Para citación de este artículo: Ceruti, M. C. (2024). Snowdon, Great Orme, Cader Idris, Pen-y-Fan: montes Sagrados en Gales. del prudente Saber y el máximo posible de Sabor, (19) e0026. DOI: 10.33255/26184141/1704e0026
ARTÍCULO
Snowdon, Great Orme, Cader Idris, Pen-y-Fan: montes Sagrados en Gales
Snowdon, Great Orme, Cader Idris, Pen-y-Fan: Sacred Mountains in Wales
MARÍA CONSTANZA CERUTI
| Consejo
Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Universidad Católica de
Salta. Argentina
constanza_ceruti@yahoo.com
orcid: 0000-0001-8877-5086
doi: 10.33255/26184141/1704e0026
Recepción: 8/8/2023. Aceptación: 5/4/2024. Publicación:
Resumen
El presente trabajo ofrece una
mirada antropológica al paisaje cultural de montañas y promontorios sagrados de
Gales, basado en ascensos realizados por la autora a los montes Snowdon, Cader
Idris, Great Orme y Pen-y-Fan, además de visitas a los promontorios costeros de
San David y Saint Catherine. Se abordan la apropiación física y la construcción simbólica del paisaje a través
de la mitología, la religiosidad popular, el senderismo y el turismo,
completándose el panorama de estudios previamente realizados en montañas
sagradas y emblemáticas de Inglaterra, Escocia e Irlanda. La dimensión
simbólica de estas montañas se refleja tanto en la mitología y el folclore como
en las iglesias, castillos y capillas dispersas en la enigmática geografía
galesa, con inesperada proyección en prácticas culturales y educativas que los
colonos galeses y sus descendientes introdujeron en la Patagonia argentina.
Palabras clave: montañas sagradas, Gales,
antropología histórica
Abstract
This paper offers an anthropological look at
the cultural landscape of mountains and sacred promontories in Wales, based on ascents
made by the author to Mounts Snowdon, Cader Idris, Great Orme and Pen-y-Fan, as
well as visits to the coastal shrines of Saint David and Saint Catherine.
The
physical appropriation and symbolic construction of the landscape through mythology, popular religion, hiking, mountaineering
and tourism are addressed, completing the previously carried out panorama of
studies on sacred and emblematic mountains in England, Scotland and Ireland.
The symbolic dimension of these mountains is reflected as much in
mythology and folklore as in the churches, castles and chapels
scattered throughout Wales, with unexpected links to certain cultural practices
introduced in Argentinian Patagonia by Welsh colonists and their descendants.
Keywords: acred mountains, Wales, historic
anthropology
Introducción
Los antiguos celtas
consideraban espacios de poder a diversas colinas, lagos, pozos de
agua, árboles, piedras sagradas y naturalmente a las montañas. En Escocia,
Irlanda e Inglaterra, el folclore
rural ha conservado claras referencias a las
llamadas «colinas de hadas». La
veneración a montes sagrados en Gales también precede por siglos al arribo de
los monjes cristianos, hundiendo sus raíces en el sustrato de creencias de los
pueblos celtas.
Durante
la cristianización de las islas británicas, muchos de estos «lugares de hadas»
(fairy places) pasaron a convertirse en monasterios,
ermitas u oratorios. Su carácter sagrado llegó a conservarse en Irlanda, donde
las más emblemáticas montañas devinieron en centros de peregrinaje católicos,
como en el caso del monte Brandon y Croagh Patrick (Ceruti, 2016a). Los ecos de
la sacralidad de las montañas celtas llegan hasta nuestros días en mitos como
el del Santo Grial, que aparece asociado a la colina de Glastonbury en
Inglaterra y al monte Cebreiro en Galicia, atravesado por el principal ramal
del Camino de Santiago (Ceruti, 2016b).
En
el extremo sur de Gales se yerguen los montes Brecon Beacon, punteados por la
emblemática colina de Pen-y-Fan. La accidentada costa de Pembroke da lugar a la
península de Saint David, importante lugar de peregrinaje religioso desde el
medioevo. Cerca del centro geográfico de Gales se levanta una montaña sagrada
cubierta de leyendas, que recibe el nombre de Cader Idris. Sin embargo, las
máximas alturas de Gales se encuentran más al norte, en la región de Snowdonia,
coronadas por el majestuoso Snowdon, que domina una geografía highlands o tierras altas, con montes prominentes, bosques y lagos (Figura 1).

