeda
(2015, p. 2) «el territorio, a diferencia del espacio físico, se transforma
permanentemente en una serie de significaciones culturales con implicancias
históricas y sociales».
Particularmente, la cs toma como eje las
desigualdades sociales producto del capitalismo y sus acciones, que se dirigen
a aquellas poblaciones y espacios marginados por el sistema. De modo que estos
territorios no sean narrados por terceros sino que la ciudadanía asuma un rol
político activo sobre la realidad social y sea partícipe de sus mapeos (Offen, 2009).
El proyecto objeto de este
artículo propuso un trabajo con las y los vecinos que pretendió fortalecer el
ejercicio de la ciudadanía para bregar por los derechos colectivos y
reivindicar su participación en la esfera social y política local. Siguiendo a Diez Tetamanti (2014),
los mapas generados a partir del método de cartografía social representan un
diálogo profundo sobre el territorio. Estos son resultantes de una trialéctica
«tanto lo material (de la práctica espacial), lo mental (de la representación
del espacio) y la experiencia (del espacio de representación) son plasmados en
esa cartografía de la realidad, en tanto obra-mapa-texto colectivo» (Diez
Tetamanti 2014, pp. 29-30). Consecuentemente, nuestra propuesta de realizar un
mapeo colectivo posibilitó la generación de un espacio de encuentro e
intercambio que permitió complejizar el territorio y trabajar más allá de lo
físico-geográfico, incorporando elementos del orden personal, representacional,
emotivo y proyectivo para pensar los barrios.
Extensión Universitaria
Desde sus comienzos a principios
del siglo xx, la extensión en América Latina se
asoció a las actividades científicas y culturales de las universidades
destinadas a los sectores sociales que no accedían a la educación superior como
la clase obrera, la población rural o urbana periférica, entre otras. Estas
propuestas poseían un sesgo paternalista, otorgando incuestionablemente a la
universidad un rol clave en el desarrollo de la comunidad en su conjunto (Cano
Menoni, 2017; Tünnermann Bernheim, 2000). A partir de la segunda mitad de
siglo, aportes como los de Freire (1971) nutrieron los debates hacia la
comprensión de la extensión como proceso dialógico en donde la universidad
«asume y cumple su compromiso de participación en el proceso social de creación
de la cultura y de liberación y transformación radical de la comunidad
nacional» (udual, 1972). En la actualidad, bajo la
denominación de extensión crítica se la considera
como:
Un proceso de diálogo de saberes, crítico, horizontal que vincula
educadores de variado tipo (universitarios, técnicos, dirigentes de movimientos
y organizaciones sociales, etcétera) con sectores populares, en la búsqueda y
construcción de una sociedad más justa, solidaria e igual, en donde
desaparezcan los procesos de opresión-dominación y en donde se generen y
fortalezcan propuestas anti-capitalistas, anti-patriarcales y de-coloniales
(Grupo clacso y uleu,
2020. Como se cita en Tommasino, 2022).
La extensión, entonces, es la función universitaria que se
ocupa específicamente de la relación entre la academia y su entorno,
propiciando el diálogo entre agentes y colocando los recursos institucionales
—humanos, técnicos, simbólicos— al servicio del desarrollo cultural y
científico social (Wursten, 2022.). Desde esta perspectiva, se sostuvo la
viabilidad de la propuesta como proyecto de extensión
a partir del cual se pretendió acercar dos grupos sociales disímiles para que
compartan saberes y experiencias e intervengan en la realidad social.
Método
El modelo crítico del
que partimos comprende la extensión como instancias dialógicas y de trabajo
colectivo entre universitarios y grupos sociales (Tommasino y Cano, 2016).
Asimismo, desde la cpc se ensayan iniciativas que implican
una apertura de los conocimientos y las instituciones hacia la comunidad y
fomentan la participación de personas legas, tales como la ciencia ciudadana (Hecker y Taddicken, 2022)
y otros modelos de participación (García-Guerrero y Lewenstein, 2022). Mientras que la cartografía social entiende el mapa, de acuerdo a Risler y Ares
(2013), como un medio —no un fin— de un proceso reflexivo, creativo y colectivo
sobre la realidad social.