Figura 1
Campiña de Gales (© María Constanza Ceruti)
En cuanto a los
antecedentes de investigación, se advierte que existen diversos trabajos
dedicados a la geología de las montañas de Gales, pero escasean los aportes
antropológicos que las enfoquen como objeto de estudio específico. Hace casi un
siglo, el monte Cader Idrid aparecía brevemente mencionado en un libro que
analizaba la distribución de dialectos en Gran Bretaña (Peate, 1925), siendo
referido también en ulteriores volúmenes dedicados a la historia y geografía de
Gales (Bowen, 1960) y su lingüística (Coupland, 2010). Thrubshaw (2018) incluye
a Cader Idris en sus estudios sobre incubación de sueños en la antigüedad; en
tanto que desde la Universidad de Duquesne, Robbins (2015) escribió un ensayo
titulado Locura y Liberación: un Viaje a Cader Idris.
Por su parte, el monte Snowdon es mencionado en trabajos de Aitchison (2003) y
Greenwood (2020), donde las autoras hacen referencia a sus respectivas
experiencias de ascensión. En lo relativo a investigaciones arqueológicas, la minería prehistórica
del cobre viene siendo estudiada en Great Orme desde los años noventa del siglo
xx (James, D., 1990), con aportes más recientes
publicados por James, S. (2016) y Williams y Veslud (2019); en tanto que la
colina de Pen-y-Fan también comenzó a ser investigada arqueológicamente en los
años noventa por Gibson (1993), con ulteriores aportes a estudios
paleo-ambientales (Gibson et al., 1997).
El presente trabajo analiza, desde una perspectiva
antropológica, los principales montañas y promontorios sagrados de Gales,
abordando su dimensión simbólica y su papel en la sacralización del territorio
y construcción del paisaje cultural regional. La investigación se basa en
ascensos realizados a cinco montes -Snowdon, Cader Idris, Great Orme y
Pen-y-Fan- además de visitas a dos importantes promontorios costeros —San David
y Saint Catherine— y seis castillos medievales —Caernarfon, Conwy, Criccieth,
Harlech, Pembroke y Cardiff—. Tomando en cuenta que
la cristianización de los montes galeses se refleja en la mitología y el
folclore asociados a lugares de peregrinaje, santuarios y castillos, se aborda
la apropiación física y la construcción simbólica del paisaje a través de la
religiosidad popular, el senderismo y el turismo, completándose el panorama a
partir de estudios previamente realizados por la autora en montañas sagradas y
emblemáticas de otros rincones de la geografía celta, incluyendo Inglaterra,
Irlanda (Ceruti, 2016a), Escocia (Ceruti, 2017b) y el norte de la península
ibérica, en particular País Vasco (Ceruti, 2014), Galicia (Ceruti, 2015) y los
Pirineos (Ceruti, 2018a).
En lo que
respecta al enfoque teórico-metodológico, la investigación queda enmarcada en
propuestas de estudios de montañas sagradas desarrolladas por Edwin Bernbaum
(1990, 2006 y 2022) y Adrian Cooper (1997); apoyándose también en la
experiencia de más de tres décadas recogida por la autora en estudios de
distintas cadenas orográficas del planeta (Ceruti, 2022c). Se opta por una
aproximación holística en la que se combinan aportes de la etnología, la
etnografía y la historia. Los datos reunidos incluyen testimonios etnográficos
espontáneos y aspectos simbólicos y cúlticos relevados durante las experiencias
de campo. El análisis se estructura teniendo en cuenta la delimitación de
espacios sagrados y profanos (Turner, 1973), las creencias tradicionales
(Eliade, 1998) y los ritos en torno a la actividad del peregrinaje (Crapo,
2003; Hicks, 2002). Asimismo, el presente trabajo es concebido como parte de
los estudios que se desarrollan actualmente sobre peregrinaje y las llamadas
«movilidades sagradas» (Flores y Puglisi, 2022), y como un aporte, desde las
ciencias humanas, para la disciplina emergente conocida como montología1, en la que la montaña es abordada como objeto central
de estudio, a través de distintos enfoques y líneas de investigación
complementarias (Sarmiento, 2022).
El monte Snowdon
Montaña más alta de Gales y pico más elevado de Inglaterra, Snowdon se yergue 1085 metros sobre el nivel del mar (Figura 2). Su nombre en gaélico es “Yr Wyddfa” o «Gran Pulgar». El origen del topónimo se asocial probablemente a la apariencia que adquiere el monte al ser divisado desde la villa montañesa de Llanberis, en cuyas inmediaciones se yergue también el castillo de Dolbadarn.

Figura 2
Monte Snowdon en el norte de
Snowdonia (© María Constanza Ceruti)
La ascensión a Snowdon demanda aproximadamente
tres horas y transcurre por un sendero empedrado de unos ocho kilómetros de
extensión. El descenso requiere invertir otras tres horas, en razón de la
distancia entre la base y la cima. Alrededor de 350 000 personas visitan las
alturas del monte Snowdon cada año; la mayoría de los turistas toman un pequeño
tren que conduce hasta una estación situada justo debajo de la cima. Sin
embargo, la práctica de senderismo se hace cada vez más popular y durante los
fines de semana no es infrecuente contabilizar a unos ochocientos caminantes
que ascienden a la cumbre utilizando algunas de las sendas que a ella conducen.
Las condiciones climáticas suelen ser
extremas, aún en los meses estivales. Personalmente en mi ascenso al monte
Snowdon, en pleno verano boreal, tuve que enfrentar aguaceros persistentes y
esporádicas granizadas que se agravaban con una espesa neblina que creaba
condiciones de visibilidad casi nulas. Afortunadamente, durante el descenso
comenzaron a soplar fuertes vientos que dispersaron progresivamente las nubes,
permitiendo una vista de los imponentes precipicios que rodean a la cima
principal del macizo y de los azules lagos de origen glaciar alojados en las
faldas del antiguo volcán.
Una pequeña cabaña sobre las faldas altas del
monte es utilizada por los caminantes para guarecerse, descansar y beber una
taza de té. En las paredes se exhiben recortes de diarios que describen los
peligros de la climatología del monte Snowdon y retratan historias de
inexpertos turistas que se expusieron al riesgo de morir de hipotermia
encarando la ascensión sin llevar abrigo suficiente.
La cumbre principal de Snowdon es un pico abrupto y prominente, cuya morfología natural ha sido modificada mediante aplanamiento de la reducida superficie de la cima y la construcción de dos escalinatas de acceso en piedra (Figura 3). El punto más alto queda señalado por un hito topográfico, en el que se informa, a través de un tablero circular de orientación, acerca de la dirección y distancia de las montañas en el horizonte (a 360° a la redonda). Aunque la cima es muy reducida en superficie y apenas cabe un puñado de personas en torno al hito, el lugar es elegido por visitantes y escaladores para tomarse las consabidas fotos y selfies. A fin de agilizar la circulación de personas por la cumbre, los visitantes ascienden por la escalinata de la derecha y descienden por la de la izquierda, en un incesante desfile.

Figura
3
En
la cima del monte Snowdon (© María Constanza Ceruti)
La estación de tren debajo de la cima cumple
las veces de negocio de souvenirs y cafetería, pero
funciona ante todo como un lugar de refugio en caso de mal tiempo.
Inexplicablemente, se encontraba cerrada, situación que tomó por sorpresa a los
senderistas que subimos a pie aquel día. Con temperaturas negativas, las
precipitaciones seguían cayendo convertidas en aguanieve, que era dispersada en
todas direcciones por los fuertes vientos. Numerosos caminantes se encontraban
en evidente estado de hipotermia: con muy poco abrigo y empapados, procuraban
agolparse junto a los muros, buscando protección contra las ráfagas.
Un
angosto filo que desciende del monte Snowdon forma una cumbre secundaria a la
que se conoce como la cima Copa. Desde esta cumbre menor se obtiene una vista
magnífica de la cumbre principal del macizo, los precipicios que descienden de
ella hasta los lagos de origen glaciar formados en las faldas de la montaña. El
emplazamiento está ornado con tres grandes apilamientos de piedra o cairns, de
apariencia antigua (Figura 4). Un menhir prehistórico ha sido erigido a poca
distancia, en el punto donde convergen los senderos que conducen a las dos
cimas.

Figura 4
Cairns o apilamientos de piedras en las alturas de Snowdon (© María Constanza
Ceruti)
Una leyenda galesa
cuenta la historia de un gigante llamado Rita Gawr que fue asesinado por el rey
Arturo y enterrado en la cima del monte Snowdon. Los gigantes juegan un rol
prominente en el folclore galés relativo a las montañas. Más adelante
abordaremos el caso del monte Cader Idris, conocido como el «asiento de Idris»
y que aparece adornado de leyendas que lo vinculan a un gigante. Antiguas rutas
de peregrinos pasaban a los pies de Cader Idris, en dirección a la isla Bardsey,
famoso lugar de descanso eterno de los llamados «veinte mil santos». Se decía
también que las legiones del inframundo volaban en torno a su pico y
quienquiera que se atreviese a enfrentarlas, pasando una noche en la cima, se
despertaría enloquecido o devenido en poeta.
El castillo de Caernarfon
Situado
a la vista del monte Snowdon, el castillo de Caernarfon es considerado uno de
los monumentos medievales más importantes de la Edad Media en Gran Bretaña. Fue
construido por el rey Eduardo i entre los años 1272
y 1307 d. C., habiendo sido erigido sobre un montículo de tierra o motte, que constituye un rasgo típico de las
fortificaciones normandas. Por las razones ideológicas referidas al comienzo,
el castillo de Caernarfon fue diseñado con atributos arquitectónicos de
murallas poligonales y mampostería con franjas alternas, semejantes a las de la
arquitectura tardo-romana (Figura 5).

Figura 5
Castillo de Caernarfon (© María Constanza Ceruti)
Las torres y murallas
se encuentran completamente preservadas, al igual que los dos patios
interiores, el inferior y el superior. Se distinguen las torres granero,
cisterna, negra, del Chamberlain, entre otras. La torre noreste ofrece una
exhibición sobre el príncipe de Gales; en tanto que la llamada «torre de la reina»
alberga el Museo del Regimiento. La «torre del águila» resulta la más vistosa y
cuenta con sótanos, tres plantas y tres altas torretas. Además de la capilla y
las cocinas, algunas cámaras estaban munidas de chimenea y letrina.
Entre 1400 y 1500 d. C.,
Caernarfon funcionó como fortaleza y capital del norte de Gales. Su
arquitectura sufrió considerable deterioro durante la guerra civil ocurrida
entre 1642 y 1648. El actual rey Carlos iii
tuvo allí su investidura como Príncipe de Gales en 1969. Cuidadosamente
restaurado en 1986, el castillo fue declarado Patrimonio Mundial por la Unesco.
El promontorio de Great
Orme
La aldea medieval de Conwy está situada sobre la costa septentrional
de Snowdonia, camino a la base del monte Snowdon. Se mantienen en excelente
estado las murallas medievales que encierran a la ciudadela, al igual que el
castillo contemporáneo que comparte su nombre. El folclore galés conserva
llamativa vitalidad y por las noches, los numerosos pubs de Conwy se convierten
en escenarios para performances de grupos de música celta y bailes populares.
A escasos kilómetros
de distancia se extiende Llandudno, un tradicional resort costero del norte de Gales que
sobresale por su arquitectura de época victoriana, en la que destacan grandes
hoteles históricos. Alojado en una importante mansión histórica se encuentra el
Museo de Llandudno, que alberga vestigios materiales de fines de la Edad del
Hielo, incluyendo mandíbulas de hueso labradas con motivos de animales de caza. La villa se ubica estratégicamente en el
istmo que une a la tierra firme con la rocosa península de Great Orme y su
reserva natural, a la que cabe considerar como una montaña sagrada rodeada por
el mar. Desde tiempos antiguos, la mitología galesa vincula a la península con
un monstruo marino, del cual se dice que Great Orme es la cabeza (Figura 6).

Figura 6
Pen Dinas en Great Orme (© María Constanza
Ceruti)
Las alturas del
promontorio peninsular de Great Orme se convirtieron tempranamente en lugar de
enterratorio, tal como lo prueba un dolmen megalítico situado en las
inmediaciones de las minas. Asimismo, la importancia de Great Orme se
intensificó cuatro mil años atrás, cuando en plena Edad del Bronce comenzaron a
ser explotadas sus famosas minas prehistóricas de cobre. En las últimas
décadas, las galerías subterráneas y socavones han sido excavados y
acondicionados para visitas turísticas. El pequeño tamaño de algunos corredores
pone de manifiesto que una buena parte de la actividad extractiva de minerales
era realizada antiguamente por niños.
Pen Dinas y la capilla de San Tudno
Una de las cumbres
secundarias del macizo aloja las ruinas de un fuerte de la Edad del Hierro
denominado Pen Dinas, cuyo nombre remite a Pen, la deidad celta de las
montañas. Además de los recintos habitacionales y muros perimetrales, el sitio
se distingue por la existencia de una piedra que se balancea, la cual era
utilizada para impartir justicia. Se cuenta, que si la piedra no se balanceaba
bajo el peso de un acusado, este era considerado culpable y castigado con la
muerte por despeñamiento.
Great Orme jugó un
papel importante en la cristianización de las tribus celtas de Gales. En el
siglo vi de la Era, un monje cristiano de
nombre Tudno se internó en las alturas de la montaña para predicar el mensaje
evangélico y realizar prácticas ascéticas. La imaginería galesa representa a
San Tudno como un anciano que sostiene una piedra de afilar y la leyenda
popular afirma que dicha piedra servía para afilar las espadas de los guerreros
valientes y para desafilar las armas de quienes resultaran cobardes.
Una pequeña iglesia de
estilo celta fue construida hacia el 1200 d. C.
sobre una ladera de Great Orme, en un emplazamiento que ofrece una vista
espectacular hacia la costa y el mar de Gales (Figura 7). Ampliada en el siglo xv y consagrada a San Tudno, ha funcionado como centro
de peregrinaje desde el alto Medioevo hasta nuestros días. Un abarrotado
cementerio adyacente da testimonio de su importancia como lugar de entierro
para los pobladores galeses de la región. El arte lapidario medieval ha dejado
su impronta en grabados de la época, que representan a un dragón alado con una
segunda cabeza en el extremo de la cola.

Figura 7
Capilla de San Tudno en
Great Orme
(© María Constanza Ceruti).
El monte Cader Idris
Cader Idris es una
montaña galesa de origen volcánico que alcanza los 893 metros (2928 pies) de
altitud. Se encuentra ubicada en el extremo sur de la región de Snowdonia, a
unos doce kilómetros de la aldea de Dolgellau. Se trata de un volcán inactivo
que cuenta con una abrupta cresta cumbrera y extensas faldas, comunicadas por
empinados filos y onduladas laderas. El antiguo cráter aloja un vistoso lago de
origen glaciar (Figura 8).