Desde la
complementación de estas perspectivas teóricas, la propuesta apuntó a trabajar
desde la horizontalidad, el diálogo y hacia una transformación social posible.
Por un lado, pretendió generar una apertura sobre las ciencias, el territorio y
la universidad realizando un trabajo colectivo entre diferentes sectores,
particularmente, expertos —comunidad científica, especialistas en cartografía y
grupos universitarios— y legos —ciudadanía extra académica. Por otro, se enfocó
en la intervención de las comunidades respecto de sus condiciones de vida
marginadas de los procesos sociales y políticos contemporáneos.
De acuerdo a lo
anterior, el proyecto de extensión propuso dos objetivos principales: 1) realizar un mapeo colectivo de territorio, actores y
relaciones sobre los barrios Arroyo Los Berros y La Cantera que identificara la
situación local, sus potencialidades y necesidades para contribuir al trabajo
que se realiza en la comunidad y generar propuestas de acción a futuro; 2)
consolidar un equipo de extensión formado en las temáticas de: extensión
universitaria, comunicación pública de las ciencias y cartografía social. De
antemano la propuesta distinguía dos grupos: uno universitario y otro barrial.
Conforme se fue ejecutando la propuesta, estos tendieron a unirse en un trabajo
colectivo sobre lo cual se profundiza en el apartado siguiente.
Para llevar a cabo dichos objetivos, se establecieron
encuentros periódicos entre los agentes participantes. Estos se realizaron bajo
la modalidad de taller, a través de herramientas ligadas a lo que el grupo
Iconoclasistas define como dispositivos múltiples: una dinámica para diversos
encuentros que combina el abordaje de temáticas específicas a partir del mapeo
con otros recursos gráficos, incorporando dimensiones temporales, corporales y
subjetivas (Risler y Ares, 2013). A partir de esta modalidad se propusieron
jornadas de trabajo colectivas,
participativas, horizontales y creativas en torno al espacio compartido. A
lo largo de un año se concretaron alrededor de veinte encuentros cuyos
contenidos versaron sobre: la desigualdad y estigmatización social; la
universidad como institución educativa y científica; la percepción sensible del
territorio; la historia de los barrios y sus habitantes; las necesidades,
potencialidades y deseos de la comunidad barrial; la cartografía social y el
mapeo colectivo; el ejercicio de la ciudadanía y la participación en la esfera
pública; comunicación y medios. Estos encuentros se fueron alternando entre las
instalaciones de los barrios —polideportivo, comedores— y de la Facultad
—aulas, laboratorio de audio, gabinete informático.
Paralelamente, el equipo extensionista llevó a cabo un
número de reuniones similares para planificar los talleres. Asimismo, se
realizaron dos instancias de formación para el grupo dictadas por profesionales
externos: la primera sobre extensión universitaria y formulación de proyectos,
la segunda en cartografía social y mapeo colectivo. Esta última, contó con la
participación de vecinas y vecinos de los barrios, lo cual se desarrolla más
adelante en los Resultados.
Los métodos utilizados para dar
cuenta de la labor realizada fueron, principalmente, los registros escritos
producidos por el equipo de
trabajo, entendiendo esto como herramienta de investigación y, sobre
todo, como un nivel de análisis, «como el primer paso a la objetivación —cuando
comenzamos a transformar la información en dato— y como el modo de controlar
los filtros que permanentemente actúan sobre lo que vemos y oímos» (Rosato,
1999, p. 22). Del mismo
modo, esta estrategia se complementó con entrevistas a las y los referentes
barriales, registros fotográficos y
audiovisuales de las experiencias y los mapas confeccionados en la recta final
del proyecto (ver imágenes).
El mapeo se utilizó como
metodología para reflexionar, generar diferentes narraciones sobre los barrios
y poder socializarlas (Risler
y Ares, 2013). Los productos finales, fueron expuestos a toda la
comunidad en la actividad de cierre del taller, además, se distribuyeron por
las redes sociales del barrio y un canal específico —fanpage
de Facebook—
creado para tal fin. Actualmente, se encuentra en desarrollo un sitio web con
información del taller, el trabajo barrial, los mapas e información producida.
Resultados
En este apartado se
reflexiona sobre la experiencia y cómo esta contribuyó a un proceso de
transformación en el pensamiento y acciones de las y los agentes involucrados.
Para ello, apoyándonos en el material de registro, exponemos tres hitos que dan
cuenta de ciertos cambios observados entre las y los participantes. A saber: 1)
reflexión y acción sobre el territorio; 2) reconocimiento y apropiación de la
Facultad y universidad pública; 3) superación de la dicotomía
universidad/sociedad.
1) Reflexión y acción sobre
el territorio
Con el objetivo
propuesto de identificar los territorios, sus agentes y relaciones para dar
cuenta de la situación local, sus potencialidades y necesidades, realizamos un
trabajo de reflexión sobre el territorio, donde las y los participantes del
proyecto pudimos ir reconociendo aspectos de la configuración de los barrios.
A raíz de los
encuentros con modalidad taller trabajamos con consignas que nos iban permitiendo
visibilizar las potencialidades, necesidades y relaciones que estaban presentes
en los barrios. Reconocimos, en principio, que las personas que allí habitan
solo hacían énfasis en lo que falta, es decir, bienes materiales y de existencia de
los cuales carecían. Por ejemplo: calles asfaltadas, agua, cloaca, luz,
seguridad, etcétera.
A medida que pasaba
el tiempo y los encuentros, intentamos dirigir el encuadre de los talleres a
reconocer los aspectos favorables de los barrios y sus comunidades,
distinguiendo potencialidades, experiencias significativas que las personas
habían vivido, luchas históricas que consiguieron derechos, entre otros. En
este sentido, fuimos recuperando relatos, narraciones, intervenciones que
fueron generando transformaciones en las concepciones que posibilitaron
valorar, reconocer y legitimar dichos aspectos positivos, que se materializan
en situaciones concretas.
De hecho, en uno de
los talleres donde se creó un guion radiofónico para generar una cuña de
presentación de los barrios, a uno de los participantes se le ocurrió arrancar
diciendo «Nos falta todo, pero (…)» y allí empezaron a nombrar las
potencialidades que reconocieron. El audio fue construido a partir de la
participación de las y los vecinos y vecinas. Aquí exponemos un fragmento:
Somos Barrios del Sur. Somos tres partes de un mismo barrio: La Cantera,
Los Berros y la Cortada 832. Nos encontramos al sur de la ciudad de Paraná, en
la zona del arroyo Los Berros, el arroyo Tuyucuá y las Canteras. Nos falta de
todo, pero (...): la Organización Popular se organiza por un barrio mejor,
creamos merenderos, creamos trabajo mediante talleres y cooperativas,
recuperamos nuestro Predio Deportivo y Cultural Los Berros luego de ser centro
clandestino de detención, entre tantas otras cosas. Somos quienes construimos
el futuro. Somos quienes le damos vida al barrio. Somos quienes imaginamos un
barrio mejor.
El reconocimiento de la lucha vecinal, de la historia y
frases como «Somos quienes le damos vida al barrio», dan cuenta de la
comprensión de las y los participantes sobre la construcción social de los
territorios.
En esta misma línea,
intentamos plasmar en mapas las potencialidades y necesidades que fuimos
recuperando y que creamos entre todos, con mayor participación y decisión de
las personas del barrio, porque el objetivo principal era que los propios
habitantes reconozcan los diferentes aspectos que configuran sus espacios para
así valorar y potenciar acciones futuras. Parafraseando a Offen (2009) que se
mapean para no ser mapeados, valorando justamente esas
potencialidades que muchas veces quedan ocultas bajo las necesidades, la falta,
etcétera.
Los mapas creados representan el espacio geográfico de los
barrios, puntos de referencias, las instalaciones y servicios comunes para las
y los vecinos, la historia de lucha, las actividades que se llevan a cabo
cotidianamente, las emociones que sienten en cada persona de los lugares, y lo
que falta como reclamo, reivindicación y proyección.
Figura 1
Mapa integrado de barrios
Arroyo Los Berros y La Cantera

Fuente: Elaboración
propia
Este mapa recorre el espacio geográfico que une a ambos
barrios y describe los puntos de referencias que se ubican en el territorio.