Figura 8
Vista desde las alturas de Cader Idris (© María Constanza
Ceruti)
Existen al menos tres
rutas de ascenso a las alturas de Cader Idris, siendo la más popular un sendero
empedrado con tramos de escalinatas que se extiende aproximadamente siete
kilómetros, tras recorrer una cresta con precipicios hasta el hito topográfico
que señala el punto de máxima altura. También se puede escalar el volcán por un
abrupto filo que asciende directamente desde el lago hasta la cima.
Apenas debajo de la
cumbre, en un emplazamiento que ofrece una espectacular vista al lago, se ha
construido un refugio techado con paredes de piedra (Figura 9). Pese a ser poco
acogedor y alcanzar niveles inimaginables de humedad condensada en su interior,
el refugio provee de un espacio a cubierto de los fuertes vientos e intensas
lloviznas que frecuentemente azotan las cumbres de las montañas galesas.
Durante mi experiencia de campo compartí las instalaciones del refugio en la
cima de Cader Idris con una pareja de visitantes ingleses, una familia galesa y
dos aguerridos hill-walkers, practicantes de
senderismo en altura.
Etimológicamente,
el
topónimo describe al monte como el «asiento de Idris». Según cartelería
consultada en la base del volcán, el nombre de Idris corresponde a un sabio
poeta de la antigüedad a quien las leyendas recuerdan ascendiendo a las alturas
de la montaña para reflexionar, buscando quizás inspiración para alguna de sus
rimas. El folclore galés ha engrandecido la figura de Idris hasta la estatura
de un gigante, de quien aún se dice que tiene su asiento en la montaña. Como se
ha visto anteriormente la tradición oral, sostiene que quien desafía las
inclemencias de la cumbre y pasa la noche en la «cama del gigante», despierta
inspirado por la poesía o acosado por la locura.

Figura 9
Refugio en la cima de Cader Idris (© María Constanza Ceruti)
La tormenta que me
azotó inmisericordemente durante el ascenso amainó al iniciar el descenso de
Cader Idris. Bajo la dorada luz de un bellísimo atardecer, recorrí la totalidad
de la cresta cumbrera y alcancé una cima secundaria en el otro extremo del
cráter. Allí identifiqué un recinto de
planta ovoide (Figura 10), que me recordó a los clochans
que había documentado anteriormente en las cimas de diversas montañas sagradas
de Irlanda (Ceruti, 2016a). En el medioevo, los clochans
eran utilizados por monjes celtas cristianos en sus retiros y prácticas
ascéticas; de manera semejante a los morabitos en promontorios sagrados del
mundo islámico, que brindaban refugio a derviches y «hombres santos» musulmanes
(Ceruti, 2022a y 2022b). Es posible que la presencia de antiguos recintos de
refugio en las cumbres de Cader Idris haya contribuido a la legendaria
caracterización de la montaña como lugar de retiro y fuente de inspiración
poética — aspecto que también aparece condensado eficazmente en la toponimia—.
La posibilidad de que haya sido efectivamente utilizado como lugar de retiro
religioso por parte de algún personaje influyente de nombre Idris no puede ser
descartada, siendo que otros autores también han señalado que el nombre del monte
galés se vincula, por ejemplo, a linajes de sheiks Bereberes (Morgan Watkin,
1994).

Figura 10
La autora documenta estructura en las cimas de Cader Idris (© María Constanza
Ceruti)
A los pies de Cader
Idris se extiende la pequeña aldea galesa de Dolgellau, cuyos habitantes
muestran gran familiaridad con la legendaria montaña que los vigila. La mayoría
de sus pobladores han ascendido sus cimas al menos una vez en sus vidas; en
tanto que unos cuantos se preocupan por escalarlo al menos una vez al año. Habituados a visitar periódicamente la
montaña, no llamaba mayormente la
atención de mis anfitriones el hecho de que yo fuese la única visitante
albergada en el pub Torrent Walkers fuera de
temporada y que planeara ascender sola al monte, pese a las temperaturas
negativas y la lluvia persistente.
A unos diez kilómetros
en dirección a la costa se encuentra el estuario del río Mawddoch y el poblado
de Barmouth, al que llegan numerosos caminantes que recorren decenas de
kilómetros por el sendero costero de Gales. Barmouth se promociona como un
destino turístico que combina «montañas, arena y mar». En mis frecuentes
traslados entre la aldea de Dolgellau y Barmouth no faltaban ancianos lugareños
que, advirtiendo mi interés por el folclore de la región, aprovechaban la
oportunidad para señalar los rasgos más distintivos del paisaje y referirme
leyendas típicas asociadas a ellos. En ese contexto, al revelar mi nacionalidad
argentina, hubo interlocutores que manifestaron haber escuchado acerca de las
colonias galesas que se instalaron en el siglo xix
en la Patagonia, en las que, según era de su conocimiento, «aún hoy día se
habla perfectamente gaélico, pero en una versión antigua».
Los castillos de
Criccieth y Harlech
El paisaje del sur de Snowdonia
se caracteriza por una geografía costera en la que predominan extensas playas
arenosas y marismas. Una serie de atmosféricos castillos medievales construidos
por el monarca Eduardo I se encuentran situados sobre promontorios abruptos,
junto a estuarios formados por ríos que bajan de las montañas.
Las ruinas del
castillo de Criccieth están encaramadas a un prominente domo junto al mar, en
las inmediaciones de un poblado que fue convertido en resort playero en época
victoriana. Las leyendas galesas vinculan a dicho castillo medieval con la
figura de una princesa llamada Gwynedd.
Por su parte, el
castillo de Harlech se encuentra en excelente estado de conservación, pese a
que se construyó entre 1283 y 1289 d. C. Fue residencia de Owain Glyndwr entre
1404 y 1409 a. C y sufrió un asedio durante la Guerra de las Rosas. Del
conflictivo pasado bélico del castillo son testigos los caminos de ronda y
torreones, que ofrecen vistas soberbias sobre la costa (Figura 11). Asimismo,
se observan apilamientos de bolas de piedra junto a los muros internos,
acumuladas para ser utilizadas como municiones. Se identifican también, encima
de la entrada principal, los llamados «agujeros asesinos» que eran empleados
para arrojar objetos contundentes y líquidos nauseabundos a los visitantes
indeseados.