Dichos puntos de referencias, con sus respectivos iconos, fueron pensados y
creados desde la comunidad barrial en conjunto con el equipo, tomando
decisiones con el objetivo de representar cada lugar significativo del barrio,
para luego unificarlos y poder sistematizarlos en el mapa. Por ejemplo, las
decisiones en torno a los colores y las formas de los íconos fueron un tema de
debate y construcción colectiva. En este sentido, el logo que representa al
predio fue construido a partir de la idea de que la llama de fuego significa lucha y los troncos que se ubican debajo de la llama
representan tres partes del barrio: La Cortada 832, los Berros y la Cantera.
Por otro lado, se tomó la decisión de representar a los
merenderos con una olla grande, ya que simboliza uno de los elementos
significativos que son parte de esos espacios. También, se representa mediante emojis qué siente la comunidad barrial cuando transita por
estos lugares, como la alegría, nostalgia, amor, entre otros.
Figura 2
Mapa barrio Arroyo Los Berros

Fuente: Elaboración propia
En este mapa, las referencias corresponden al barrio
Arroyo Los Berros, desde elementos concretos a más abstractos. Aquí aparecen
representados, a través de diferentes íconos, los lugares que ellos y ellas
consideran representativos (cancha de fútbol, fábrica, huertas, merenderos,
cementerio, cooperativas de albañilería, bloquera y ladrillera). También
recursos naturales (cañaveral, monte), actividades y trabajos (taller de arte,
cuadrilla de limpieza) y necesidades (transporte público, centro de salud).
Figura 3
Mapa Cortada 832 – barrio Arroyo Los
Berros

Fuente: Elaboración
propia
En este mapa de la
Cortada 832 se agregan a los íconos mencionados previamente, la referencia a
una de las escuelas a la que concurren niñas, niños y adolescentes de la zona.
Además, actividades como el taller de costura, el taller de panificación y la
planificación. Asimismo, a través del trazado de dos líneas rojas se da cuenta
de los intentos de mantener al margen a la comunidad. La propia institución
educativa levantó un mural sobre su patio para evitar que las y los niños del
barrio jueguen en horario extraescolar. Además, finalizando la Cortada se
erigió una pared para separar el barrio de una zona residencial, dejando a las
y los vecinos sin salida a una de las avenidas más importantes de la
ciudad.
Figura 4
Mapa barrio La Cantera

Fuente: Elaboración propia
En el mapa de La
Cantera se incorpora el ícono para representar la cantera lindante al barrio,
en la que trabajan empresas que extraen broza, tierra negra y relleno. También
los que refieren a ideas abstractas como el peligro de barranca y la falta de
corriente eléctrica y agua corriente.
Figura 5
Mapa Historia de lucha – barrios Arroyo Los
Berros y La Cantera
Fuente:
Elaboración propia
Este mapa es una
sistematización de los testimonios brindados por vecinas y vecinos durante uno
de los talleres, en los que narran la historia del barrio desde ciertos acontecimientos de la subjetividad y de la memoria colectiva, que
trascienden el registro documental al apelar a la oralidad y la vivencia del
territorio. Se sistematizó a partir de los años que se vinculan con los
acontecimientos, los cuales
se situaron según el diseño de los mapas previos.
A través de estos
mapas, construidos colectivamente con la comunidad barrial, se reconocen
numerosos merenderos distribuidos en el territorio, lo cual habla de la
organización comunitaria con el objetivo de dar respuesta a las necesidades
básicas insatisfechas. Este trabajo también se materializa en los diversos
talleres que continuamente se desarrollan y se ofrecen a la comunidad barrial.
Asimismo, se visibilizan los emprendimientos de albañilería, ladrillera y
huertas, como también aspectos que identifican al territorio geográfico y
cultural de manera singular.
Todas estas características,
que en su mayoría no eran visibles en los mapas preexistentes, reflejan la
realidad, necesidades, potencialidades y deseos que poseen quienes habitan los
barrios.
2) Reconocimiento y
apropiación de la Facultad y universidad pública
2.a Imaginarios de lo público
Este hito fue uno de los más importantes debido a las
distancias materiales y simbólicas que están latentes entre los barrios, las
personas que allí habitan, y la Facultad y universidad pública. En primer
lugar, porque la Facultad se encuentra en el centro urbano, mientras que los
barrios están ubicados en los límites de la ciudad a varios kilómetros de
distancia, con escaso acceso al transporte público, además de ser este un
servicio defectuoso. En segundo lugar, operaron las asimetrías epistémicas y
sociales entre la comunidad académica y barrial. Consideramos necesario
reconocer y reivindicar el acceso gratuito y de calidad a la universidad
pública, pero también es fundamental no pasar por alto que para acceder a dicha
institución tienen que existir condiciones de vida reales (acceso a la
alimentación, vestimenta, transporte, tecnología, etcétera) que permitan
responder a las exigencias que la academia impone. En este sentido, desde los
barrios no se reconoció el espacio de la universidad como propio, como
habitable, sino como un espacio privilegiado y respetable, porque «ustedes son
los que saben y tienen el conocimiento»2, y al que no pueden llegar.
En esta línea, una de las jóvenes referentes también advirtió esta distancia en
el transcurrir de los talleres: «Yo les insisto para que vengan porque nosotros
nunca vamos a llegar ahí» —haciendo referencia a la universidad— «ustedes
tienen otras herramientas y saben, un poco más que nosotros».
A lo largo de un año transcurrido y de nuestro recorrido
con la comunidad barrial hemos intentado contribuir a superar estas distancias
y desigualdades existentes —y persistentes. Fuimos realizando encuentros en
diversos espacios de la Facultad —aulas, sala de grabación, recorrido por todas
las instalaciones— en donde hicimos hincapié en que la universidad le pertenece
a todas y todos, y en cómo podemos hacer uso de ella.
2.b Sobre el acceso y los usos de lo público
Durante el primer encuentro dentro de la fcedu, se trabajó con los y las participantes del
proyecto sobre el reconocimiento de los espacios: las aulas, las áreas de
producción, las secretarías, el Departamento de la Mediana y Tercera Edad,
entre otros. A raíz de esto, un hombre que concurría con frecuencia a los
encuentros se acercó a uno de los integrantes del equipo extensionista para
manifestar su interés de participar del curso de fotografía que se realiza en
la Facultad. En su relato se expresa un deseo que pudo ser identificado a
partir de las actividades que la institución brinda, que hasta el momento no
había tenido la posibilidad de transitar. Otra experiencia de apropiación se
dio en el hall de la Facultad: durante uno de los
talleres, una de las mujeres que participó dijo «me siento como en mi lugar»,
manifestando comodidad de un espacio que apenas estaba comenzando a transitar.
En noviembre del 2022 —transcurrido varios meses de
trabajo en el proyecto— un grupo de jóvenes del barrio participantes de los
talleres, se acercaron a los pasillos de
la Facultad con el objetivo de pegar un cartel que publicitaba la Marcha de la
Gorra3. Este hecho posiblemente no hubiera ocurrido en un contexto
previo, ya que el diseño del edificio no predispone su reconocimiento y
apropiación por parte de la comunidad. Ello marca un indicio de identificación
de la Facultad —y la Universidad— como un lugar que se puede pensar e
intervenir en relación a cuestiones sociales y políticas que atañen a los
barrios.
Dichas situaciones planteadas, si bien pueden parecer
aisladas, son de gran relevancia ya que permiten comprender las
transformaciones, movilizaciones y cuestionamientos a las afirmaciones que
ellas y ellos realizaban respecto a la distancia presente con la Universidad.
En el transcurso de los encuentros se pudo observar, en la actitud de las y los
participantes, un mayor acercamiento y sentimiento de comunidad en la Facultad
y sus instalaciones. También fue cambiando la relación con el equipo
universitario, derribando aquella posición de superioridad en la cual se les
colocaba, por un diálogo y trabajo colectivo a la par, más cercano a la
propuesta de la perspectiva etnográfica y contextual de la cpc. De esta forma, reconocimos transformaciones al
interior de las y los extensionistas porque los encuentros permitieron conocer
las experiencias, vivencias, percepciones e iniciativas de los vecinos,
posibilitando una problematización y cuestionamiento en cada participante que
alimentó el debate en las reuniones semanales. Estas cuestiones se detallan
en el punto siguiente.