Figura 11
Castillo de Harlech (© María Constanza Ceruti)
Los
promontorios de Saint David y Saint Catherine en Pembroke
Gran
parte de la geografía del condado galés de Pembroke es recorrida por más de 180
millas de sendero costero, que atraviesa escénicos acantilados, medio centenar
de playas con diversas características, además de castillos, cruces celtas,
tumbas y fortalezas en colinas. Entre las joyas que sobresalen en el paisaje
cultural de la región se cuentan el castillo de Pembroke y la villa pesquera de
Tenby, coronada por el promontorio de Saint Catherine. La península de Saint
David, con su magnífica catedral, es destino de peregrinaje desde el medioevo.
La catedral de Saint David y la
ermita de Non
Saint
David se enorgullece de ser el poblado más pequeño de Gales. Su nombre honra la
memoria de un santo cuya importancia para los galeses es equiparable a la de
San Patricio para los irlandeses.
La catedral de Saint David es un
magnífico edificio de estilo gótico construido en el siglo xii d. C., en un emplazamiento natural que ha sido un
centro de peregrinaje para la cristiandad galesa por más de un milenio (Figura
12). En el espacio sagrado del santuario, los peregrinos son invitados a
encender velas, una práctica muy arraigada en el mundo celta. El tesoro de la
catedral custodia crucifijos, anillos, manuscritos iluminados, textiles y
platería de uso sacro, entre otras reliquias que incluyen una campana de hierro
atribuida al santo. Las reliquias asociadas al santo patrono galés también se
asemejan a las del patrono de Irlanda, puesto que en ambos casos, las figuras
religiosas aparecen vinculadas a campanas de hierro (Ceruti, 2016a). Además, el
folclore local agrega que David era «sobrino del rey Arturo» y que su nacimiento
fue predicho por San Patricio en Irlanda.

Figura 12
Catedral dedicada a San David patrono de Gales (© María Constanza
Ceruti)
Un artículo de internet en inglés titulado St David – Patron Saint of Wales [San
David – patrono de Gales], (Jhonson, 2023), informa que David era
hijo de un noble —Sandde, el príncipe de Powys— y que su madre, Non, era hija
del jefe de Minevia. En su niñez se educó en el monasterio de Hen bajo la
tutela de San Paulino, y llegó a realizar el milagro de devolver la vista a su
maestro. Además, indicó a soldados combatientes galeses que llevaran puerros en
sus cabezas en el campo de batalla, para poder distinguirse de los enemigos
Sajones —de allí que los puerros se hayan convertido en un emblema de Gales—.
Se dice que David comía solamente pan y vegetales y bebía solamente agua, por
lo que se lo llamaba «Aquaticus» en latín y Dewi Ddyfwr o «Bebedor de Agua», en
gaélico. Su vínculo con el líquido elemento se extendía al mundo sobrenatural,
ya que ciertos momentos importantes de su vida aparecen acompañados por el
surgimiento de manantiales. Por otra parte, tenía el hábito de recitar las
escrituras sumergido hasta el cuello en los gélidos lagos montañosos. Peregrinó
a Jerusalén, donde fue consagrado obispo, regresó a su tierra para fundar doce
monasterios, incluyendo Glastonbury en Inglaterra y Saint David en Minevia, al
que convirtió en su sede apostólica. Después de su muerte, ocurrida en 589 d.
C., su fama se extendió por Gales, Cornwales y Gran Bretaña. Canonizado en 1120,
es patrono de Gales y le han sido dedicadas
más de cincuenta iglesias y capillas. La celebración de la festividad de San
David se realiza tradicionalmente el 1 de marzo e involucra a mujeres jóvenes
vestidas con trajes típicos galeses y adornadas con flores y puerros que
simbolizan a esta región. Además del canto de himno tradicionales, es costumbre
el consumo de té con pan frutado y tortas galesas.
A corta distancia de
la catedral asoman las ruinas del Palacio del Obispo, erigido por el obispo
Henry de Gower entre los años 1328 y 1347 d. C. El complejo incluye recintos
habitacionales, un gran hall para banquetes con ventanal redondo y espacios de
cocina y un almacén donde se procesaban y guardaban cantidades considerables de
alimentos, vino y cerveza.
A
una o dos horas de marcha de Saint David existe una pequeña capilla construida
sobre atmosféricos acantilados azotados por las olas del mar celta (Figura 13).
En sus inmediaciones, junto al lugar donde brota un manantial de agua fresca,
se levantan las ruinas de un antiguo oratorio, que datan del siglo vi d. C. El manantial funciona como un «pozo sacro» en
el que los peregrinos arrojan monedas en carácter de ofrenda. El folclore celta
vincula a este sitio sobre el acantilado con el lugar donde Non, la madre de
Saint David le habría dado a luz durante una épica tormenta.

Figura 13
Capilla dedicada a Non,
madre de San David
(© María Constanza Ceruti)
El promontorio
de Saint Catherine y la aldea de Tenby
A lo largo de su historia, la
belleza del poblado de Tenby ha capturado la atención de escritores, poetas y
pintores de la talla de Turner. La colorida aldea pesquera se extiende por una
geografía costera variada, donde se combinan una bahía protegida que sirve como
puerto, extensas playas de arena, acantilados y un promontorio rocoso al que
solamente se accede en barca durante las mareas. A mayor distancia, frente a
las costas de Tenby emerge la isla de Caldey, hogar de una comunidad monástica
fundada en el siglo vi d. C. La pequeña isla resulta de muy
difícil acceso, particularmente en invierno, debido al mar embravecido.
Hacia el año 1500 d.
C. Tenby era uno de los puertos más activos de Gales. De la época se conserva
una vivienda medieval, la «casa del mercader Tudor», espacio musealizado, amoblado
en base a réplicas en el que todos los materiales pueden ser tocados libremente
por los visitantes. Por su parte, el museo y la galería de arte de Tenby narra
la historia de este asentamiento desde sus más remotos orígenes, teniendo en
cuenta las evidencias romanas recuperadas en un fuerte de la Edad del Hierro
que corona una colina cercana. Ofrece una reconstrucción de un estudio
victoriano y una celda pirata, además de salas dedicadas a la historia marítima
de Gales, con muestras permanentes de artistas contemporáneos, biblioteca
especializada y cartelería bilingüe.
El
vecino promontorio de St. Catherine es un islote rocoso muy cercano a la costa
de Tenby, que puede ser accedido a pie durante la marea baja (Figura 14).
Antiguamente funcionó como centro de peregrinaje religioso; en la Edad Moderna
fue convertido en un fuerte napoleónico, reutilizado con fines bélicos durante
la Segunda Guerra Mundial. Durante el siglo xix,
el fuerte llegó a ser acondicionado como espacio para banquetes de la oligarquía
galesa.

Figura 14
Saint Catherine es accesible a pie con marea baja (© María Constanza
Ceruti)
Por su parte, el castillo de Pembroke se encuentra emplazado sobre una gran cueva, presumiblemente utilizada con fines rituales durante la Edad de Piedra. De origen medieval, vio nacer al monarca Enrique vii en 1457 d. C. y es actualmente sede de cursos de caballería y prácticas de cetrería. Presenta torreones, habitaciones, calabozos y corredores cuidadosamente reconstruidos, en los que se ofrecen al visitante representaciones de banquetes medievales. Cuenta además con una de las torres circulares más grandes que existe en el Reino Unido (Figura 15).

Figura 15
Castillo de Pembroke (© María Constanza
Ceruti)
Pen-y-Fan y los montes Brecon Beacons
Cardiff, la capital de
Gales, combina el exquisito patrimonio arquitectónico medieval —que incluye a
su famoso castillo— con un moderno despliegue de arquitectura pública en el
área del puerto, junto a la bahía. Cual telón de fondo se extienden los montes Brecon
Beacons y el valle de Wye, donde se localiza la famosa abadía de Tintern.
Considerado uno de los mejores museos a cielo abierto en el mundo, el Museo Histórico Nacional de St. Fagans alberga más de cuarenta edificios antiguos que han sido reconstruidos dentro de las instalaciones de la institución. Se trata de un museo eminentemente etnográfico, dedicado a retratar los modos de vida tradicionales en Gales (Figura 16). Las exhibiciones apuntan a mostrar cómo los habitantes del extremo occidental de Gran Bretaña «han vivido, trabajado, jugado y adorado a través de las edades». Entre sus construcciones sobresale una iglesia medieval con muros pintados, una escuela de época victoriana y numerosas granjas históricas. En los talleres se practica herrería, tejido a telar, molienda de harina en molino de agua y cocción del pan en horno de leña.

Figura 16
Arquitectura galesa tradicional en Saint Fagan (©
María Constanza Ceruti)
Pen-y-Fan
La montaña más elevada del sur de
Gran Bretaña se denomina Pen-y-Fan; forma parte de los montes Brecon Beacons y
alcanza 848 metros sobre el nivel del mar (Figura 17). A sus dos cumbres es
posible ascender recorriendo senderos empedrados que demandan marchas de
aproximadamente dos horas y media. Las cimas están coronadas por grandes
túmulos funerarios o cairns, de planta circular y piedras apiladas, que datan de la Edad del
Bronce (Figura 18).

Figura 17
Sendero a las alturas de los montes Breacon
Beacons (©
María Constanza Ceruti)

Figura 18
Montículo en la cima de Pen-y-Fan (© María Constanza
Ceruti)
Ascendí por el sendero
más abrupto hasta la cima secundaria de Pen-y-Fan en condiciones atmosféricas
inestables, con neblina, lluvia y fuertes vientos propios del mes de octubre.
El violento vendaval y una visibilidad casi nula me siguieron durante el corto
tramo que conduce a la cima principal de la montaña, y también me acompañaron
durante gran parte del descenso.
Tras regresar a la
base de la montaña, una familia procedente de Brecon me dio un aventón hasta el
poblado más cercano, donde tiritando de frío visité la Catedral, destacado
centro de peregrinaje durante el Medioevo. El folclore galés sigue reconociendo
el carácter sagrado de los montes Brecon Beacons, y las canciones tradicionales
incluyen estrofas en las que se reconoce, a viva voz, que “de las colinas viene
la salvación”.
Discusión
Pen-y-Fan, la montaña más alta del sur de Gales, aparece coronada con túmulos funerarios de la Edad del Bronce que evidencian su temprano carácter sacro (Figura 19). En el mundo europeo antiguo, ciertos picos puntiagudos eran considerados sagrados y vinculados al culto de Pen, una deidad celta de las montañas y los bosques. Tal es también el caso de la colina Pen-y-Ghent en el condado de York, Inglaterra.