3) Superación de la dicotomía
universidad/sociedad
A medida que se
realizaban los encuentros, la relación entre las y los participantes fue
desvaneciendo la distinción tajante expuesta en el proyecto entre comunidad
universitaria y barrial. Los vínculos se fortalecieron en el devenir de la
práctica y se generó un trabajo colectivo, no olvidando las diferencias, sino
reconociéndolas como punto de partida (Cortassa, 2012). Cabe
destacar, sobre todo, la superación de la brecha epistémica y social en tanto que se hizo partícipe a la comunidad
barrial de instancias que a priori están destinadas
a la academia. En primer lugar, la comunidad barrial participó de la
capacitación en cartografía social y mapeo colectivo —una actividad
pensada como formación interna al equipo extensionista— que se realizó en las
instalaciones de la Facultad.
A través de los encuentros se pusieron en tensión las
concepciones de mapa que tenemos y cómo todas las personas nos apropiamos
subjetivamente del territorio, lo cual permite disputar el sentido del mismo y
pensar en formas de representarlo para visibilizar lo que se considera
importante. Esto apunta, como propone Offen (2009), a que la ciudadanía asuma
un rol político activo sobre la realidad social y sea partícipe de sus mapeos.
En este sentido, el trabajo con las y los vecinos pretendió fortalecer el
ejercicio de la ciudadanía para bregar por los derechos colectivos y
reivindicar su participación en la esfera social y política local.
En segundo lugar, se presentó un nuevo proyecto de
extensión para el año 20234 de cuyo equipo
participan vecinas y vecinos de los barrios. Esto representa una transformación
de fondo, generalmente se suele colocar a la comunidad territorial como
destinataria de las propuestas, un rol que la deja en una posición subordinada y
excluyente en relación a la academia. ¿Por qué ellos no pueden formar parte de
la construcción y ejecución de estas propuestas? ¿Qué otros saberes pueden
aportar para poner en diálogo con los académicos? Cuán necesario es que
reivindiquemos la comunidad barrial y los saberes populares que nos permiten
pensar proyectos de extensión que acercan derechos a la educación, al
conocimiento, a la ciencia y a la tecnología.
La nueva propuesta es el resultado de un trabajo
mancomunado con la comunidad. Pretende trabajar
en diversas temáticas que se identificaron en el mapeo, contando para ello con
la contribución de los grupos de expertos, universidad y otras instituciones de
ciencia y tecnología. Algunos de los ejes pensados en conjunto son: el acceso a
una adecuada alimentación y su abordaje nutricional —composición y calidad de la comida— y
bromatológico —cuidado y
tratamiento de alimentos; la formalización de emprendimientos en asociaciones cooperativas; el fortalecimiento del
trabajo en cuestiones sanitarias, principalmente sobre la escasa presencia del
Centro de Salud de la comunidad; las problemáticas socioambientales ligadas
sobre todo al desmonte, desborde de arroyos e inundaciones; la participación de
la comunidad en las decisiones políticas y la reivindicación del derecho al
acceso de bienes y servicios básicos.
El objetivo de estos ejes es la transformación de diversas
situaciones en pos de mejorar la calidad de vida de las personas que viven en
estos barrios, de acercar derechos y dentro de ellos reivindicar el acceso a la
educación, ciencia, tecnología y comunicación.
Discusión
El proyecto partió de
articular los campos de extensión universitaria, cartografía social y
comunicación pública de las ciencias como sustento teórico y metodológico. En
este sentido, la extensión opera como lugar simbólico o interfaz a partir de la
cual las comunidades académicas y extra universitarias pueden encontrarse y
dialogar. Por su parte, la cartografía social propone la construcción de mapas
como estrategia colectiva para reflexionar y transformar el territorio
compartido. Finalmente, la comunicación pública de las ciencias permite fijar
la mirada específicamente en los intercambios sobre conocimientos científicos y
técnicos, los cuales guardan estrecha relación con las problemáticas que
atraviesa la comunidad, el empoderamiento ciudadano y la transformación social.
Dicha propuesta buscó generar un mapeo de los barrios Arroyo Los Berros y La
Cantera ubicados en el límite sur oeste de la ciudad de Paraná para identificar
los territorios, sus agentes y relaciones dando cuenta de la situación local,
sus potencialidades y necesidades.
La experiencia
favoreció la reflexión sobre el territorio y el cuestionamiento a los modos de
entenderlo/narrarlo. De esta manera, se pudo salir de la mirada de la carencia
y/o de la queja para convertirlos en problemáticas, necesidades y reclamos.
También, se pudo reconocer las potencialidades. Aquello que sí tenían los
barrios, las características favorables de su gente e historia de lucha. Además,
se dio lugar a las emociones identificando los lugares o actividades que se
realizan en el territorio y cómo nos hacen sentir.
Por otro lado, lo que
en principio eran dos comunidades y mundos diferentes se fundieron en un
trabajo en conjunto. Se generó el acercamiento de los grupos expertos y lego
para luego trabajar en las
asimetrías existentes y su superación. En principio se derribó la imagen
hegemónica de la universidad como única y legítima institución de producción de
conocimientos. Se la comprendió como institución pública al servicio del
bienestar de toda la comunidad y dispuesta para su utilización y articulación
con las demandas locales. Por su parte, se derribó la imagen sacralizada de las
y los expertos como agentes poseedores del conocimiento para proponer un
diálogo de saberes en el que las diferentes personas participantes se
apropiaron de los saberes y generaron un trabajo colectivo y mancomunado.
Como resultado
concreto de la experiencia, se puede mencionar la realización de una serie de
mapas que narran los barrios desde diferentes perspectivas: las referencias
geográficas y espaciales, las instalaciones vecinales y las actividades que se
realizan allí, los sentimientos con los que se transitan los distintos puntos
del territorio, la historia de lucha comunitaria, las problemáticas no
resueltas y las demandas colectivas. Para socializar estas narraciones y otras
informaciones de la vida comunitaria se creó un perfil en la red social más
popular entre las y los vecinos —Facebook— y una página web que se encuentra en
elaboración. Todo ello da cuenta de un trabajo dialógico entre la universidad y
la comunidad de los barrios, a partir de la generación de un diagnóstico
colectivo sobre el barrio y propuestas de intervención, de la apropiación de espacios y
conocimientos.
Como continuidad de
la labor queda un nuevo proyecto de extensión a partir del cual se pretende
articular el trabajo científico y tecnológico local con las necesidades,
potencialidades y deseos de los territorios en cuestión. En este caso, la
iniciativa surge y se lleva a cabo desde un equipo integrado por personas
pertenecientes a la universidad y a los barrios, asimismo, se basa en las
problemáticas identificadas a partir del trabajo de mapeo. Por lo tanto, se
abren nuevos interrogantes para la reflexión sobre la práctica orientados a
comprender la relación entre la actividad científico-tecnológica local y las
realidades comunitarias; la factibilidad de los conocimientos expertos para
contribuir a la resolución de las problemáticas concretas; la interacción
entre comunidad académica y barrial; el
diálogo de saberes y la apropiación de los conocimientos generados en el
proceso.
Cabe destacar que el análisis realizado, más allá del caso
concreto, sugiere la posibilidad y el potencial de la articulación de los
campos de estudio de extensión
universitaria, cartografía social y comunicación pública de las ciencias
para abordar la relación ciencia-sociedad y los vínculos de la universidad y el
territorio.
Notas
1. Convocatoria de
proyectos de Extensión Universitaria 2021 «Universidad, Cultura y Territorio».
Subsecretaría de Fortalecimiento de Trayectorias Estudiantiles, Secretaría de
Políticas Universitarias, Ministerio de Educación Argentina.
2. Palabras textuales
de una de las mujeres que habita en el barrio Los Berros.
3. Marcha en contra de
la violencia institucional y los maltratos policiales hacia vecinos de los
barrios populares, llevada a cabo el 18 de noviembre de 2022 por parte de
diversas organizaciones sociales de la ciudad de Paraná.
4. El proyecto fue
aprobado en agosto del 2023, por lo que se modificó su cronograma de
actividades.
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