Figura 19
En la cima de Pen-y-Fan (© María Constanza Ceruti)
Cabe mencionar al
respecto el caso del Paso del Gran San Bernardo, en los Alpes Occidentales
franco-italianos, que se extiende junto a un puntiagudo cerro al que los
lugareños refieren como Pan (Pen) de Azúcar. A sus
pies se construyó un templo romano dedicado a Giove «Penino», ya que durante la
romanización de los Alpes, la advocación del dios Júpiter como «Giove Penino»
permitía cooptar la devoción a Pen y a las montañas
más sagradas de la tradición celta, subsumiéndolas al culto imperial clásico
(Ceruti, 2019). Inclusive apunta en el mismo sentido el ejemplo de la llamada
Punta Penia, en el macizo de la Marmolada que corona las Dolomitas italianas
(Ceruti, 2017a).
Los
castillos medievales cumplen la función de hitos emblemáticos y soporte de
leyendas en el paisaje antropizado de colinas y promontorios de todo el Reino
Unido. En
este trabajo hemos hecho particular referencia a la cadena de castillos que jalonan
las costas galesas, abordando específicamente a los castillos de Caernarfon,
Conwy, Criccieth, Harlech, Pembroke y Cardiff, que funcionaban simbólicamente
como manifestaciones de leyendas plasmadas en piedra, contribuyendo a legitimar
la autoridad de monarcas advenedizos y foráneos. Eduardo i
aprovechaba sus conquistas militares sobre Gales para presentarse como heredero
del pasado imperial romano; es por ello por lo que el renombrado castillo de
Caernarfon hubo de ser diseñado con atributos arquitectónicos tales como las
murallas poligonales y la mampostería con franjas de colores alternas, que eran
típicos de la arquitectura tardo-romana y aparecían, por ejemplo, en las
murallas de Constantinopla.
Asimismo, la
construcción de castillos galeses hacía referencia al romance de Macsen Wledig,
relato que aparece incluido en una colección de fábulas conocida como el
Mabinogion. Según la leyenda (referida in situ en la
cartelería de diversos castillos), un mítico emperador romano llamado Macsen
tuvo un sueño en el que vio un castillo con una doncella, de la cual se enamoró
perdidamente. La buscó por cielo y tierra y la encontró en el poblado vecino a
la romana Segontium. Además de desposarla, le construyó un castillo acorde con
la belleza que había visto en sus sueños. La leyenda galesa se basa en la
figura histórica del general romano de origen español llamado Magnus Maximus,
que fuera proclamado emperador por las legiones en Gran Bretaña en el año 383
d. C. Ochocientos años después, mediante la construcción de vistosos castillos
como el de Caernarfon, el monarca Eduardo i
lograba apropiarse simbólicamente del prestigio del antiguo «emperador» romano.
Diversas
figuras de monjes y/o ermitaños aparecen asociadas a montes y promontorios
sagrados de Gales. Desde San Tudno en Great Orme, o San David en los acantilados
de Pembroke, hasta el mítico poeta Idris, en la montaña que constituye su
«asiento». Las austeridades que se
atribuyen a dichos personajes son semejantes a las de otros santos de Gran
Bretaña. La permanencia en la cima de Cader Idris —que el folclore galés
atribuye al poeta homónimo— se asemeja al «ayuno» realizado por San Patricio en
la cima de Croagh Patrick, el monte santo de Irlanda. Las inmersiones en los
frígidos lagos, acompañadas de meditaciones y recitaciones, son atribuidas en
Gales al patrono San David; aunque también eran prácticas típicas de San Kevin,
un monje irlandés que habitaba en la espesura de la foresta de Glendalough
(Ceruti, 2016a).
El promontorio de
Great Orme emerge de las aguas costeras del norte de Gales a semejanza de una gigantesca
serpiente marina. La presencia de dólmenes (Figura 20) evidencia una sacralidad
que se insinúa desde la prehistoria y llega hasta nuestros días, entrelazada
con los peregrinajes, las prácticas religiosas y los ritos funerarios asociados
a la capilla de San Tudno y otros espacios. Además, junto al fuerte de Pen
Dimas se conserva una piedra que se balancea, la cual se dice era utilizada en
tiempos antiguos para impartir justicia. En Galicia se conocen análogos
ejemplos de «piedras caballeras» o «piedras que se abalan», cuyo inusual
movimiento se atribuye aún hoy día a la «pureza del corazón» de quienes se
balancean sobre ellas (Ceruti, 2015). Sin embargo, el mito del Santo Grial, que
caracteriza a la colina de Glastonbury en Inglaterra y al monte Cebreiro
gallego (Ceruti, 2016b), no aparece asociado en forma tan directa con las
elevaciones sagradas de Gales; aunque indirectamente se vincule a San David con
el ciclo arturiano, presentando al patrono de Gales como «sobrino del rey
Arturo».

Figura 20
Dolmen en las alturas de Great Orme (© María Constanza
Ceruti)
Mareas,
tempestades y otros fenómenos meteorológicos aparecen asociados a promontorios
relacionados con legendarias figuras femeninas, tal como sucede en el caso de
Saint Catherine, lugar de peregrinaje medieval adyacente al pueblo pesquero de
Tenby y accesible a pie solamente durante las mareas bajas. En el acantilado de
Non, en la costa de Pembroke, la leyenda refiere que la madre de San David dio
a luz en medio de una fuerte tormenta.
La presencia habitual
de nieve en las altas cumbres británicas tiene su correlato lingüístico en la
toponimia del monte Snowdon, máxima altura de Gales (que también da nombre de
Snowdonia a la región septentrional). En otras partes del Reino Unido la toponimia
subraya igualmente el vínculo de las más altas montañas con la nieve: tal es el
caso, por ejemplo, de Ben Nevis, el monte más elevado de Escocia (Ceruti,
2017b). La nieve y los glaciares contribuyen directamente a subrayar la
dimensión sagrada en la geografía montañosa andina, tal como se desprende del
caso de estudio de la festividad del Señor de la Estrella de la Nieve o Qoyllur
Riti, en los Andes peruanos, ocasión en la que millares de peregrinos andinos
ascienden a cotas altitudinales superiores a 4500 metros sobre el nivel del mar
para la recolección de hielo al que se atribuyen propiedades fertilizadoras y
curativas (Ceruti, 2016c).
En lo que respecta a
la metaforización de la montaña como «asiento» o «trono», que se manifiesta
claramente en la toponimia y mitología del monte Cader Idris, cabe advertir que
nociones semejantes aparecen también en los Alpes italianos, entre grupos de
habla ladina de las Dolomitas de Cadore, que se refieren al majestuoso monte
Pelmo como el Cadergon del Padreterno; es decir, el
«asiento» o «trono» de Dios Padre (Ceruti, 2018b).
El vínculo estrecho entre la poesía y el «asiento» —como en el caso del llamado «sillón del bardo»— permite comprender mejor las leyendas relativas a la sacralidad de Cader Idris, montaña capaz de convertir en poetas (o castigar volviendo mentalmente insanos) a quienes se atrevan a pernoctar en la cima (Figuras 21 y 22). Una parte de este vínculo, de índole simbólico, ha cruzado el Atlántico entretejido en el patrimonio intangible de inmigrantes galeses llegados a las costas patagónicas argentinas en el siglo xix. Desde hace más de un siglo, en la ciudad chubutense de Trelew y en el vecino poblado de Gaiman, los descendientes de los colonos galeses celebran periódicamente un festival tradicional de poesía y música coral conocido como Eisteddfod. El nombre de la celebración deriva del verbo eistedd (sentarse) y se traduce como «estar sentado».

Figura 21
Antigua estructura en las alturas de Cader Idris
(©
María Constanza Ceruti)
Un sitio web dedicado
al «Eisteddfod del Chubut», que tiene lugar anualmente en
Trelew, explica su nombre y propósito remitiéndose a la historia medieval
galesa. Informa que en el año 1451, al ganador de un certamen de rimas en Gales
se le otorgaron dos sillas de plata en miniatura, que usaba como colgantes.
Posteriormente, en el Eisteddfod de Dolgellau en 1794, se premió al ganador con
una silla de roble hecha por un maestro artesano. Desde entonces el más alto
premio ha sido y sigue siendo una silla de madera conocida como el «Sillón
del Bardo» (Eisteddfod,
un Festival a toda Tradición, patagonia.com.ar, s.f.).
Otra página dedicada al Eisteddfod de la Juventud que se desarrolla en Gaimán, explica acerca de los antiguos orígenes del certamen:
El Eisteddfod es una festividad de origen galés, que comenzó a celebrarse en el siglo xii, cuando el conde Rhys ap Gruffyddd de Deheubarth organizó esta festividad y competición de poesía y música, en Cardigan en 1176. Los poetas galeses se reunían cada año para relatar sus poesías y escritos, y así competir entre ellos para obtener un lugar en la mesa del príncipe que organizaba el certamen. Con la llegada de colonos galeses al valle inferior del río Chubut, al sur de la Argentina, llegaron también sus costumbres. El primer Eisteddfod del Chubut se realizó en Rawson a fines de 1865, aunque recién a partir de 1880 se llevan a cabo organizadamente. En los años 1930 se añadió el idioma español. A partir del Centenario de la Colonia, en 1965, se celebran anualmente, incorporando también otras manifestaciones artísticas. (Eisteddfod de la Juventud, 2023)

Figura 22
Sendero empedrado que desciende desde las alturas del monte Cader
Idris
(© María Constanza Ceruti)
Conclusiones
El presente trabajo ha procurado ofrecer una mirada antropológica al
paisaje cultural de montes sagrados en Gales, basada en experiencias de campo
etnográficas durante ascensos a los montes Snowdon, Cader Idris, Great Orme y
Pen-y-Fan, y exploración de los promontorios costeros de San David y Saint
Catherine. La investigación se ha centrado en la apropiación física y simbólica
del paisaje montañoso a través de la mitología, la religiosidad popular y el
senderismo.
En
efecto, la dimensión religiosa de los montes en Gales se remonta a la
prehistoria, con la presencia de túmulos funerarios de la Edad del Bronce en la
cima de Pen-y-Fan, la montaña más alta del sur del país. En el otro extremo de
la geografía galesa, el monte Snowdon —máxima altura de toda la región— también
ostenta menhires prehistóricos cerca de su cumbre. El vecino promontorio de
Great Orme -que se asemeja a una criatura serpentina que emerge del mar- fue
objeto de intensa explotación minera en la Edad del Hierro, y albergó
asentamientos fortificados como Pen Dinas, que recuerdan en su nombre a la deidad
celta asociada con los montes puntiagudos y prominentes.
Durante la
cristianización de Gales, los antiguos lugares de poder en colinas o promontorios acantilados pasaron a
convertirse en monasterios, ermitas u oratorios. La rocosa península de Great
Orme fue asiento de San Tudno, un monje cristiano del siglo vi que realizaba prácticas ascéticas, a quien fue
consagrada una iglesia construida en el 1200 d. C. y ampliada en el siglo xv. A otro monje del siglo vi
—devenido en patrono de los Galeses y canonizado como San David— se dedicó una
imponente catedral gótica construida en el corazón del poblado más pequeño del
país, a escasos kilómetros del oratorio de Non, enclavado también junto a las
tempestuosas costas acantiladas de Pembroke. Al igual que otros promontorios
costeros sacralizados en el norte europeo, el centro de peregrinaje medieval de
Saint Catherine —adyacente al pueblo pesquero de Tenby— puede ser accedido a
pie solamente durante las mareas bajas.
Hitos
emblemáticos y soporte de leyendas en el paisaje antropizado de colinas
galesas, los castillos de Caernarfon, Conwy, Criccieth, Harlech, Pembroke y
Cardiff funcionaron en el medioevo como «leyendas plasmadas en piedra», que
contribuían a legitimar la autoridad monárquica a través de pretendidas
asociaciones con el mundo imperial romano. En este sentido, futuros trabajos
podrán establecer comparaciones analíticas más detalladas con ejemplos
estudiados en otras partes del globo, desde las capacochas
del mundo andino antiguo (Ceruti, 2017c) hasta las ceremonias sacrificiales en
los volcanes sagrados de México (Broda et al., 2001), en las que la elaborada
ritualidad de altura contribuyó, respectivamente, al sostenimiento y
consolidación de la autoridad imperial de los monarcas Incas y Aztecas.
El
folclore galés sigue vinculando a Snowdon y Cader Idris, con la figura de «gigantes». Etimológicamente, la toponimia
describe al segundo monte más emblemático como el «asiento de Idris», un sabio
cuya memoria ha sido agigantada en el folclore local, de quien se dice que en las alturas de esta montaña encontraba la
inspiración para sus poemas. Por otra parte, un gigante llamado Rita Gawr
habría sido asesinado por el rey Arturo y
enterrado en la cima de Snowdon. La importancia simbólica de los montes en Gales
aumentó en el medioevo, con la intensificación de prácticas de peregrinaje que
involucraban ascensos a las principales cimas.
Hoy
en día, los montes de Gales son reutilizados por excursionistas y senderistas,
siendo particularmente codiciadas las alturas de Snowdon, Cadre Idris y
Pen-y-Fan, cuyas cumbres han sido documentadas personalmente en el marco de la
presente investigación. La experiencia de campo ha permitido analizar en clave
de «peregrinaje» la multitudinaria afluencia de caminantes, que resulta
equiparable a la de Croagh Patrick, uno de los principales montes santos en
Irlanda, que también viene siendo objeto de ascensiones colectivas e
individuales desde hace siglos.
En
lo que respecta a las estructuras de piedras de planta ovoide fotografiadas en
las alturas de Cader Idris y Snowdon, estas suelen ser asumidas como «vivacs»
de montañistas. Sin embargo, la ubicación de estas construcciones en el
expuesto emplazamiento de las cimas, así como su antigüedad indeterminada,
obligan a admitir la posibilidad de un origen más antiguo y de una
funcionalidad de tipo ritual. En trabajos de campo desarrollados previamente se
han podido documentar estructuras semejantes en las cimas de montañas sagradas
de Galicia, Irlanda y Escocia.
En conclusión, el presente artículo permite analizar en forma preliminar, que la importancia simbólica del paisaje cultural de los montes más emblemáticos de Gales se recrea en pleno siglo xxi, entre menhires prehistóricos, castillos medievales, capillas e iglesias cristianas, rutas de peregrinaje, modernas excursiones de senderismo y un elaborado corpus de leyendas folclóricas que la lengua gaélica ha sabido atesorar desde la antigüedad hasta nuestros días. Asimismo, la búsqueda de conocimiento sobre la importancia simbólica de los montes en Gales nos ha llevado a descubrir un inesperado puente entre la geografía del oeste de Gran Bretaña y ciertas prácticas culturales que los colonos galeses introdujeron a la Patagonia argentina en el siglo xix, las cuales conservan sustantiva vigencia en la actualidad.
Notas
1. El estudio de la montaña o montología, tradicionalmente conocido también como orología, es un campo de investigación humano-ambiental que se concentra regionalmente en la parte de la superficie terreste cubierta por paisajes elevados.
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